PERSONAS QUE INSPIRAN

Un gesto de amor le permitió ganar un premio y darle un giro a su vida

Un gesto de amor le permitió ganar un premio y darle un giro a su vida

Conocé la historia de Patricia y lo que hizo por Leonardo.

El destino, y no las casualidades, quisieron que se conocieran. Leonardo Guzmán Ortíz es un nene de 4 años que padece parálisis cerebral y tiene dificultades para comer, caminar, vestirse y bañarse, entre otras complicaciones diarias. María Patricia Yapura tiene 49 y durante su vida debió afrontar diferentes situaciones adversas. Lo que los unía hasta ese momento era que ambos viven en la ciudad Tafi Viejo, ubicada a 20 kilómetros de San Miguel de Tucumán.

“Somos miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y en la cena de fin de año pasado lo vi al nene con su papá, que lo estaba haciendo caminar y estaba agachado, se paraba y se agarraba la cintura. Nos pusimos a conversar y me contó que quedaban muy doloridos después de todos estos movimientos. Yo le comenté a la mamá que existían unos arneses para eso y me contestó que no podían comprarlo porque eran muy caros”, recuerda  Patricia.

Después de esa charla, ella se había quedado pensando de qué forma podía a ayudar a Leonardo y a sus padres. Si bien tenía las herramientas para poder confeccionar ella misma el arnés (ya que es modista), no contaba con la experiencia para poder fabricarlo. Con la ayuda de otros miembros de la Iglesia, comenzó a juntar los materiales para poder armarlo. Sin embargo, pasaron unos meses hasta que logró comenzar con el trabajo.

Mi sensación fue de agradecimiento a Mi Padre Celestial porque me sentí muy útil, siempre decimos que estamos al servicio de los demás y nunca hasta ese momento había sentido el verdadero amor al estar y dar con todo mi corazón y mi alma. Fue muy especial porque a pesar de tantas dificultades que estaba pasando pude olvidarme de mí y hacer algo por alguien más. Sus papás estaban muy emocionados e inmensamente felices”.

“Fue un momento de felicidad. Patricia nos entregó el arnés en la iglesia. Todos estábamos felices. Leonardo no habla pero se lo veía feliz. Nunca nos dijeron que debía usar arnés, eso es algo que le agregamos para facilitarnos a nosotros porque nos alivia el dolor de espalda. También vemos que a futuro puede que le ayude a él a coordinar sus pasos, aunque igual usa botas especiales porque tiene sus piernas torcidas”, se esperanza Ángelo, el papá de Leonardo.

Más allá de que Leonardo suele tener convulsiones muy seguidas y ha estado internado varias veces, Patricia dice que su familia está llena de esperanzas y de amor. “Me llena de amor verlos tan unidos a pesar de sus adversidades. El vínculo con ellos sigue siendo el mismo, siempre tratando de ayudarnos y buscando la manera de cumplir con nuestros llamamientos en la Iglesia”,  se emociona.

Premio y más sueños

Desde hace unos años Patricia está vinculada con Pro Mujer, una de las organizaciones más destacadas de desarrollo y microfinanzas para mujeres en América Latina que ofrece a mujeres de bajos recursos, los medios necesarios para transformar sus vidas y las de sus seres queridos a través de servicios financieros, capacitación empresarial, empoderamiento y servicios de salud.

A raíz de la creación del arnés para Leonardo, su asesora de crédito la invitó, junto a otras mujeres, a participar del concurso Propulsar, que premia a quienes cuentan con un emprendimiento y un microcrédito activo en una institución de microfinanzas.

“Lo único que entendí en ese momento  era que si ganaba tenía un premio en dinero. Y cuando me dijeron que salí en tercer lugar fue mágico, mi llanto de tristeza se convirtió en llanto de agradecimiento y a partir de ese momento lo que cambió fue la manera de trabajar y de organizarme. Hubo gente que me llamó por el arnés, me felicitaron mucho, mi vida no cambió mucho, pero si la visión de cómo puedo llegar a mis metas”, insiste.

Además del dinero, Patricia obtuvo una capacitación en educación financiera en la ciudad de Buenos Aires. “Con el dinero ya compré material para seguir fabricando más arneses y me están haciendo una cortadora de ojotas para las planchuelas en donde van los zapatos, porque no hay, y estoy por comprarme una computadora porque necesito de la informática para poder trabajar”.

Sin embargo, a Patricia le vuelve a aparecer en los pensamientos el rostro de Leonardo y el de su familia. Y además se imagina que con su emprendimiento podrá ayudar a otros chicos. Y eso la colma de felicidad. “Pienso comprar una máquina para poder hacer estos arneses con dibujos de Disney, superhéroes y princesas para darles más color, alegría y que estén más divertidos”, concluye.

La historia de Patricia podría encontrar otros protagonistas en diversas partes de la Argentina. Sin embargo, nos enseña que a veces con un pequeño gesto de amor, con colocarse en el lugar del otro, pensar en las necesidades de ese otro no solamente podemos ayudar a cambiar la realidad de una o de varias personas, sino que también nos estamos entregando la posibilidad de ser cada día mejores personas. Y en el caso de ella, esa acción solidaria le trajo aparejado ese premio que anhelaba con tanto deseo, no solo desde el económico sino que le vino en el momento justo para tomar ese impulso que necesitaba para mejorar su situación laboral.