El valor de la espera.

Revalorizar los procesos y los tiempos de espera permiten la conexión con un disfrute diferente.

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Camila es una joven de 20 años.

Curiosa, activa, pero por sobre todas las cosas, muy aferrada a sus ideales.

Defiende de modo absoluto aquello en lo que cree, y esto la hace batalladora y al mismo tiempo comprometida, dos características que la definen.

Uno de sus intereses se despertó en este último verano: la fotografía con cámara analógica.

Sacar fotos “a la antigua“, como lo hacían sus papás.

Al verla le pregunté porqué le gustaba eso y me contestó algo que me dejó impactada: me gusta eso de esperar, para ver que salió.

Me habló de elegir la ubicación, detenerse a observar…

Nada de mirar cómo salí, nada de otra más y otra más. Es una. Es esa .Y saldrá como  saldrá. Velada, movida, luminosa.

No se sabe. Se sabrá cuando lleve el rollo a revelar.

Escuche una valoración dada al proceso. Y como todo proceso incluye la espera.

Reconozco que me emocioné.

Al ver la mirada puesta en valores  tan devaluados hoy.

Saber esperar es tener la posibilidad de pausar, de decir no a la inmediatez, de poner un freno a la satisfacción compulsiva del todo ya, cultura de lo descartable, consumible, olvidable.

Vivimos acumulando fotos en el celular (o vivencias en nuestro diario vivir) que exige a nuestra maquina (dispositivo, computadora,etc ) comprar más y más “memoria”. Memoria que quedará ocupada por fotos jamás vistas, guardadas, repetidas,no ordenadas, pero eso si, no las queremos perder.

Muchas veces perdemos todo, de golpe, por accidente.

Loa motivos suelen ser: que cambié de celu y lo perdí , que se desconfiguro etc etc.

¿Se pierde lo que no se pudo registrar? ¿Lo que acumulamos sin estar dispuestos a dejar ir?

Registrar es otra cosa: no es llenar la “memoria” de datos, es tomar contacto con lo vivido, hacerlo propio, masticarlo, y no tragarlo sin saborear.

Cuando Camila vaya a revelar esas fotos, expectante, ansiosa, tendrá la oportunidad se revivir y  recordar momentos que al plasmarse en una imagen, recortada de mil imágenes posibles, harán posible un registro. Una marca.

Ojalá Camila sea el inicio  de mil Camilas  diferentes que vayan sumándose a este movimiento de encontrar valor no sólo en lo que se obtiene ya, fortaleciendo la conciencia de que en ocasiones una foto disfrutada vale mucho más que mil guardadas.Multipliquemos lo buenoBasado en la vida real se Camila RisafiNo dudes en compartir esta información o mandarnos un mail.

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