
Hay personas que transmiten una energía especial desde el primer saludo. Alice Damasceno es una de ellas. Con la soltura de quien navega la diversidad cultural de América Latina entre el portugués, el español y un «portuñol» muy amigable, la directora de Ciudadanía Corporativa y Comunicación ESG para América Latina en Lenovo visitó Buenos Aires y se tomó un momento para conversar con Lado H. Ingeniera de formación inicial, su historia dio un giro definitivo cuando, durante una maestría en Estados Unidos, se involucró en un voluntariado comunitario en Detroit con la organización Focus HOPE.
Aquella experiencia despertó en ella una vocación que talvez no sabía que la caracterizaba: “Descubrí que me encantaba trabajar con la gente y con el impacto social. Aunque volvía a la ingeniería, supe que mi camino estaba ahí”, recuerda. Tras más de 20 años liderando áreas de responsabilidad social e inversión comunitaria en grandes organizaciones, hoy lleva siete años en Lenovo —cuatro de ellos al frente del área regional de ESG y comunicaciones—, combinando una visión pragmática con una sensibilidad conmovedora.
Hablar con Alice sobre la agenda ESG en la actualidad implica abordar un contexto donde algunas empresas parecen retroceder en sus programas de diversidad e impacto. Sin embargo, su mirada es contundente: “Estamos viendo dos movimientos simultáneos. Por un lado, se está aclarando quién actuaba de manera genuina y quién solo se había sumado por una moda pasajera. Por otro, en América Latina la filantropía y el compromiso comunitario están profundamente arraigados en el ADN de las organizaciones. Hoy no es posible trabajar ni vender nada sin mirar la diversidad que tenemos en el planeta. Punto. No hay cómo hacerlo”, afirma categórica.
Esa convicción de que la tecnología debe ser una herramienta de empatía se puso a prueba durante los momentos más duros de la pandemia de COVID-19. Mientras el mundo se confinaba, el equipo liderado por Damasceno reorientó de inmediato sus recursos hacia la emergencia sanitaria, donando equipamiento hospitalario y dispositivos de protección en la región. Pero entre todas las acciones, hay una que le eriza la piel cada vez que la rememora: la entrega de tabletas a hospitales públicos para que pacientes aislados pudieran conectarse con sus familias.
“Unos años después, durante una conferencia en México, una mujer pidió la palabra entre el público para agradecernos llorando. Me contó que, gracias a una de esas tabletas, su familia pudo despedirse dignamente de un tío internado antes de que falleciera. Eso me emociona siempre, porque es el impacto concreto de la empatía. Nuestra idea central es poner la tecnología al servicio de la gente y al servicio del planeta”, reflexiona con la voz quebrada por la emoción.
Algoritmos con empatía: Inteligencia Artificial, señas e inclusión real
En un momento donde la Inteligencia Artificial genera tanto entusiasmo como temores sobre el reemplazo de empleos humanos, Alice propone desmitificar la herramienta y devolverle un sentido ético y social. Lejos de ver la IA como una amenaza, Lenovo la concibe como un catalizador para potenciar a las comunidades. Un ejemplo emblemático es la red impulsada junto a Ashoka en América Latina, que reúne a más de 80 organizaciones sociales que aprenden a utilizar la IA para multiplicar su productividad y alcance. “Cuando empezamos, muchas organizaciones tenían miedo de ser sustituidas. Pero la clave está en entender que no es ‘la IA o yo’, sino ‘la IA y yo’ para impulsar más las cosas”, explica Damasceno. Esta visión se extiende a proyectos educativos con docentes de escuelas públicas en Brasil, donde se co-diseñan metodologías para integrar la IA en las aulas de forma orgánica, segura y justa, participando además en foros internacionales como la UNESCO y el Foro Económico Mundial para garantizar que los algoritmos carezcan de sesgos discriminatorios.

El verdadero poder inclusivo de la IA brilla con luz propia en la solución de traducción en tiempo real de la Lengua Brasileña de Señas (LIBRAS). Desarrollado por el equipo de Investigación y Desarrollo (R&D) de Lenovo en Brasil junto al centro de innovación CESAR, este sistema utiliza visión computacional y edge computing para interpretar los movimientos de las manos y la articulación digital de los dedos, traduciéndolos instantáneamente a texto o voz hablada. Una innovación disruptiva pensada para devolver autonomía a más de 2,3 millones de personas con discapacidad auditiva en Brasil en espacios cotidianos como hospitales, comercios o aeropuertos. “El proyecto nació de la inquietud de una desarrolladora sorda de nuestro propio equipo que nos desafió a hacer más por la comunidad. Comenzó con LIBRAS, se extendió a la lengua de señas americana y hoy trabajamos para construir una solución universal. Es alucinante ver cómo la tecnología puede derribar barreras de comunicación históricas”, señala Alice.
