Cómo reinventar la escuela en la nueva normalidad

Docentes de 24 provincias de Argentina analizaron la transformación escolar en una nueva normalidad en tiempos de pandemia.

0
363

Con el objetivo de seguir pensando la escuela que queremos, y acompañando la construcción  de nuevas políticas públicas que permitan dar respuesta a las desigualdades de nuestro sistema educativo, se llevó a cabo el tercer encuentro virtual que se denominó: “Nuevas normalidades y gestión de la transformación escolar: hackear el hackeo”, a cargo de Lila Pinto, del Consejo Experto de Eutopía, un proyecto que comenzó su camino de innovación y transformación educativa en 2017, experiencia que se plasma en 16 escuelas de Ciudad de Buenos Aires, -de la mano de la Vicaría Pastoral de Educación junto a la Organización de Estados Iberoamericanos, con el apoyo de Fundación Telefónica Movistar y ”La Caixa” Foundation, a través del proyecto ProFuturo-. En este 2020, la Red Eutopía sumará 16 nuevas escuelas del nivel secundario para que también pueda transitar su camino de cambio.

Educadores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa, Entre Ríos, Mendoza, San Juan, San Luis, Corrientes, Formosa, Misiones, Chaco, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, La Rioja, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Neuquén, intercambiaron ideas sobre la enseñanza y aprendizaje en una nueva normalidad escolar: gestión y transformación de la escuela en contexto de y post pandemia.

Una oportunidad histórica para impulsar la transformación escolar

“Hoy todos estamos transitando un camino muy complejo en cualquiera de los roles que nos toca ocupar en nuestras escuelas. Es por eso que resulta importante que podamos encontrar el modo de ‘contar la historia que está siendo’, asegura Lila Pinto, del Consejo de Expertos de Eutopía. “En la medida que uno pueda contar una historia, es que la narrativa nos permite significar y ser parte de una cultura, y contribuir a la construcción de esa cultura, en este caso, la cultura escolar”.

La especialista toma la idea de ‘hackear’ el núcleo duro de la escuela, tomarla como un objeto de diseño que puede cambiar a partir de la transformación de sus dimensiones (espacios, evaluación, tiempos, vínculos, y currículum). “Al iniciar este ciclo lectivo, todos los planes que teníamos para ‘hackear’ el núcleo duro de la escuela  se vieron ante un nuevo escenario con la llegada de la pandemia. De repente, el 16 de marzo, nos fuimos a casa a repensar la escuela. Tuvimos que migrar, no sólo mentalmente, sino también físicamente a nuevos modos de hacer escuela. Hubo una movilización colectiva, que implicó rearmarse y reacomodarse a lo que estaba sucediendo”, cuenta Pinto. “Entonces pensé que estábamos ante una oportunidad histórica para impulsar la transformación. Es el momento de hackear todas las dimensiones de la matriz, penetrar el núcleo duro de la escuela y reconfigurarlo”, asegura.

Aprender a gestionar en contexto de emergencia

Es el momento de pensar si el cambio que pensábamos para nuestras escuelas pre-pandemia y las concepciones y teorías del cambio que teníamos se vieron transformadas. “Estamos gestionando un cambio en un contexto de emergencia, el tema es cómo éste se transformará en nuevas normalidades”, sostiene Pinto.

“En mi escuela, como en todas, salimos como equipo a construir ‘continuidad pedagógica’ y construimos experiencias que dieran certezas y que, además, contuvieran emocionalmente. En la medida de que el aislamiento se fue extendiendo, tuvimos que ir recalculando. Nos dimos cuenta de que realmente estamos gestionando en un contexto de emergencia, y que la propuesta de educación a distancia efectivamente debía contemplar ese escenario. También movilizamos equipos y recursos internos para reinventar la escuela”, cuenta la Licenciada en Ciencias de la Educación UBA.

Pinto rescata la importancia de crear una línea de tiempo para comprender y aprender del camino transitado y de las acciones y decisiones concretadas en este contexto particular. “La línea de tiempo, en un momento en el que el tiempo está tan desdibujado, es una herramienta profundamente útil para poner en contexto, recalcular y revisar todo lo hecho, lo aprendido y lo que nos queda por hacer. Al plantear esta línea de tiempo, me di cuenta de que estaba equivocada. No era este el momento de hackear todo”, expresa.

