UNA FOTO, UNA HISTORIA

Un viaje a las raíces

Un viaje a las raíces

Volver a las raíces de nuestra historia resulta siempre un viaje sanador.

Los pueblos antiguos tienen encanto. Como un reloj detenido en el tiempo marcan las mismas escenas una y otra vez. Los pueblos viejos nunca envejecen, están allí contando el mismo cuento por generaciones. Ven pasar desde la vereda las lluvias, los granizos y los soles de primavera.

Un día Daniel* llegó al lugar que vió nacer a su madre y a su padre. Escondido en el sur de Italia esperando visitas que den de qué hablar, el pueblo de  Corigliano Calabro lo recibió. Y de la mano de su padre, ya grande y algo cansado, pudo ver y sentir las historias tantas veces escuchadas.

Las callecitas de piedra, las veredas, los balcones. Esas puertas tan de madera, que esconden familias enteras rodeando la mesa los domingos de pasta con tuco. Y de la mano de su padre, hinchados de emoción en el pecho ambos, caminaron. Y comieron y tomaron café y charlaron con el pueblo amable, tan italiano. Y ambos se reconocieron: Daniel en su padre, y su padre en él.

De aquí vengo. De aquí venís.

Diálogo de miradas y de corazones abiertos que se conectan sin hablar.

Pasó un año y Daniel llevó a su familia, a su mujer y sus hijas. Y con tanto orgullo como emoción les mostró: sus raíces, el legado, tradiciones lejanas  que habitan en él. Conocer nuestra historia es importante. Tener el  privilegio de ir al desván de los recuerdos de la mano de nuestros padres mucho más.

Poco tiempo después el papá de Daniel falleció, la historia tiene algo de mágica. Daniel cruzó el mar: primero cual aprendiz, acompañando a papá, más tarde como maestro, enseñando a sus hijas. De esto se trata una herencia, de la apropiación de aquello que es nuestro.

Y el camino de hacernos propietarios es pasar de hijos a padres de ese cuento que alguna vez nos contaron. De escuchas a narradores. Y al recrearlo con nuevas comas y nuevos puntos,  le volvemos a dar vida .

Una y otra vez, y otra vez más. Y así de generación en generación.

Multipliquemos lo bueno

*Basada en la historia real de Daniel Risafi. 

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