Cumpleaños para todos: hacen tortas a chicos de bajos recursos para que puedan festejar su gran día

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“Sin torta no hay cumple” tiene apenas un año de vida, funciona en 70 ciudades del país y en otros 9 países que replican la misma idea.

“Siempre quise hacer algo porque me impactan las injusticias sociales y venía sintiendo en todo ese tiempo que era hora de empezar a hacer lo que uno siente en el corazón. Tenía decidido, a pesar de que no era mi mejor momento económico, hacer algo para ayudar. Fue allí cuando le propuse a mi amiga que sabía hacer tortas, y a otras poquitas pasteleras que eran clientas, la idea de ayudar en el barrio llevando tortas de cumples a chicos que no podían comprarla en su día. Soy un convencido de que hay que ocuparse de los niños, que no tienen la culpa de nada de lo que nos pasa como sociedad. Y no hay mejor manera de hacerlo que desde el corazón y desde el amor. ¿Y qué mejor que hacerlo en tu barrio? El barrio es la familia, tus raíces, tus amigos, tus vecinos”.

Con ese primer gesto solidario, con esa primera decisión de hacer algo por el prójimo (en este caso los chicos) José Bouchard comenzaba a cambiar la realidad de muchas personas, pero sin lugar a dudas, también la suya.

“Capacitamos a las madres, cocineras e incluso jóvenes que se interesen en la pastelería”

Ya hace poco más de un año que José creó “Sin torta no hay cumple” (STNHC), cuyos objetivos son poder llevarle una torta de cumpleaños a niños y niñas que no puedan tenerla por motivos socioeconómicos, además de ayudar en merenderos, comedores y hogares.  “El compromiso con cada lugar es por el período de un año y a largo plazo intentamos capacitar a las madres, cocineras e incluso jóvenes que se interesen en la pastelería para que ellas misma algún día puedan hacerles las tortas a sus hijos que asisten al merendero, y que tengan una herramienta para ayudar en la economía familiar y así permitirnos a nosotros también poder ir a otro lugar para ayudar”.

En apenas doce meses el proyecto creció de una manera exponencial y ya se encuentra funcionando en 70 ciudades de la Argentina y en otros 9 países que replican la idea para llegar con el mismo corazón, cada vez a más niños.

“Solo necesitan amor de nuestra parte”

Juliana Gigena es la referente de STNHC Ushuaia en la provincia de Tierra del Fuego. Su tarea consiste en formar un equipo de reposteras y voluntarias que trabajan a la par suyo en cada entrega con la misma pasión con la que hacen sus creaciones, luego de elegir un merendero donde colaborar. “Es una sensación hermosa poder formar un equipo de trabajo que lo da todo en cada entrega, ver reflejado en los rostros de los chicos esa esperanza de que todo puede ser mejor. La felicidad de esas madres de poder darles a sus hijos un hermoso cumple y verse apoyadas tanto por el merendero como también por nosotras, es un sentimiento que te llena el corazón, que te hace feliz”, confiesa Juliana.

Mariela Lusinian es otra de las referentes del proyecto, en este caso en el barrio de Devoto en la ciudad de Buenos Aires. “En el Hogar Buenos Aires el vínculo es excelente, son chicas muy amorosas y la gente que trabaja allí es increíble. Llamamos para ver cuando podemos ir a visitarlas y allí vamos por mates o para llevar las cosas para el día del cumpleaños. Charlamos muchísimo, las orientamos en cuanto al estudio, el trabajo y la vida misma. Hemos ido a pasar un día a la plaza, organizamos y participamos de la fiesta de fin de año, pasamos muy lindos ratos juntas. Percibo que solo necesitan amor de nuestra parte, tiempo y atención. Aman los cumples, pero dicho por ellas mismas nuestra relación ya va más allá de ello”, cuenta Mariela.

 “Cada niño es una personita única”

En STNHC sólo piden donaciones de materia prima para poder hacer las tortas, no reciben donaciones de dinero. Pero en muchas ciudades, muchas veces, comenta José, las donaciones fluctúan o escasean y eso implica que las referentes y el grupo de voluntarias más comprometidas pongan plata de su bolsillo para cumplir con el compromiso que asumieron con cada uno de los niños.

 “Cada niño es una personita única. Entonces, cada entrega es única e irrepetible. Y cada reacción de cada niño puede ser diferente. Al principio, era como que me miraban analizándome. Ahora llego y me llaman por mi nombre, alguna me abraza, se me cuelga y los más grandecitos te saludan con esos saludos modernos de manos. Otro ya me avisa de que va querer la torta y eso me hace reír. Uno no hace esto para recibir nada de ellos, pero recibe mucho cariño. Un sábado yo me llevé una gran sorpresa: el viernes había sido mi cumple y ese sábado me esperaron con dibujitos, las encargadas del lugar me hicieron una torta para mí, y verlos a ellos cantarme el cumple, imaginen lo que sentí. Si eso no es un ida y vuelta, no sé qué es, pero te llena el alma”, se emociona José.

¿De qué manera puede ayudar la gente? ¿Qué cosas necesitan?

“Hay tres maneras de ayudarnos: compartir lo que hacemos y publicamos en nuestras redes, donando materia prima para que las pasteleras puedan realizar las tortas o regalando las tortas”, responde José.

Más información para quienes desean colaborar con este emprendimiento.

Facebook: sintortanohaycumple.

Instagram: @sintortanohaycumple.

Web: www.sintortanohaycumple.com.ar 

Mail: info@sintortanohaycumple.com.ar

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