En este contexto de incertidumbre y de búsqueda de la continuidad pedagógica, Pinto asegura que no es el momento de la innovación disruptiva pensada pre-pandemia, es el momento de la innovación escolar en tres dimensiones: focalizada, espiralada y emergente.

•                Focalizada porque se fundamenta en la propia práctica y porque propone reflexionar el sentido de lo que enseñamos y las implicancias de nuestras propuestas para convocar e inspirar el aprendizaje de los alumnos. También lo es porque nos invita a revisar el entramado emocional y cognitivo necesario para que aprender sea una oportunidad de crecimiento.

•                Espiralada en la medida que paso a paso consolida nuevas propuestas, recalcula su norte, evalúa su sentido y avanza en sucesivos procesos de mejora y sistematización. Nos distanciamos un poco de lo que hacemos, lo volvemos a revisar y trabajamos en su mejoramiento y su enriquecimiento.

•                Emergente porque es de ese proceso de innovación que focaliza y avanza de manera espiralada del cual emergen nuevas propuestas y diseños que tienen valor de innovación en el proceso que encaramos.

¿Cómo transformar la experiencia escolar en contexto de incertidumbre?

Pinto retoma una frase de Morín que dice: ‘La incertidumbre no se elimina, se negocia con ella’.Pero¿cuáles son nuestras cartas para negociar?. La especialista propone dos:

Convicciones pedagógicas. Son las que orientan nuestro trabajo, más allá del contexto de la pandemia. Esas no se negocian.

Aprendizajes de la emergencia. Es de fundamental relevancia documentar lo aprendido, los dispositivos que utilizamos, que están ocurriendo pero que son nuevas.

“Vamos a negociar con un nuevo orden social que nos va a hackear constantemente y que está marcado por la incertidumbre. Hackear el hackeo implica darnos la posibilidad de usar nuestras cartas para poder transitar y resolver este marco de incertidumbre y, de ese modo, diseñar intervenciones creativas capaces de vehiculizar la escuela que queremos en un contexto dinámico”, comenta.

Pensando en la escuela que se viene

Cada escuela tiene su contexto particular, pero las convicciones y la incertidumbre son las mismas, por lo que cada institución deberá elegir sus prioridades. Lila Pinto resalta la importancia de lo emocional en el tiempo y el espacio de la escuela que se viene.

“Zonificar” la escuela con sentido pedagógico y social. La escuela tiene muchos lugares que podemos utilizar y resignificar con sentido pedagógico. Hoy podemos buscar espacios para trabajar de un modo distinto. Tenemos que involucrar a toda la comunidad educativa para apropiarnos de los espacios de la escuela. Hay que hacer un mapa de nuestra escuela que tenga sentido tanto en la salud como en lo emocional.

Nuevas configuraciones grupales. Pensar en cuáles son las agrupaciones que hacen más sentido al interior de cada institución, para pensar cómo será el regreso al aula.

Colocar las habilidades en el punto de partida (más allá de la evaluación). Si tuvimos que pensar en cómo evaluar, y eso nos llevó a pensar y enfocarnos a las habilidades, démosle ahora la prioridad porque eso es lo que nos va a permitir realmente hackear e innovar esa gramática escalar. Si, además, lo hacemos colectivamente podemos repensar las políticas públicas vinculadas a la evaluación. 

Resignificar los recorridos y trayectorias de enseñanza y de aprendizaje. Más allá de las trayectorias educativas, tenemos una interesante ocasión para revisar las trayectorias didácticas y seguir pensando con los docentes cómo revisar la dimensión pedagógica de la escuela que queremos.

Fortalecer la alianza con las familias más allá de la escuela. Si podemos seguir sosteniendo esa trama entre la escuela y las familias para potenciar el bienestar de los alumnos y de las familias, hemos dado un paso adelante inmenso.

Recuperemos todo el capital creativo que utilizamos para comunicarnos con nuestros estudiantes, familias y docentes.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here