Fundación ACNUR Argentina lanza Oportunidades Sin Fronteras

La iniciativa busca poner en evidencia las grandes barreras que enfrentan las niñas y mujeres que son forzadas a escapar de sus hogares. Ellas representan más de la mitad de la población desplazada en el mundo.

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Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Fundación ACNUR Argentina lanza la iniciativa Oportunidades Sin Fronteras que tiene como principal objetivo visibilizar y concientizar acerca de la cruda realidad que viven en el mundo millones de mujeres y niñas refugiadas y desplazadas.

De acuerdo con el último informe de Tendencias Globales 2020 presentado por ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, 79,5 millones de personas fueron obligadas a abandonar sus hogares para salvar sus vidas. Más del 50% de esta cifra lo conforman mujeres y niñas refugiadas, solicitantes de asilo, desplazadas internamente o apátridas. Algunos de los motivos que las han conducido al desplazamiento forzoso son la guerra, las persecuciones, la violencia generalizada, las violaciones a los derechos humanos y los conflictos armados, pero estos no son los únicos motivos.

En muchas sociedades, las mujeres y las niñas enfrentan discriminación y violencia todos los días, solo por su género. Una tarea cotidiana como salir a recoger agua o ir al baño puede ponerlas en riesgo de violación o abuso. Durante el desplazamiento, este problema aumenta, quedando aún más vulnerables las niñas, las mujeres no acompañadas, embarazadas, jefas de hogar, discapacitadas o adultas mayores.

La llegada de la pandemia de Covid-19 también impactó de lleno en la realidad de las mujeres y niñas refugiadas y desplazadas, que sufren sus consecuencias tanto durante el encierro como en un futuro próximo.

  •  Los casos de violencia de género han aumentado de forma dramática desde el inicio de la pandemia. Los expertos proyectaron a inicios de la pandemia que por cada tres meses que las medidas de confinamiento siguieran en vigor en el mundo, 15 millones de mujeres y niñas más quedarían expuestas a violencia de género.
  • Los matrimonios infantiles también están en alza. Según estimaciones de las Naciones Unidas, trece millones más de matrimonios de menores podrían celebrarse en los próximos 10 años como consecuencia de los efectos colaterales de la pandemia.
  • La trata de personas también es una preocupación. Trabajadores humanitarios de protección han reportado un aumento del riesgo de trata, como consecuencia de la COVID-19, en el 66% de los países.
  • Siguiendo esta línea, y de acuerdo al Fondo de Población de las Naciones Unidas, el 48% de las mujeres venezolanas que se desplazan viajan solas, lo que supone un grave riesgo de sufrir trata y todas las formas de violencia de género.
  • Los incidentes de violencia de género que afectan a las personas refugiadas y migrantes de Venezuela en Colombia aumentaron un 40% durante los primeros nueve meses del año 2020, en comparación con el mismo período del año anterior. Las llamadas a las líneas telefónicas de emergencia para casos de violencia doméstica también han aumentado en un 153% en Colombia y en un 56% en Zimbabwe.
  • En Yemen se estima que más de dos tercios de las niñas se casan antes de alcanzar los 18 años, frente al 50% antes del conflicto.
  • En la República Centroafricana, donde la cuarta parte de la población está desplazada, se registra un incidente de violencia de género cada hora, según una estimación basada en los datos del sistema de alerta humanitaria, que abarca el 42% del país.

La igualdad de género no sólo es un derecho humano fundamental, sino la base esencial para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Por este motivo es también el 5° objetivo de desarrollo sostenible (ODS) que promueve la ONU.

En un mundo desigual, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, trabaja en 135 países para fortalecer y proteger a millones de mujeres y niñas a través de la inclusión y promoción de la participación; asegurando su registro y documentación; fomentando la igualdad de oportunidades laborales, económicas, educativas y de acceso a la salud; como así también brindándole herramientas de prevención y respuesta frente a la violencia de género. Su labor fundamental se basa en la capacidad de recuperación y la fortaleza de las mujeres, en ayudarlas a mejorar sus vidas cada día, así como las de sus hijos, familias y comunidades.

El acceso a la educación y el acceso a la salud son derechos fundamentales; ACNUR trabaja para que niñas y niños, hombres y mujeres tengan un acceso igualitario a este derecho, en tanto en muchas comunidades el acceso a la educación o a la salud son un privilegio reservado sólo para los hombres de la familia.

  • En materia de educación, por ejemplo, ACNUR implementa el programa DAFI en 54 países. Esta iniciativa brinda la oportunidad a personas refugiadas y apátridas de continuar sus estudios en el nivel superior, favoreciendo su inclusión dentro de los sistemas educativos de cada país. En el año 2019, 3254 mujeres desplazadas comenzaron sus estudios gracias a esta iniciativa, lo que representa un aumento del 21% en la cantidad de mujeres matriculadas con respecto al año anterior.
  • En términos de salud, ACNUR ya ha asistido a más de 13.000 mujeres embarazadas y lactantes en África en materia de obstetricia, ginecología y nutrición, con el fin de proteger la salud de las mujeres y promover el descenso de la curva de desnutrición en niños menores de dos años. En paralelo, ha testeado a más de 2.000 pacientes para diagnosticar posibles casos de HIV.
  • En lo que refiere a procesos de reconocimiento legal, identificación e identidad, ACNUR (junto a sus agencias socias) ayudó a que 23.000 mujeres puedan inscribir y documentar a sus hijos en el continente asiático.
  • En cuestiones de protección y prevención de casos de violencia de género, ACNUR reforzó la infraestructura de sus campamentos en Irak, Bangladesh y Jordania, para favorecer la seguridad de las mujeres y niñas refugiadas. Hasta el año 2020, llevaba instaladas 12.500 luces de calle y 86.500 lockers. Paralelamente, construyó baños y letrinas de uso exclusivo para mujeres en zonas seguras e iluminadas.
  • En este último aspecto, ACNUR favoreció en Latinoamérica (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú) el desarrollo de programas sobre protección, cuidado y orientación sexual, centrado puntualmente en mujeres y niñas refugiadas y migrantes.

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