UNA FOTO, UNA HISTORIA

Amor inesperado

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Verónica libró grandes batallas en su vida.

Acompañar  la enfermedad y la despedida de su hijo Franco fue sin duda la más difícil.

El amor sin barreras de Billy la rescató, la fortaleció y le permitió volver al juego de la vida otra vez.

Hay amores que sanan.

Cuando todo parecía perdido, cuando la vida casi se le marchita de  tanto dolor...Billy  le habló.

En su lenguaje mudo de mirada noble y presencia infinita, le contó  una y mil veces la historia.

Que fue rescatada, y que a través de ella viven y palpitan aquellos que la han amado con tanta pasión.

Y Veronica se entregó, porque sabe que así funciona.

Sabe que al amarla logra dar presencia a aquellos que no están, los inmortaliza de algún modo.

Sabe que la finitud del cuerpo no guarda relación con la eternidad del alma.

Y que un amor así alimenta su espíritu y da respuestas a preguntas vacías, y cansadas... 

Y fueron así pasando los horas y  los días y despabilándose los relojes que ansiaban quedarse dormidos en el tiempo, detenidos.

En un duelo, el tiempo es amigo fiel, siempre y cuando la persona vaya caminando el lento desafío de espiralar el duelo y no se quede varada en idéntico lugar. Asi, un día, casi sin pensarlo, resultará que está 

amaneciendo, otra  vez. 

A Verónica la ayudó la entrega a un amor sin condiciones, amor no exclusivo de los humanos.

Se encontró a corazón abierto.

Recibiendo afecto genuino, mirada tierna, mimos curativos. 

A corazón abierto. 

Dando cuotas enormes de nutrición, cuidado y amparo.

Se re/descubrió necesitando y siendo necesitada.

Amar y ser amado cura el alma, es medicina para el organismo. 

Y cada quien encontrará el manantial de donde beberá ese agua vital.

Basado en la historia real de Verónica Cohen Falah

 

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