UNA FOTO, UNA HISTORIA

La pérdida de un amigo

La pérdida de un amigo

Los amigos son compañeros de ruta, caminantes con quienes vamos a la par.

“Cuando un amigo se va queda un espacio vacío”, dice la canción.

Queda el corazón agujereado, los sentidos dolidos, sedientos de respuesta. Los amigos son los hermanos elegidos, compartimos lo contemporáneo, el presente, nuestra actualidad.
Recorremos la vida entramados, unidos por hilados invisibles. Los amigos forman parte de esa red de relaciones horizontales, de paridad, en donde ningún intercambio resulta una casualidad.

Nestor y Santi eran amigos. Compartían los chistes de mujeres, las charlas deportivas, las ilusiones en el brindis de año nuevo y navidad. Compartían los desayunos de domingo en el country los partidos esperados y las noches de los sábados en el house. Las salidas de teatro por este Buenos Aires intenso.

Nest y Santi elegían caminar cerquita la vida. Ellos se reían del mundo, se divertían con los chistes repetidos una y mil veces de whatsapp.

Si perdiste un amigo vos sabes: Que se parte un pedacito del corazón. Que llora el alma y que se aloja un dolor en un lugar sin nombre que no tiene dirección.

Y sentís un maremoto de emociones, las turbulencias en un vuelo nunca sospechado de fallar.

Las azafatas contaron por años el cuentito de qué hacer con la máscara y el tobogán...pero sentías que a vos nunca te iba a pasar.

Y son entonces tantas las emociones, raras, mezcladas, confusas. Los amigos son aliados, cómplices, tomamos con ellos el mismo vuelo, jugamos con la misma camiseta, pateamos en la misma dirección.

Quedarse en la mitad del partido sin un jugador es casi una orfandad. Y el juego cambia. Por supuesto que el juega seguirá. Y el juego sigue. Por supuesto que el juego cambiará.

No es la orfandad de los padres que parten, que ya jugaron la partida que ahora nos toca lidiar. Es la de quedar armando solo la estrategia de un partido que se pensaba en sociedad.

Nestor y Santi eran amigos  Lo son. Porque nunca muere aquello que está vivo en el recuerdo.

Porque al pensarlo lo despertamos y al hablarlo lo despabilarnos y así lo hacemos pasear por la cotidianidad de nuestras vidas.
Santi y Nestor eran amigos. Lo son. Porque un amigo nunca te deja solo en la cancha,

Y desde el banco partido a partido Santi lo mira a Néstor atajar y entre bromas le grita: ¡Otra vez con rebote amigo! 

¡Otra vez rebote yo te aliento desde acá!

 

Multipliquemos lo bueno

Basado en la historia real de la amistad entre Nestor Friedlander y su amigo Santiago Márquez.

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