Bienestar laboral: ¿es realmente posible?

Decía Freud: “Existen dos formas de ser feliz, una es hacerse el tonto; la otra, serlo”. Por lo tanto, tomando las palabras del gran sabio, sin lugar a dudas, la felicidad es una decisión de todos los días. Todos somos capaces de ser felices a partir de esa decisión, porque asumimos que, contra todo lo que pueda ocurrir, siempre habrá algo que nos importe, nos motive, y nos haga en alguna medida felices. Y algo no menos importante es la actitud que tomamos, porque ese será el motor de nuestra mente.

0
29

Pero, ¿qué papel juega el bienestar? Si nos vamos a la definición de libro, el bienestar es un sentimiento de satisfacción y tranquilidad. Pero hablando claramente, el bienestar es ni más ni menos que “Estar Bien”.

¿Por qué hablar de felicidad y de bienestar en el día del trabajador? Porque sin estos dos conceptos, no es posible. La realidad hoy, nos lleva a estar muchas horas al día trabajando y conectados a una computadora. Y como si fuera poco, al teletrabajo en pandemia se suma el rol de ser padres, maestros, y hasta ocuparnos de la casa. Al exceso y desgano que esto genera, se suman las metas inalcanzables de llegar al auto deseado o la casa de nuestros sueños, olvidando lo más importante que son los pequeños momentos y el camino recorrido.

El trabajo sin lugar a dudas nos debería hacer sentir vivos, valiosos, importantes y talentosos. Dicen que el trabajo dignifica. Y viene a mi mente el recuerdo y la sensación de cuando buscaba trabajo y no lo encontraba. Ese sentimiento de ansiedad, angustia, estrés y frustración. Y al mismo tiempo, el recuerdo de haber encontrado ese trabajo, y la sensación de sentirse invencible y planificar las próximas vacaciones, antes de haber cobrado el primer sueldo. Una adrenalina increíble y maravillosa. Eso representa para mi el trabajo. Esa sensación de tener todo al alcance de mis manos y poder hacer todos los días algo maravilloso, ocupes el puesto que ocupes, sin cargos ni jerarquías. Todos desde algún lugar tenemos mucho que aportar.

Por lo tanto, este día del trabajador es una buena oportunidad para aprender a valorarse, a trabajar en equipo, a preocuparse por el compañero, a empujar para el mismo lado, sentir con fuerzas la vocación de cada uno, y explotarla al máximo, motivándose a uno mismo y a los demás. Y si eso no se encuentra en donde uno está, quizás sea bueno dedicarse tiempo y encontrar ese trabajo que tanto desea. Insistir, luchar por los sueños, por ser realmente feliz, encontrando el equipo de trabajo con el que las reuniones sean divertidas, donde exista el trabajo colaborativo y no competitivo, donde se apoyen entre sí y en el que se entiendan como equipo.

La receta de la felicidad y del bienestar no existe. Se obtiene haciendo cosas que nos hacen felices y nos complementan. Ejercicio físico, meditación, juegos, lectura, salidas, comidas ricas y buenas compañía.

La felicidad en el trabajo se contagia. Vale la pena apostar a la felicidad laboral y sin lugar a dudas al bienestar, en un entorno en el que ganan todos. Es necesario encontrar el equilibrio profesional y personal.

Entonces… ¿se puede ser feliz en el trabajo? Es una respuesta que cada uno deberá responderse a sí mismo. A mi entender, es una decisión que tomamos todos los días.

Feliz dia del trabajador para los que lo tienen y para los que aun no lo han conseguido, no aflojen, aunque cueste, aunque duela, aunque les quite el sueño y las ganas, insistan, luchen que al final, siempre sale el sol.

Por Lorena Montespier, Chief People Officer de Nawaiam

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here