“Rescate del olvido”: un original proyecto artístico para explicarle a los chicos lo que fue el Holocausto judío

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La propuesta se creó para que los más chicos aprendan sobre discriminación, empatía y compromiso ético con el prójimo.

“A los 10 años mi hija me dijo que quería esconder una pulserita que ella consideraba muy valiosa porque tenía miedo de que volviera otro Hitler. A raíz de eso es que me empecé a cuestionar la responsabilidad que tenía de transmitir esta historia y de ayudar a mantener viva la memoria. Fue así que empecé con esto proyecto que se llama ´Rescate del olvido´. La idea es dejar testimonios a las futuras generaciones acerca de lo sucedido y, sobre todo, de aquellas historias anónimas que ya nadie recuerda”.

Mariana Sepiurka es arquitecta y nieta de sobrevivientes del Holocausto judío. Y lleva muchos años relacionándose y estudiando el tema Shoá. De la unión entre su profesión y su historia nació este proyecto, cuenta, que está destinado a chicos de Sexto y Séptimo Grado. “El taller consiste en la realización de una obra colectiva, se trata de reconstruir una historia en particular y recuperar el nombre que ha quedado olvidado. El objetivo, además, es que aprendan sobre discriminación y formar chicos empáticos y comprometidos éticamente con el prójimo”, explica Mariana.

Metodología

La metodología de trabajo del taller está dividida en tres partes que se corresponden con tres etapas de la vida del protagonista. “La primera parte del relato cuenta cómo era la vida de este niño que cuando estalló la Segunda Guerra Mundial tenía la misma edad que ellos (entre 10 y 12). La segunda parte tiene que ver con el momento en que empezó la discriminación, la propaganda nazi, las restricciones y prohibiciones de este niño y la última parte está relacionada con los guettos, los campos de concentración y exterminio. Entonces, uno puede ver en esos relatos la progresión en función de lo que el chico tenía y todo lo que se perdió con este proceso. Un poco lo interesante es como este relato apela a la emocionalidad, a esta cosa de poder conectar con una historia en particular  que hace que se genere más empatía y que los chicos puedan identificarse un poquito más con esta historia”, cuenta Mariana.

Luego de cada parte leída los chicos tienen que dibujar en una pieza de este “rompecabezas” alguna imagen que les haya quedado de lo que escucharon o que les haya provocado alguna emoción en particular, junto con alguna/s palabras que representen esa imagen, un “titulo”de esa representación, y luego van a ubicar y pegar la pieza en el lugar correspondiente del soporte que tiene aproximadamente 1m de altura x 0,60m. 

¿Cómo salvar a Simón del olvido?

“Una vez que terminan de completar todas las piezas de este rompecabezas descubrimos juntos  la pieza central del soporte que sería la foto del personaje en  cuestión, en este caso es Simón porque el proyecto se llama ´cómo salvar a Simón del olvido´”.

La propuesta está basada en tres ejes: la primera es que es una actividad educativa anclada en valores universales como el respeto al que es diferente, la no discriminación y los Derechos Humanos.  La segunda tiene que ver con poder enseñarles a los chicos sobre el Holocausto para poder mantener viva la memoria sobre lo que aconteció y evitar que vuelva a suceder (trabajar con los conceptos de memoria y olvido). La última fase, la vertiente más diferente de la que siempre se enseña esta temática, tiene que ver con un enfoque artístico de taller vivencial que hace que los niños se involucren emocionalmente, explica Mariana.

¿Cómo se involucran los chicos con la propuesta? 

Están muy atentos en los momentos del relato y cuando deben elegir una escena de lo escuchado para representar lo deciden, en general, rápidamente e intentan volcarlo en la pieza que les corresponde. Les gusta mucho ubicar las piezas en el lugar correspondiente y ver cómo se va formando el crisol de escenas que conforman la vida del personaje. Y lo que más les impresiona es cuando descubren, al final, la pieza del personaje del relato.

¿Qué cosas sentís qué vivencian los chicos?

El espacio de conceptualización de sus emociones lo tienen en varios momentos. Una vez que concluyen su dibujo deben poner un «título» de aquello que representaron, de la escena o de los sentimientos que tienen al respecto. Muchos chicos escriben también en las fichas algunas reflexiones o mensajes. Al final de la actividad se llevan a sus casas para completar en familia una «Carta a Simón» con tres preguntas guía que les escribí: ¿Qué te hubiera gustado decirle a Simón?

¿Qué podrías haber hecho para ayudarlo? ¿Qué podemos aprender de esta historia? Allí es donde pueden volcar sus reflexiones y les permite expresar en palabras sus sentimientos.

¿Cómo te sentís al poder llevar a cabo este proyecto?

Siento que me conecto con mi historia  y que llegó el momento de hacer algo para poder aportar mi granito de arena para mantener viva la memoria. Es una responsabilidad que siento. Y disfruto sobretodo trabajar con los chicos, ellos me movilizan y me emociona ver la respuesta que en ellos se genera.

Tu hija de 10 años fue la que te inspiró a poner en marcha este proyecto. ¿Sentís que con esto que estás haciendo podés darle una respuesta a su planteo?

Ella se involucra muchísimo, tanto como mi hija de siete. Lo hablamos, me ayudó con el proyecto, fue mi primera instancia de chequeo. No siento que le pueda dar una «respuesta» porque creo que no la hay, sino que creo que el ejemplo que le puedo dar en este caso es siempre recordar nuestra historia, nuestras raíces y de dónde venimos. Y que todos nosotros somos portadores y responsables de transmitir esta historia, para que no se repita.  


Más info:

Web: www.rescatedelolvido.com

 Mail: rescatedelolvido@gmail.com.

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