UNA FOTO, UNA HISTORIA

De un oficio heredado a un proyecto elegido

De un oficio heredado a un proyecto elegido

Como a tantos hijos les pasa, Diego* tomó la herencia que le dejó su papá y continuó con su legado.

Esta es la historia de tantos que heredaron obedientes y sin cuestionar un oficio, un saber hacer.

Desde chico Diego creció entre tijeras, entre telas y costuras, y conoció de la venta, de la compra, de los hilados, talleres y los sonidos que hacen las máquinas al coser. Ya de joven arribó, casi sin pensarlo, a conducir un negocio no propio, pero que necesitaba dirección.

Y se encontró timoneando con éxito un emprendimiento que era suyo porque el papá se lo legó. El padre se retiró temprano, descansaba en los brazos de un hijo al que veía capaz de llevar adelante lo que con tanto esfuerzo sembró. Pero nunca fue así de fácil para Diego. Lo que se cuenta sencillo tuvo vaivenes multicolores en su interior.

Diego sufrió por tiempos largos la carga de un negocio que le daba de comer pero no le daba pasión. Y hubo un día en que el padre se fue, ya no ahora del local sino también de esta tierra que a todos nos cuesta habitar. Ahí Diego sintió el peso de la soledad.

Entonces se dio cuenta de que el papá que lo había dejado solo desde hacía tanto, seguía estando presente para acompañar. En el juego del crecimiento que todos como hijos tenemos que enfrentar vale el descontento y la insatisfacción.

Pero luego llega un tiempo en que lo que más vale es comenzar a tomar: lo que nos dieron, lo que nos legaron y lo que nosotros elegimos heredar.

Porque no nos hacemos herederos por el simple hecho de heredar. Tener conciencia de la elección de que quiero tomar es primordial. Porque nada es propio si no lo conquisto. Y lo conquisto sólo si lo hago propio.

Diego durante mucho tiempo se hizo cargo y el camino que viene haciendo en estos tiempos es el de hacerse propietario. Esto nunca es algo de un solo paso.

Si soy propietario soy creativo y moldeo mis pertenencias  a mi propio formato. Si soy propietario puedo elegir tomar desafíos sin por eso ser rebelde. Puedo inventar caminos sin sentirme desafiante, puedo tener la pasión del explorador y del principiante. 

Si soy propietario tengo el peso de la decisión pero no la exigencia culposa del deber ser. Me hago responsable y respondo ante mí.

En este camino de apropiación que hace tiempo viene haciendo Diego, la muerte del padre fue un paso más.

No hay mejor modo de amigarse con nuestro destino que tomando el pasado. Cuando un hijo acepta las historias de los padres algo de la libertad comienza. 

Vayamos todos a la conquista de nuestra libertad.

Multipliquemos lo bueno

Basada en la historia real de Diego Benveniste 

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