PERSONAS QUE INSPIRAN

Pañuelos Solidarios: una caricia al alma

Pañuelos Solidarios: una caricia al alma

Te contamos de qué se trata esta iniciativa solidaria.

A Marcela Coyanis (51) se la ve alegre y feliz. Su rostro transmite mucha energía y paz. Y su mirada irradia esperanza. Son las 10:00hs y está saliendo de una reunión con dos mujeres en el departamento de Oncología Clínica del Hospital Rivadavia. Luce un jean de color azul, una blusa blanca, pero lo que más se destaca y la define es el pañuelo que cubre su cabeza y que ilumina su linda sonrisa.

“Para mí es una satisfacción enorme, yo disfruto mucho de verlas como se prueban los pañuelos, lo lindas que están. Me encanta fotografiarlas. Estoy en contacto con muchas pacientes, se genera contención, les transmito mi experiencia, ellas se abren para compartir sus miedos, sus deseos y sus expectativas”.

“Pañuelos Solidarios”

En mayo del año pasado Marcela fue diagnosticada con cáncer de mama. Cuando empezó el tratamiento de quimioterapia pidió licencia médica en su trabajo y en marzo de este año, cuando debía reincorporarse, fue despedida después de 14 años. A partir de ese momento comenzó a tener más tiempo libre y se puso a pensar de qué manera podía ser voluntaria en alguna actividad que tuviera que ver con la Oncología. Al poco tiempo conoció Sostén, una Asociación Civil que brinda asistencia a personas que padecen cualquier tipo de cáncer. Como en esa institución estaban necesitando voluntarios, le brindaron la posibilidad a Marcela de poner en práctica su proyecto al que ella misma denominó “Pañuelos Solidarios”, que consiste en poder entregar de manera gratuita pañuelos y turbantes a mujeres que se encuentran atravesando el cáncer.

Marcela se maneja con donaciones de otras pacientes (algunas directamente los fabrican en sus casas, otras los mandan a confeccionar) y de demás personas que la contactan para ofrecerle su granito de arena en este emprendimiento.

 “Algunas no saben que existe el servicio, así que yo voy y se los ofrezco cuando están por arrancar con la quimio. A veces me las encuentro en el Hospital de Día o las conozco en el momento en que están por empezar el tratamiento. Muchas veces se los enseño a colocar durante la quimio, aprovechamos el tiempo, ellas eligen los pañuelos, se lo prueban, se sacan selfies, se miran al espejo, eligen el mejor color, se ríen y se genera un clima muy lindo”, dice Marcela. Si hay personas que no pueden acercarse al hospital, ella las recibe en su casa.

“Fue como un mimo”

Hace unos meses a Janeth Balbín (46) le extrajeron un nódulo maligno de una de sus mamas. Cuando comenzó con el tratamiento de quimioterapia en el Hospital Rivadavia conoció a Marcela.  “Ella es muy cálida y en momentos de mucha angustia y sensibilidad como los que pasé fue una persona que me contuvo mucho, me decía que no tuviera miedo, que iba a estar bien”, expresa Janeth.

En ese primer encuentro Marcela le explicó cómo iba a ser la quimio y le comentó que si se le caía el pelo había pañuelos “muy lindos” que ella le podía regalar. “Me hizo sentir muy bien, fue como un mimo, ese mismo día me probé los pañuelos, me enseñó cómo colocármelos y desde ese día tengo tres pañuelos que son los que uso. En un primer momento sentía que era la única que tenía cáncer, pero una vez que empecé a hablar con otras personas vi que había otras chicas que ya estaban recuperadas y eso es muy positivo”.

“Fue como un acto liberador”

A los 39 años a Sandra Arango (41) le diagnosticaron cáncer de colon. Fue operada a principios de este año y comenzó con quimioterapia en su casa con una medicación nueva.

“Al principio se me debilitó el pelo hasta que luego se me cayó por completo. Usé y uso pelucas, pañuelos y turbantes. Me enteré de Pañuelos Solidarios un día cuando me realizaba las quimio y a través de los enfermeros la conocí a Marcela. Lo interesante fue, primero, la buena onda y paciencia que la caracteriza y, luego, la variedad de pañuelos, pelucas y turbantes que me hizo probar”, recuerda Sandra.

A partir de ese momento, cuenta Sandra, el vínculo con Marcela se fue acrecentando hasta que una mañana se le acercó “con una artillería” de propuestas para poder afrontar ese cambio rotundo que era quedarse calva.“Fue muy linda la experiencia por la calidad humana de ella y porque te incentiva a verte mejor. Además, es una caricia al alma. Un día me pidió que me sacara unas fotos en los jardines del Hospital Rivadavia y fue muy divertido y gracioso sacarme la peluca, fue como un acto liberador, mientras mucha gente nos miraba asombrada y sorprendida. Pero nosotras nos reímos mucho”, recuerda Sandra, con una sonrisa.

“Me encanta lo que hago”

No solamente las pacientes que se atienden en el Hospital Rivadavia pueden recibir sus pañuelos.  A través de la web en Facebook Pañuelos Solidarios Arg la gente se puede comunicar (incluso desde el interior del país y también desde el exterior) para solicitar su envío.

En junio pasado Pañuelos Solidarios ganó el primer premio como emprendimiento social, concurso realizado por la Fundación Gas Fenosa.

“Me emocioné mucho porque fue toda una sorpresa y estaba muy feliz de que se valore la iniciativa que siendo tan simple no está implementada casi en ningún hospital o clínica. Además,  ni siquiera sabía que la directora de Sostén lo había presentado al concurso. En ese momento pensé: ´tengo que seguir naturalizando el uso del pañuelo. No importa que a veces la gente nos mire raro o con curiosidad. Usarlos es como dar un mensaje de tengo cáncer y ¿qué? No hay nada que esconder´”, se enorgullece Marcela.

Marcela cuenta que en su caso la enfermedad la viene transitando muy sola y con el voluntariado que hace y con los pañuelos que entrega está muy contenta por el ida y vuelta que establece con muchas pacientes. “Me encanta lo que hago, lo disfruto por ambas partes: desde la parte mía de la entrega, pero también me emociona mucho el cariño con que la gente dona los pañuelos”.

 

Contacto de Pañuelos Solidarios:

Teléfono: 4861-1687

Celular: 1167537785

Email: pañuelossolidarios@gmail.com

Facebook: Pañuelos Solidarios Arg