VIDA SALUDABLE

Ortorexia: ¿El nuevo desorden alimentario?

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Afecta tanto a adolescentes, como jóvenes y adultos y prevalece en mujeres entre 15 y 23 años.

Si bien este trastorno no es tan “nuevo”, sí se puede observar que tanto en Argentina como en el resto del mundo, este comportamiento alimentario que consiste en la obsesión por consumir ùnicamente alimentos saludables, rechazando todos aquellos que no pueden incluirse en esta categoría, sigue en claro aumento.

Se considera que parte de este crecimiento se debe a diferentes causas. Por un lado, el gran volumen de información -la mayoría errónea- y, por otra parte, que la información que se expone en redes sociales o en sitios sin un aval científico, se suman a las múltiples notas sin firmar por profesionales matriculados en la materia.

Las personas diagnosticadas con ortorexia comienzan a adquirir hábitos (extremadamente) saludables y, de a poco, se abocan a ser cada vez más estrictos con las elecciones.
Suelen elegir alimentos de origen vegetal, especialmente orgánicos, dejando completamente a un lado aquellos de origen animal. No solo ponen el “ojo” en el alimento sino también en su forma de preparación; consumen toda comida casera, no aceptan comidas que sean industrializadas o dejan casi por completo de comer en restaurantes.

De esta forma logran aislarse, poco a poco, de su entorno social y gran parte de su energía se centra en el control de su alimentación.
Estas personas se sienten orgullosas de su conducta y les cuesta mucho relacionarse con personas que actúan diferente.

Cómo ya sabemos, los extremos no son buenos y cuando se dejan de lado ciertos alimentos comienzan las deficiencias y el cuerpo lo hace notar. Para estar saludables es necesario incluir en nuestra alimentación todos los grupos de alimentos.

Más allá de los problemas o perjuicios que pueda ocasionar la falta en la alimentación, debemos tener en cuenta que al afectarse la sociabilidad y el entorno, se ve perjudicada gran parte de la vida.

Teniendo en cuenta que la ortorexia prevalece en jóvenes, esto puede profundizar aún más el problema. Debemos considerar que para estar saludables, no sólo se trata de tener una buena y sana alimentación, sino también rodearnos de seres queridos, tener una vida social sana o pasar momentos felices, entre otros puntos.

Por lo tanto, es un desorden que debemos atender con responsabilidad y tomarlo a tiempo de manera interdisciplinaria (nutricionista, médico, psicólogo y psiquiatra) para llegar a buen puerto. A diferencia de la bulimia y anorexia nerviosa, la dieta no es el problema, sino la obsesión que la acompaña.

Tambiés es importante recordar que todas estas patologías no sólo son culturales, sino que también tienen un origen biológico.

Lic. Julieta Rozenberg
Matrícula 7469