UNA FOTO, UNA HISTORIA

De una marca de dolor a una reparación

De una marca de dolor a una reparación

Liliana trabajó mucho para sanar la historia de su separación, y lo logró.

Las separaciones dejan marca. Las hay de distinta forma, textura y color. A veces son tan fuertes que se transforman en indelebles, otras veces duele cuando se las toca o quizá cuando se las recuerda.

En ocasiones, y cuando el trabajo personal es con esmero, las marcas se transforman en mutantes, y año a año pueden modificarse, reubicarse. Quizá hasta cambian de lugar.

Liliana es el caso de una mujer que se ha reinventado. Se separó del padre de sus hijos cuando la menor tenía dos años. Vivir el peso de la crianza, la educación y el sostén en soledad no ha sido un camino fácil, fue un tránsito de grandes batallas personales.

Validación personal, autoconfianza, fortaleza, son territorios conquistados, hoy de su propiedad. El tiempo pasó y el amor volvió a su vida. Y Liliana volvió a tallar con su compañero una historia de amor. No se trata de un cuento ideal. Pero si de uno real.

Nada es color de rosa en la vida de los humanos, y si lo es, se trata de un momento, un recorte en un panorama total.

Fueron años que pasaron y se fueron armando rompecabezas que parecían difíciles de encastrar, paso a paso comenzaron a coexistir mundos que nada hacia pensar como posibles de encajar.

Y este pasado diciembre ocurrió: un hecho que deja marca. Cada nueva marca, modifica la anterior. Es una nueva escritura que valida un nuevo contar.

Pasaron años, y la chiquita que tenía dos años en el momento de su separación, se recibió. 

Y la fiesta fue una fiesta porque estaban todos: madre y padre, con sus respectivas parejas, compartiendo la felicidad de ver a una hija crecer, saludable, bella, agradecida.

Somos todos artesanos y es nuestra elección hacer arte con lo que nos toca vivir.

Liliana ha logrado, valiente y perseverante, un compartir que parecía imposible allá lejos y hace tiempo. 

El acto simbólico de las 4 copas en el aire, brindando x la vida, vale más que mil palabras.  Habla de la posibilidad de rearmar una y mil veces las historias que nos tocan vivir, darles otra mirada otro sentido.

Liliana es una mujer entera que vive entregada al fluir de un presente que integra pasado y futuro sin conflictos, en una alquimia que ella, con trabajo y conciencia, supo lograr.

Multipliquemos lo bueno

Basado en la historia real de Liliana M.

No dudes en compartir esta información o mandarnos un mail.