PERSONAS QUE INSPIRAN

Armó un coro en la cárcel para que los presos puedan tener un horizonte en la vida

Armó un coro en la cárcel para que los presos puedan tener un horizonte en la vida

El programa incluye varias actividades artísticas en 5 penales de la provincia de Bs.As.

 

A finales del 2007 Pablo (35) cayó preso por homicidio simple y permaneció en varias cárceles durante 5 años y medio hasta que la justicia resolvió que se trató de un caso de defensa propia. Mientras estuvo alojado en el penal de Olmos formó parte de un coro integrado por personas privadas de su libertad que ensayaba varios días a la semana.

Pablo toca la guitarra y también compone canciones. En cada uno de los temas narra vivencias personales dentro de la cárcel.

“Que más de 100 personas estén cantando una letra que vos hiciste dentro de una cárcel nunca me lo hubiera imaginado. Para mí, la música es como una terapia: yo toco la guitarra y me hace olvidar de muchos problemas, no pienso tanto en el afuera y si pienso en lo de afuera lo descargo en una letra”.

Esta propuesta musical forma parte de las iniciativas creativas que desde el año 2004 se viene llevando a cabo en diferentes penales de la provincia de Buenos Aires en un programa fundado por el psicólogo Juan Pablo Diez Ledesma, presidente de la Fundación de La Merced para la Prevención de la Violencia y la Integración Social (Fundamer), una entidad que promueve los valores, los derechos y la dignidad humana, especialmente de las personas privadas de su libertad.

El Coro de la Merced

“Hace 18 años empezamos a trabajar con el arte y sobre todo con la música. Después de realizar un estudio sociológico de determinadas cárceles yo empecé a llevar conjuntos musicales, en lo posible que tuvieran riqueza cultural, instrumentos típicos de percusión, bombo o también gaitas españolas y conseguíamos grandes éxitos en relación a la reducción de los índices de violencia”, sostiene Diez Ledesma, que realizó su tesis con una temática en rehabilitación de jóvenes privados de la libertad y luego continuó con más especializaciones en psicología forense y en el abordaje carcelario.

En el año 2000 Diez Ledesma comenzó a trabajar en equipos con colegas que querían estar cerca de estas personas en una concepción que no era tan simplista de que solo habían cometido delitos y estaban presos, según explica. “Queríamos ver qué era lo que pasaba con ellos y tratar de ayudarlos para que abandonaran esa conducta. Si bien el delito es un perjuicio para la sociedad, también es un perjuicio para los que lo cometen. Ellos no se respetan como personas al hacer acciones delictivas, es como que se pierden de sí mismos”.

Una vez que se lanzó la fundación, con el objetivo de ayudar a los internos y a su entorno, pero también a los guardia-cárceles como inicio de contribuir a la pacificación social, el primer programa importante que llevaron a cabo fue “El Coro de La Merced” sin profesores externos para que los presos pudieran sacar sus propios potenciales en un proyecto que se extendió a 12 prisiones de la provincia de Buenos Aires. Preparaban un repertorio de música universal y se juntaban una vez al mes en Olmos para poder hacer la puesta en común de todas las canciones, el ensayo general y cada unidad traía un tema preparado para mostrarle al resto de la comunidad.

Sensación de bienestar

“Cuando empezamos, tuvimos una cierta resistencia de parte de la población carcelaria pero se fueron dando cuenta de la cantidad de beneficios y el bienestar que les producía el hecho de tener una actividad cultural en grupo. Además, quienes formaban parte del coro vivían en pabellones que estaban especialmente designados para estas tareas, un lugar que los estabilizaba, brindándoles una mayor tranquilidad”, explica Diez Ledesma.

Como Pablo toca la guitarra desde que tiene ocho años, no bien se enteró de la propuesta no dudó ni un instante en formar parte. “Fundamer es como una familia grande, somos todos iguales, no hay diferencia, compartimos todo, hay una gran unión, Juan Pablo es una gran persona y está siempre disponible para ayudar a los otros”, recuerda Pablo.

