UNA FOTO, UNA HISTORIA

El motor es la pasión

El motor es la pasión

Valentina tiene 16 años y, día a día, elige dedicar horas a su entrenamiento.

Valentina tiene una pasión.
Todos los días entrega 5 horas de su tarde a una rutina que exige disciplina, concentración, compromiso.
Comenzó a hacer gimnasia artística a sus 6 años.
Tenía una referencia motivadora: su prima 4 años mayor, a quien siempre admiró.
Pero ningún deseo puede sostenerse en el deseo del otro.
Quizá por un tiempo, nos encantamos con ideas no propias, tomamos modelos que nos inspiran.
Pero al tiempo fracasa el proyecto si no pudimos echar raíces propias.
Es como una planta que luego del trasplante deberá hacer suya esa tierra.
Muchos de los caminos interrumpidos, de las ideas abortadas, son fruto de árboles sin raíces, que crecieron sin sostén.
También sería engañoso pensar que lo que hoy inspira lo será por siempre. Cada quien tendrá la tarea de escanearse, hacer registro, si aquello que un día encendió sigue vivo, o sólo hay cenizas.
Esa tarea no es fácil, y exige máxima coherencia.
Valentína atraviesa lesiones, dolores del cuerpo y el alma, 
y se vuelve a parar, porque la sostiene el deseo propio.
Y vos: ¿Tenés una pasión?
¿De esas que vienen de adentro hacia afuera, que se gestan en el corazón?
Buscala.
Dentro tuyo está.