“Puente”, una invitación a seguir adelante

En una entrevista con Iris Rubaja, la autora de "Puente, un viaje del dolor al amor", reflexiona sobre el rol que tuvo la escritura para transitar el duelo y, sobre todo, lo importante que es "abrir el corazón para recibir y dejarnos sostener".

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En su obra, Iris cuenta el proceso de duelo ante la muerte de su marido. La transparencia de su relato convoca a recorrer con ella cómo fue transitando sus emociones. Un viaje profundo y transformador que invita a abrazar la vida y a resignificar la muerte. Y ese es, posiblemente, el mensaje más valioso que encierran estas páginas. Un mensaje cargado de valentía, de magia y de amor en acción.

El lector se encontrará con una historia de amor, un relato profundo, un renacer, un mensaje esperanzador, una mirada amplia, amorosa y resiliente sobre la vida.

Además, ofrece recursos y herramientas emocionales, con el fin de integrar y aceptar el dolor, la forma de atravesarlo con coraje y esperanza en el amor, en el poder personal que nos convoca a una actitud adulta y responsable para vivir, para confiar, para amar, para seguir adelante.

La autora logra transmitir un mensaje cargado de valentía, especialmente a quienes perdieron a alguien y están atravesando o atravesaron un duelo, y así, el libro se vuelve inspiración. Muchas veces no sabemos qué hacer o como acompañar cuando alguien pierde a alguien, y el libro es un excelente regalo como mensaje, como compañía, como faro. El amor no sabe de planos y el libro lo explica claramente.

¿Cómo fue, desde lo creativo, desde lo emocional, el proceso de escritura del libro?

Como el duelo mismo, de todos colores. Desde lo creativo, siempre lo fui y me encanta crear y reinventarme, fluyo con mis ideas y desde el primer momento tenía el libro y hasta la tapa que imaginaba en mi cabeza. Desde lo emocional, un gran proceso, entendiendo al libro como cierre y honor con profundo respeto y amor hacia una etapa de mi vida. Una celebración.

¿Cómo se llega a resignificar la muerte?

Aceptándola, tremenda tarea. Tomando consciencia de la finitud. Dándole vida a quien partió, honrando, convirtiendo su ausencia en presencia divina, el amor no sabe de planos. Que quien no esté siga latiendo fuerte dentro nuestro lo hace presente, vivo adentro nuestro.

¿A abrazar el dolor?                                                                              

Mirándolo a los ojos, caminándolo, haciendo contacto con las heridas, dándoles espacio, nombrándolo, poniéndole palabras amorosas. También en tribu, con apoyo, sostén, con equipo, abriendo el corazón para recibir y dejarnos sostener. Permaneciendo en él. El dolor no se esquiva, se camina, no hay escapatoria, pero como dice uno de mis escritos, luego, amor mediante, seguimos caminando….si no abrazamos al dolor es posible que se vuelva sufrimiento.

En cierta forma, este libro nos acompaña para salir de momentos de sufrimiento no solo vinculados al duelo por la muerte de alguien, sino también al dolor en cualquiera de sus formas, ¿fue parte de tu propósito mientras lo escribías? ¿En qué sentido?

Por supuesto, como yo digo, a todos nos duele algo. Un duelo es también una separación, una mudanza.. todo lo que muere nace. Mi historia es puente para quienes quieran transformar el dolor en amor.

¿Cuál es la clave para transitar esa nueva vida que te ha tocado vivir? ¿El tiempo ayuda? ¿Los vínculos? ¿El amor?

No hay recetas milagrosas, ni fórmulas secretas. Para mi es motor mi bienestar, rodearme de gente hermosa en mi vida, que sume. Mi paz se vuelve innegociable, aprendo a decir que no. El tiempo sin trabajo personal es solo tiempo, revisarme, indagarme, conocerme y vivir en modo amor son mis pilares.

¿Cómo te ha ayudado la escritura para atravesar eso?

Las palabras me ordenan, me sanan, me alivian, me abrazan. Todo lo que me va sucediendo lo escribo, y se vuelve hermoso, aunque duela.

¿Cuál es el mensaje que te gustaría dar a esas personas que aún, incluso habiendo pasado muchos años, tienen dificultad para salir de ese lugar de dolor?

“Cuando comprendí que todas las respuestas radican en el amor que somos, entendí que todos tenemos la posibilidad de transformarnos”, escribí en el libro.  Todos tenemos la posibilidad de elegir qué hacemos con lo que nos pasó. La decisión es nuestra. Trabajar en nosotros y nuestras propias heridas nos va a permitir aceptar e incluir al dolor, al fin y al cabo, vivimos el duelo como elegimos vivir la vida.

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