UNA FOTO, UNA HISTORIA

El costo de elegir

El costo de elegir

Facundo tiene 18 años, juega al fútbol y disfruta de su grupo de amigos. Cuando sintió que debía tomar una decisión, no todo le resultó tan fácil.

Hay situaciones, escenas que nos trae la vida, que vienen con letra chica.Tienen un sentido, una lógica, nos invitan a un trabajo de desciframiento. 
A veces es sencillo y el trabajo se revela con rapidez, otras veces es más complejo y hasta cuesta  creer que detrás de ese suceso que nos toca vivir, hay un para qué.
Cuando Facundo se rompió, al principio no entendía qué pasó. Jugaba un partido de fútbol que pretendía ser el último.
Su corazón había decidido dar punto final a ese juego que en los últimos tiempos se había vuelto demasiado competitivo y casi agresivo para su gusto.
También le estaba quitando tiempo para la facultad y para una nueva etapa que a sus 18 años empezaba a soñar.
Jugó ese partido consciente de que sería el último en esa liga, al terminar lo iba a anunciar, pero 5 minutos antes del final una caída lo dejó fuera del juego, lesionado, partido.
Para Facundo era difícil enfrentar la salida de un grupo de pertenencia, de lealtades armadas por años de compartir la cancha.
Al romperse, su cuerpo hablo por el y solucionó de modo sintomático una situación conflictiva.
Sólo que en esta resolución pagó el costo de aquello que no logró con conciencia encarar.
Este accidente lo dejó cara a cara consigo mismo:  ¿Qué me pasa cuando quiero irme de una situación, lugar o vínculo?
¿Sé decir que no?  ¿Puedo irme por la puerta grande o elijo irme por la ventana? 
Que los accidentes sean la  apertura a un aprendizaje pleno de sentido es una decisión individual, personal .
No dejemos pasar la oportunidad.

*Basada en la historia real de Facundo Benveniste

Facundo me inspiro a transmitir como en ocasiones hablamos con el cuerpo cuando no logramos hacerlo con las palabras.
Su historia reafirma que el deseo profundo encuentra  un camino de expresión y de realización.  Con los costos que esto conlleva, la verdad siempre encuentra el modo de manifestarse.