Tres soluciones tecnológicas para el cambio climático

El reporte de Amazon Web Services (AWS) Institute “Seis soluciones innovadoras para el cambio climático y la conversación ambiental” muestra cómo se puede usar la tecnología en la nube para abordar los efectos del cambio climático.

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El cambio climático causado por las emisiones de gas de efecto invernadero es una emergencia que afecta a todos los países del mundo, irrumpiendo economías nacionales y perjudicando vidas humanas. De hecho, Un informe de Naciones Unidas lanzado en octubre de 2021, señaló que el planeta se encamina a un peligroso aumento de 2.7 grados porque hasta ahora no se han recortado lo suficiente las emisiones de efecto invernadero.

En este contexto, los datos son críticos para medir, modelar, y monitorear cómo los cambios en el clima afectan al planeta, a las comunidades y a las actividades productivas. Dada la complejidad y el gran volumen de información, solo aquellas instituciones con acceso a almacenamiento computacional masivo y capacidades analíticas pueden aprovecharlos.

La Iniciativa de Sostenibilidad de Datos de Amazon busca acelerar la investigación en materia de sostenibilidad e innovación, al minimizar el costo y los tiempos necesarios para adquirir y analizar grandes bases de datos sobre la materia. ASDI trabaja con gobiernos y organizaciones científicas para identificar, alojar y desplegar bases de datos claves en la nube.

Siguiendo esta línea, el Amazon Web Services (AWS) Insitute presentó su reporte “Seis soluciones innovadoras para el Cambio Climático y la conversación ambiental”, en el que se destaca cómo los clientes de AWS utilizan la tecnología en la nube para abordar los efectos del cambio climático. A continuación, resaltamos tres ejemplos desarrollados en el reporte:

·         Conocer el estado del océano gracias a los tiburones:

Pese a que cubren más del 70% de la superficie de la tierra, el 95 % de los océanos aún no ha sido explorado. La falta de datos, especialmente sobre indicadores claves como los depredadores, perjudica los esfuerzos de conservación.

Por este motivo, la organización OCEARCH recopila datos de telemetría satelital sobre los movimientos de los tiburones y los pone a disposición mediante código abierto en ocearch.org y a través de su aplicación gratuita OCEARCH Tracker App. Con esta base, más de 180 científicos de 90 instituciones en todo el mundo están avanzando en 23 proyectos de investigación distintos en pos de ayudar a determinar el estado general del océano, promover una administración pesquera sostenible y contribuir a iniciativas enfocadas en la seguridad pública.

·         Monitoreo en tiempo real del deshielo de los glaciares en los Andes peruanos:

Perú contiene cerca del 68% de la masa de glaciares tropicales; sin embargo, en las últimas cuatro décadas ha perdido un poco más de la mitad. Poblaciones altamente vulnerables viven en las montañas andinas que se enfrentan a inundaciones repentinas a causa de las avalanchas de los glaciares y desbordes de los lagos.

INAIGEM, un instituto estatal que investiga cómo reducir el impacto de desastres naturales futuros, instaló el primer sistema de monitoreo en tiempo real en el sistema criosférico del lago glaciar Palcacocha en 2017. Con esta información, la organización analiza los datos registrados mediante aprendizaje de máquina e inteligencia artificial para generar herramientas de detección de avalanchas y calcular la probabilidad de que se generen grandes olas e inundaciones que podrían perjudicar a las personas que viven al pie de la montaña.

·         Circunnavegar un océano de datos en la lejana Antártida:

Saildrone construye y opera una flota de vehículos de superficie no tripulados (USV por sus siglas en inglés) diseñados para recopilar datos oceanográficos y atmosféricos de alta resolución en océanos remotos. La información es transmitida en tiempo real vía satélite para informar modelos climáticos y para la predicción de fenómenos meteorológicos extremos, el conocimiento del dominio marítimo y la administración sostenible de recursos.

En 2019, Saildrone completó la primera circunnavegación autónoma a la Antártida, un océano tan inhóspito que incluso los barcos grandes lo evitan. Después de ocho meses de misión en el invierno del océano antártico, los USV regresaron con datos determinantes sobre un territorio que no se había muestreado anteriormente. La información está disponible públicamente en el Portal de Datos de Saildrone.

Como estos casos demuestran, los datos son útiles para comprender mejor los peligros del cambio climático y administrar el riesgo en las comunidades, así como para tomar medidas que protejan vidas y el medio ambiente.

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