PERSONAS QUE INSPIRAN

Es ingeniero, pero cuando sale la luna se transforma en “El Zorro”

Es ingeniero, pero cuando sale la luna se transforma en “El Zorro”

Te contamos la historia de Diego que logró cumplir el sueño de toda su vida.

 

“El vínculo con los nenes es lo más lindo de todo esto. Para ellos yo soy ´El Zorro´. Es increíble ver como se quedan atónitos al verme, las ganas que tienen de participar o que me cuenten que me ven al mediodía en la tele. Termina el show y se ponen a hacer esgrima con las ramas de los árboles y eso significa que dejé me granito de arena para mantener vigente al personaje. La verdad no puedo creer estar viviendo todo esto, yo sentía que se me estaba yendo la vida sin hacer lo que realmente quería y, tal vez, sin terminar de tener en claro que era lo que quería. Y al recordar todas las experiencias que me quedó, gente que conocí, recuerdos hermosos y estar generando emociones en los demás, no tiene precio y emociona”.

Es un domingo a la tarde soleado. Son aproximadamente las 16hs. Diego Giannotti (40) llega a una plaza ubicada en Villa Sarmiento, su barrio, en la localidad de Morón. Saca de un bolso el traje que de “El Zorro”, que el mismo confeccionó, y su espada. Posteriormente, extrae toda la escenografía que también diseñó para poder darle el marco ideal a su show: una cárcel, la Iglesia, dinamita y un látigo. Están todos los detalles que tiene la serie de Disney. Además, coloca los cajones, el parlante y una lona para que tengan adonde sentarse los chicos que van a ser testigos de su show a la gorra. Una vez que arranca el espectáculo, “El Zorro” trata de encontrar a un nene que sea su socio y lo ayude a derrotar a Monasterio.

A los 25 años, ya trabajando como Ingeniero Industrial, Diego descubrió los shows a la gorra en la costa y en ese momento supo que no se quería ir de este mundo sin antes al menos haber intentado hacer algo para entretener a la gente, algo que definitivamente lo movilizaba y le generaba muchas expectativas. “Pero claro, estaba programado para otra cosa y esa semilla tardó muchísimo en prender y fue recién en el 2015 cuando, estresado por tantos viajes laborales al exterior que me hacían dejar tanto a la familia, decidí idear un show sin saber si me iba a animar a hacerlo o no”.

“Yo me llamo Diego y de chico sentía que era ´El Zorro´”

Desde que Diego tiene uso de razón siempre se identificó con este personaje. Tenía la capa y para los carnavales se disfrazaba. De chico, escribía guiones y hacía obras de teatro en cumpleaños de sus hermanas. Y en la adolescencia realizaba fiestas de disfraces solamente para poder vestirse de su personaje favorito, apareciendo por el tejado con una mini actuación. Además, su abuelo siempre le decía que era igual a “El Zorro” y que tenía que ser el próximo en encarnar al personaje. Y eso, irremediablemente,  lo llevó a aprender esgrima en 2002 porque de verdad sentía que algún día podía ser “El Zorro”.

“Yo creo que lo que más me gustaba era el tema de las espadas y el traje, creo que inconscientemente el tema de la doble vida siempre me llamó la atención y es lo que tengo ahora. En la fiesta de disfraces yo estaba como ´Don Diego´, en un momento desaparecía y un amigo pedía plata para pagar la fiesta, ahí yo aparecía por el techo, peleaba con las espadas y devolvía la plata. También escribí el video de exteriores de mi casamiento y uno de los personajes en que me convertía era, obviamente, ´El Zorro´”.

Cumplir un sueño

“Lo pensé y lo preparé durante un año, sin que nadie supiera del tema más que la familia. Y mientras tanto, para ir metiéndome en la piel del personaje y ver como interactuaba con la gente, me animé a ir a la plaza de mi barrio a vender globos con el traje, acompañado de mi mujer y de mis dos nenas. Y así estuve vendiendo globos y luego espadas y máscaras, también en la costa, con experiencias hermosas, sobre todo con nenes que no paraban de sacarse fotos. También recibí mucho apoyo siempre por parte de los fanáticos del personaje, hoy en día muchos de ellos son amigos míos”, cuenta Diego sobre cómo se animó a intentar a cumplir con ese sueño que tenía desde chico.

Era el año 2015. Y se animó a hacer el primer show en el cumpleaños de una de sus hijas para la familia y algunos amigos. “Salió muy lindo aunque hoy en día lo modifiqué todo y después me llamaron para algunos cumpleaños”, cuenta, orgulloso. Evidentemente, la convicción y la perseverancia por conectarse con aquello que lo hacía feliz durante su niñez y su adolescencia hicieron que Diego edificara lo que terminó siendo su show de “El Zorro”. Sin embargo, en el medio tuvo que soportar a algunos detractores que, claramente, no querían o no podían colocarse en sus zapatos. “Muchos decían que yo no tenía ninguna necesidad de hacer eso siendo ingeniero, como si fuera incompatible, pero pocos conocían mi historia. Y llegó el momento en que me animé a ir a una plaza, prender el micrófono y plantarme para convocar gente para que se acerque a ver mi show.

En ese momento yo también pensaba ´para qué hago esto sí podría estar en mi casa´. Pero me encantó, haciendo el show me olvido de todo y por suerte me hace pensar en otras cosas más allá de los problemas diarios”.

A partir de ese momento, dos o tres domingos al mes Diego se disfraza de “El Zorro” en un show que sigue siendo a la gorra, porque no busca ningún rédito económico, aclara, sino hacer lo que le gusta que es entretener a los demás y continuar el legado de este “maravilloso personaje”.

“Mi mujer está siempre acompañándome y me apoya porque sabe que es lo que me gusta. Va a todos los shows, me ayuda en lo que puede. Y para mis nenas es relindo, miran el programa conmigo, les enseño a manejar la espada, les gusta que los amigos quieran venir a casa a conocer a ´El Zorro´ y el día que se animen me gustaría que salieran a escena conmigo”.

La historia de Diego puede ser la historia de muchas otras personas que más de allá de su edad, de su trabajo, de su posición económica, de sus creencias sociales o culturales sienten la necesidad en algún momento de sus vidas de poder cumplir con algún sueño que quedó pendiente o postergado allá a los lejos. En estos casos no importa el qué dirán los demás, si comprenden o no este deseo que en algunos casos está vinculado con una vocación, con un hobbie o simplemente con poder ser quien realmente desean ser. Y para cumplir con este anhelo no debe haber imposibles, simplemente creer que en algún momento lo podrán hacer realidad sin tener en cuenta los obstáculos que pueden encontrar en el camino.