Semana de la Movilidad Sustentable

Hasta el 22 de septiembre se conmemora la Semana de la Movilidad Sustentable para concientizar y fomentar medios de transporte más amigables con el planeta. En Argentina el 14% de las emisiones de dióxido de carbono son producto de la quema de combustibles fósiles y el bio desde años se plantea como alternativa.

0

El bio de segunda generación se inscribe dentro del conjunto mayor de biocombustibles y, todos, se caracterizan por tener un enorme potencial. De hecho, en la última década, los productos “bio” ganaron terreno en el mercado nacional e internacional y son considerados como una alternativa preferible al uso de combustibles fósiles. Esto se debe, entre otras cosas,  a que los biocombustibles generan un triple impacto a nivel económico, social y ambiental.

Los de segunda generación tienen su valor agregado: “Al ser producidos no sólo de gramíneas forrajeras sino también de aceite vegetal usado, añaden un beneficio adicional: el de poder recuperar residuos y transformarlos en recursos”, explica Noelia Cappello, ingeniera Ambiental, responsable de Ambiente de la empresa DH-SH dedicada a la recolección y acondicionamiento del aceite vegetal usado para la producción de bio.

En el marco de la semana de la Movilidad Sustentable, el rol del biocombustible se reivindica y plantea como uno de los caminos hacia la descarbonización definitiva del transporte. “El punto de quiebre lo marca el hecho de que esa concentración de GEI que emiten los biocombustibles cuando son combustionados es la misma que capturarán luego al volver a crecer en las plantaciones, cerrando el ciclo de carbono”, explica Cappello. Si bien los combustibles fósiles también vuelven a regenerarse, esto sucede en un período excesivamente mayor al de una vida humana.

En números

En el último año, las exportaciones de biodiesel permitieron un ingreso de divisas de US$ 468 millones, habiendo sido éste un año de exportaciones atípicamente bajas como resultado de la pandemia. Entre los años 2012 y 2019, de acuerdo a datos de INDEC, las exportaciones de biodiesel generaron un flujo positivo de divisas que promedió los US$ 1.089 millones anuales. Esto constituye un auxilio de gran importancia para nuestro país, teniendo en cuenta que la balanza comercial energética en Argentina ha sido sistemáticamente deficitaria entre los años 2011 y 2019.

Además, el establecimiento de fábricas, tanto de biodiesel como de bioetanol a base de caña de azúcar y a base de maíz ha generado grandes inversiones en los últimos 15 años. “Asimismo, el avance en los encadenamientos productivos permite agregar valor a las materias primas, lo cual hace posible, en parte, colocar en el extranjero productos que generan un mayor ingreso de divisas respecto a la comercialización de productos sin procesar”, añade Cappello.

Un futuro auspicioso

En base al informe realizado por el Licenciado Agustín Toborra para el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA, 2020), es importante destacar que en el mundo existe una tendencia creciente a aplicar mecanismos que exijan la utilización de biodiesel para diésel fósil, estableciendo mandatos de mezcla obligatoria y generales, como así también indirectamente a través de fijación de metas de reducción de gases de efecto invernadero (GEI).

Cappello explica la aplicación de este sistema en la empresa emplazada en Capitán Bermúdez que trabaja desde hace 20 años con el cordón aceitero más grande del país: “A partir de la recepción de fondos de tanque de biocombustibles recuperados, extraemos la fracción factible de ser utilizada como biocombustible. Se comenzó con una fracción de 25% bio y 75% gasoil, y luego se escaló a iguales proporciones, es decir 50 y 50. Los resultados son muy buenos ya que no se notaron variaciones en el rendimiento del motor”. El próximo paso es invertir la primera ecuación a 75% de bio y 25% de gasoil hasta llegar a la utilización de 100% biocombustible.

En 2019 ya eran 43 los países con obligación de uso de biodiesel bajo los tres mecanismos descritos anteriormente. En este contexto, y de cara a la realidad de crisis climática, no debemos dejar de mencionar que los biocombustibles son una de las herramientas que contribuyen a que Argentina honre parte de los compromisos de reducción de emisiones -pues reducen emisiones por la captación de gases que realizan las plantas-. Así, se hace un aporte más para lograr los objetivos del Acuerdo de París 2016.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here