Es médico y pone su corazón al servicio de un pueblito en el que viven apenas 90 personas

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Hace cinco años creó “Corazones y Manos Solidarias” para ayudar a una comunidad alejada en Mendoza.

No es tan difícil. Se trata de mirar hacia nuestro alrededor, de observar qué le pasa al otro, qué necesita. Es una tarea que no solo ayuda al prójimo, sino que también nos puede llenar el alma. Dicen que los sentimientos de aquellos que dan son aún más fuertes que de quienes reciben. Sin embargo, cada caso es diferente y lo más importante es poder hacer el ejercicio de colocarse, aunque sea por un rato, en el lugar del otro. Porque, en definitiva, en ese contacto también uno se redescubre. Esta historia tiene mucho que ver con este tema.

“Mis mejores maestros fueron y son mis padres, cada uno de ellos me influyó a su manera. Pero a los ocho años me inscribí y comencé en un Grupo Scout  en Río Grande (Tierra del Fuego). Allí tuve la oportunidad de desarrollarme en distintas áreas como, por ejemplo, la de servicio y empecé a agudizar más la empatía por el otro. Desde los cinco años tengo mi vocación clara: quería ser médico. Poder ayudar  a los demás”. Así arranca, emocionado, Maximiliano Gorosito (41) que es  médico, especialista en Medicina de Familia, con un posgrado en psiconeuroinmunoendocrinologia.

Desde hace ocho años vive en la provincia de Mendoza en donde atiende a personas de todas las edades desde un enfoque integral. Se ocupa de acompañar a los pacientes en sus procesos o crisis vitales.  Sin embargo, lo que más le llena el alma es el trabajo voluntario y solidario que realiza en “Corazones y Manos Solidarias”, un proyecto creado hace cinco años con el objetivo de empoderar a comunidades fortaleciendo el trabajo cooperativo. Esta  agrupación, de adhesión libre y sin fines de lucro, busca trabajar mediante la conformación de redes con entidades e instituciones sociales en pos de alcanzar el bienestar socio comunitario de diversas comunidades locales, mejorando las condiciones de vida.

¿Cómo nace Corazones y Manos Solidarias?

Estaba en el Hospital Sícoli, sentado en una silla de plástico al frente una computadora, y en ese instante comprendí que deberíamos darle una identidad a lo que estábamos haciendo o, mejor dicho, un nombre que hiciera referencia a estas acciones. Comprender y tomar conciencia de la técnica de RCP (reanimación cardio pulmonar) y, paralelamente, indique solidaridad en todas sus esferas.

Me acuerdo como si fuese ayer. Me levanté de la silla rápidamente y fui a la mesa de entrada del hospital y ahí le pregunté a un compañero de trabajo lo siguiente: “Si te digo corazones y manos solidarias ¿qué te genera?”. Y el muchacho me respondió: “Me inspira solidaridad, ayudar”. Y de esa forma quedó el nombre.

Corazones y Manos solidarias es una herramienta, un nexo donde podemos formar redes con otras instituciones, ONG, equipos de trabajo y la misma comunidad, pero significa algo más: es como una mano, un brazo donde nos conectamos, donde contenemos y nos contienen. Porque creo que cuando nos brindamos sin esperar nada a cambio, nos genera un impacto extremo de neuro-conexiones a favor del que se brinda.

¿Por qué razón decidieron centrarse en la comunidad Huarpe en Las Chascas?

Hace más de dos años hicimos un operativo en El Cavadito donde realizamos atención médica, llevamos ropa, alimentos y agua a dicha zona. En algún momento mi amigo Don Fava me llevó a un lugar especial. Viajamos más de una hora y  media y llegamos a Las Chascas. En mi interior sentí algo especial, pero nunca me imaginé que  a partir de ese día mi vida iba a cambiar.

Empezamos a meternos en los médanos, transitando un  camino salvaje y natural  que solo un baquiano podría conocer y seguir las huellas de donde apenas viven cerca de 90 personas. Luego de recorrer varios kilómetros paramos en un lugar y él me señaló una enramada. Dentro de mi corazón se produjo una revolución de sentimientos y le propuse acampar en ese lugar. En ese momento observé muchas oportunidades para ayudar sabiendo que ellos querían y necesitaban de  un médico. Y así fue como al mes siguiente comenzamos atendiendo. Al principio tuvimos solo tres pacientes.


¿Cómo es el ida y vuelta con la gente de la comunidad?

La comunidad de Las Chascas es una comunidad Huarpe, cerrada en el dialogo, con sus creencias, pero junto con los payamédicos pudimos lograr más conexión. En estos últimos operativos hicimos más reuniones y pudimos hablar más; conocer  sus sueños y deseos. Y en estas actividades como la de  realizar adobes juntos, es donde  se generan más lazos afectivos y de confianza.

¿Qué sentís al poder llevar a cabo esta misión?

Siento algo mágico, esperanza y sobre todo despierta mucha fuerza en mi vida. Cada vez que hablo de esa comunidad, siempre digo que es como mi familia. Cada misión es única y especial despertando una logística diferente. Al principio, estábamos los dos, Don Fava y yo, pero luego se fueron sumando en forma gradual otros profesionales y gente con otra profesión ajena a la salud. Cada operativo es una dosis de serotonina en alta dosis.

Contacto en Facebook: Maximiliano Gorosito

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