Esta apuesta por la inclusión se traslada también al diseño de hardware mediante la Inclusive Product Design Office (IPDO) en Morrisville, Estados Unidos. Esta oficina examina cada dispositivo, desde laptops hasta gafas de realidad aumentada, para asegurar que se adapten a la inmensa diversidad corporal, tonos de piel, peinados o rasgos faciales de los usuarios globales. Asimismo, la cultura interna de Lenovo promueve Grupos de Recursos para Empleados (ERGs) enfocados en diversidad de género, comunidad LGBTQ+, equidad racial y discapacidad. En Argentina, esta energía se traduce en alianzas sostenidas con organizaciones locales clave como Chicas en Tecnología, Fundación Huésped, Mediapila y Mocha Celis, donde los propios trabajadores proponen y acompañan iniciativas de formación en habilidades STEM y empoderamiento social.
Huellas verdes y alianzas que transforman comunidades
El pilar ambiental de Lenovo despliega una ambición alineada con la urgencia climática. Con metas de Net Zero aprobadas por la iniciativa Science Based Targets (SBTi) para 2050, la compañía trabaja para reducir en un 90% sus emisiones en los Alcances 1, 2 y 3. Para lograrlo, la innovación se transforma en generosidad industrial. Un hito pionero fue el desarrollo en 2017 de un proceso de soldadura a baja temperatura que reduce drásticamente el consumo energético en la manufactura. Lejos de guardarlo en secreto, Lenovo liberó la patente para que toda la industria pudiera adoptarlo libremente.
Del mismo modo, sus soluciones de refrigeración líquida por agua (Neptune) para servidores permiten enfriar centros de datos sin aire acondicionado masivo, mientras que la herramienta ESG Navigator utiliza sensores de Internet de las Cosas (IoT) y gemelos digitales con IA para optimizar la luz, el agua y la energía de sus plantas en tiempo real.
En economía circular y logística, los avances son igualmente tangibles: el 90% de la energía consumida globalmente por la empresa proviene de fuentes renovables, el uso de plásticos reciclados de circuito cerrado es norma en sus equipos y se han rediseñado los empaques corporativos para eliminar sobrantes. Además, en Colombia y Perú, Lenovo lidera programas de reacondicionamiento y logística inversa, garantizando el borrado seguro de datos corporativos y la donación de computadoras a organizaciones sociales. Todo esto le ha valido escalar hasta la posición #8 global en el ranking Gartner Supply Chain Top 25.
Sin embargo, para Alice Damasceno, ninguna meta tecnológica tiene sentido sin alianzas territoriales y voluntariado. Durante el «Mes de Servicio» (Love on Month of Service), realizado cada septiembre, empleados de más de 180 países trabajan codo a codo con sus comunidades. “Hace unos días estuvimos con el equipo de Buenos Aires en el Colegio Madre Teresa, en Tigre, compartiendo una jornada hermosa con más de 600 alumnos y dependemos absolutamente del colegio para recibirnos. No existe el impacto social en soledad. Siempre necesitamos de alianzas porque para impactar a la gente hay que estar con la gente”, reflexiona.
El balance de esta gestión ya muestra cifras contundentes: Lenovo superó su primera meta de impacto social de 5 años, pasando de los 15 millones previstos a más de 22 millones de personas alcanzadas globalmente. Ahora, el objetivo es transformar la vida de 30 millones de personas hacia 2030.
Al preguntarle cómo amplificar este cambio, Alice concluye con la humildad que la caracteriza: “Lo más importante es escuchar a la gente, conocer de verdad sus expectativas y necesidades, y ponerlas siempre en el centro de todo lo que desarrollamos. No medimos nuestro éxito solo por cuántos equipos vendemos, sino por cuántas vidas logramos transformar. Cuando la tecnología está genuinamente al servicio de las personas, el impacto se convierte en una realidad transformadora”.