En un comienzo apenas se interesaron cuatro personas, pero con el correr del tiempo cada vez más reclusos empezaron a pedir ser parte de estos grupos de actividades. “El primer beneficio es que tienen un nuevo horizonte en la vida porque la mayoría de la gente, y esto no es para justificarlos, que está en la cárcel viene de núcleos habitacionales o familiares donde les han faltado muchas cosas. Este tipo de actividades producen cambios como, por ejemplo, desde el acompañamiento, desde la escucha, desde el trato solidario. Ellos se redescubren como seres humanos, tienen la posibilidad de poner en actos el potencial humano que ellos tenían escondido. Además, se mejoran los vínculos entre ellos porque la idea del programa es vivir con otros y para otros”, puntualiza Diez Ledesma.

Después de varios meses de ensayo una parte de los integrantes del coro, entre ellos Pablo, salió de la cárcel para cantar en el Congreso frente a un grupo de diputados. “Fue una experiencia muy buena, hacía rato que no salía a la calle y hasta nos bajaron sin las esposas. Estuvimos charlando con un senador que nos felicitó por el trabajo que estábamos haciendo, sentí que no estábamos presos, parecía que estábamos saliendo de gira”, se emociona Pablo, que en el recital contó con la presencia y el apoyo de varios seres queridos.

“Y aunque digan que nosotros no tenemos corazón, aunque crean que una reja ya nos deja sin amor, quiero que sepan, que me sobran fortalezas, que no importa lo que piensan si yo tengo tu calor”, sonó con mucho sentimiento el estribillo de uno de los temas que interpretaron.

Otros talleres

El proyecto que implementó Juan Pablo en el 2004 siguió creciendo. Como no se animaban a cantar, en la unidad 15 de Batán le propusieron hacer manualidades. Al día de hoy se han incorporado taller de braille, pintura sobre tela, pintura en murales, lectura en voz alta para que puedan expresarse, cine-debate, jardinería, taller de alfabetización, vida espiritual comunitaria, grupos de oración y catequesis.

"Hay coordinadores que están al cuidado de las clases. No son cosas difíciles, son cosas simples de la vida como, por ejemplo, leer. En una, dos o tres semanas aprenden la técnica y ellos mismos pueden dar los talleres. Y de esa manera se crean grupos y líderes positivos”.

Además, en todos estos años han tenido grupos de hip hop, de rap, de folklore, de música popular y a pedido de muchos presos incorporaron la oración y también crearon el canto gregoriano que funciona con 12 personas en una de las unidades.

Escasa reincidencia

“Son personas que han cometido errores graves, pero que no habían llegado a desarrollarse totalmente como personas humanas. El hecho de que ellos empiezan a mirar al mundo de otra manera y que puedan darse cuenta que se puede vivir la vida de otra manera es lo que a mí más feliz me hace. Es un segmento donde yo también me puedo desarrollar como ser humano ayudando a otros”, dice Diez Ledesma. “Estamos con menos de un 7% de reincidencia de la gente que ha pasado por estos programas. Y si reinciden, como lo hemos chequeado, lo hacen con delitos de menor violencia”, agrega.

En la actualidad, Fundamer está prestando su servicio en cinco penales de la provincia de Buenos Aires y necesita voluntarios para poder seguir desarrollando estos programas. Quienes quieran participar de alguno de los talleres, pueden comunicarse de las siguientes maneras.

Por su parte, Pablo hace más de seis años que recuperó la libertad, está en pareja, se encuentra trabajando en un taller de mecánica pesada y también lidera un grupo de folklore llamado Los del camino.

Contacto de Fundamer:

Web: http://www.fundaciondelamerced.org.ar

Facebook: /fundaciondelamerced/

Instagram: @fundaciondelamerced

Fundación de La Merced forma parte del programa “Ampliando Voces”, del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la ciudad de Buenos Aires, cuyo objetivo es ser un nexo entre las ONG y la comunidad para difundir las actividades y poder dar a conocer las necesidades específicas que tienen a un amplio sector de la sociedad.