Historias reales que generan impacto

Existen personas que están dispuestos a expresarse tal cual son y utilizan nuevas herramientas como la tecnología para transitar sus propios caminos. Ellos son inspiración para otros y dejan impacto en la sociedad. Para mostrar lo que ese accionar tiene para el mundo Motorola seleccionó a algunas de estas personas para "Risers", una campaña que quiere destacar historias reales, de inspiración e impacto social. Bruno y Jero son parte de estas historias.

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El 2020 trajo aparejados desafíos inesperados que han inspirado a las personas a ser más creativas y descubrir la importancia de mantenerse conectadas. Para Motorola, la tecnología está al servicio de los usuarios no solo para permitirles relacionarse, sino para capacitarse y entretenerse; y esta nueva normalidad continúa cambiando la manera en que se está utilizando para hacer una diferencia en el mundo. E incluso, mucho antes de que la tecnología cobrara el protagonismo que hoy tiene y los sueños estuvieran a un clic de convertirse en realidad, un grupo de personas trabajaba en su camino sin importar con qué obstáculo se encontraría. La socióloga Brené Brown llamó a este grupo de individuos “risers” y los identificó por no tener solo una meta diaria, sino un claro propósito en la vida.

Un discurso de Greta Thunberg y su accionar para concientizar sobre el cambio climático fue el detonante y, a partir de ahí, Bruno Rodríguez se interiorizó en el tema y encontró su propia voz. En menos de dos años fundó un movimiento argentino, Jóvenes por el clima, impulsó y militó para que se sancionara la emergencia climática por el calentamiento global y fue elegido por Naciones Unidas entre 7000 jóvenes para participar de la Cumbre de Jóvenes por el Cambio Climático en Nueva York.

«Creo que nuestra generación posee un mayor nivel de consciencia que le permite interpretar las demandas de su propio tiempo», dice Bruno a Lado H. «una crisis que condena nuestro presente, pero también hipoteca nuestro futuro. Debemos generar transformaciones estructurales que nos hagan partícipes protagónicos».

Según él, el cambio para un mundo nuevo debe pasar por el involucramiento colectivo de las juventudes. «Sin un movimiento masivo, la información sobre la crisis y el colapso ecológico no llega a la consciencia de la gente. Con información en torno al cambio de hábitos y las medidas que se deben adoptar, nos acercamos mas al cambio de era que exige la ciencia del cambio climático».

Con tan solo 22 años, Jerónimo Batista Bucher es científico e inventor y está dando que hablar por sus creaciones capaces de transformar el mundo en un lugar mejor. A temprana edad creó Sorui, una máquina que produce y dispensa vasos biodegradables generados a partir de extractos de algas para mitigar los desechos de vasos descartables. “Me motiva saber que si no actuamos ahora y con contundencia, el problema se sigue agigantando”, dice.

Desde bastante chico le interesaron temas vinculados a la ciencia y la tecnología. «Arranqué a los 12 años en ORT con Olimpíadas Científicas y de Biología compitiendo a nivel nacional, americano e internacional», narra. A partir de ahí, «tuve la chance de participar en programas de investigación en varios países y hoy en día estudio biotecnología en la UNSAM. Fue en base a esas experiencias que comencé a vincular las enormes potencialidades que había en las áreas en que me iba formando para dar respuestas a las múltiples situaciones de injusticia que tienen lugar en nuestro planeta».

Y sigue: «Siempre me motivó poder impulsar un desarrollo sustentable y empecé a involucrarme particularmente con la problemática de la contaminación plástica buscando contribuir a reducir el gran impacto que esta representa en relación a la crisis climática y ecológica que estamos viviendo. Producimos y consumimos de forma irracional elementos extremadamente efímeros con materiales que son eternos».

El rol de la tecnología

La tecnología juega un papel crucial en la motorización de cambios estructurales. «Es un igualador de oportunidades y permite tener un mayor acceso a la información» asegura el ideólogo de Jóvenes por el Clima. «Los avances tecnológicos también nos permiten acelerar ciertas medidas de adaptación y mitigación al cambio climático como también modernizar políticas sociales e interseccionar justicia climática y justicia social».

Jerónimo, por su parte, cuenta el uso que le da a la tecnología para colaborar en su proyecto. «Cuando estaba terminando la secundaria empecé el desarrollo de Sorui, unas máquinas para fabricar vasos biodegradables y hoy en día continúo con ese avance y buscando sumar esfuerzos desde nuevas perspectivas a nivel de la comunicación y la incidencia legislativa. Las tecnologías definitivamente son un elemento esencial de todo mi trabajo. Surgen del conocimiento aplicado y son fundamentalmente herramientas para entender y transformar la realidad».

«La tecnología me permite conectarme con miles de jóvenes a lo largo y ancho del territorio nacional», sigue. «Me acerca a realidades de provincias que atraviesan múltiples conflictos socioambientales y también me otorga la oportunidad de conocer las propuestas de cambio que impulsan jóvenes de todo el país y del mundo».

 Salvar el planeta, ¿por dónde empezar?

«Estamos a tiempo de evitar que las devastadoras consecuencias de la crisis climática se tornen irreversibles», reflexiona Bruno. «Pero todxs debemos aportar nuestro esfuerzo y grano de arena para que no nos azote un escenario distópico en el futuro más cercano. Si tenemos convicción y voluntad de actuar, el cambio es inevitable».

Para Jero, «no tenemos mucho margen para seguir esperando, para seguir paralizados ante las problemáticas. Muchas veces cuando uno las conoce en profundidad o va viendo el impacto que causan, se asusta o se preocupa. No hay que preocuparse, hay que ocuparse y empezar a tomar acción con la seriedad que ameritan, haciendo imperar el sentido de urgencia, para no llegar a puntos en los cuales ya no hay vuelta atrás». 

Y agrega: «Desde la juventud se continúa masificando y consolidando el compromiso, siendo un motor de constante cuestionamiento de lo establecido para plantear alternativas que se materialicen en pos de una mejora continua. Pero eso no puede quedar meramente como una responsabilidad de las nuevas generaciones, sino que se debe encarar seriamente como un enfoque estratégico transversal y sistémico para así transitar un camino de bienestar común».

En este sentido, manifiesta, «hay que forjar un presente de compromiso racional con el ambiente, inclusión social y prosperidad económica, es la forma en que construimos una realidad ascendente que dé lugar a un verdadero desarrollo sustentable. Pensando en lo venidero y proponiendo responder a las necesidades presentes sin comprometer a las generaciones futuras, consolidamos una visión prospectiva centrada en el concepto de solidaridad intra e intergeneracional».

En el último tiempo vimos cómo todo el mundo reaccionó forzadamente frente a la situación sanitaria que inesperadamente estamos viviendo. Tomando esa referencia y contando con amplia evidencia desde hace décadas, y el consenso de la comunidad científica internacional respecto al complejo panorama socioambiental que estamos produciendo, el joven reflexiona: «Hoy más que nunca debemos entender que eso debe implicar un gran compromiso. El privilegio del saber nos da la responsabilidad y la gran oportunidad de hacer algo al respecto, de forjar un camino de transición sostenible, que nos permita lograr un avance socialmente justo y ambientalmente consciente como país y como humanidad».

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