PERSONAS QUE INSPIRAN

Rosas del Plata: mujeres que se juntan para remarle a la vida

Rosas del Plata: mujeres que se juntan para remarle a la vida

Este equipo de remo está integrado por mujeres que en algún momento de sus vidas tuvieron cáncer de mama.

Lo primero que ellas dicen es que no son un grupo de autoayuda. Rosas del Plata es un equipo de remo integrado por mujeres de diferentes edades que en algún momento de sus vidas tuvieron cáncer de mama. Y una vez por semana se juntan bajo el lema “Remando por la vida” para practicar un deporte que las identifica y que les brinda la posibilidad de conocer gente, de disfrutar de la belleza de la naturaleza, de divertirse y de hacer nuevas amigas.

En el año 2015 la Doctora Matilde Yahni, capitana del equipo, transitaba su recuperación cuando escuchó un programa de radio en el cual Adriana Bartoli, integrante del equipo canadiense de mujeres que reman en Bote Dragón, explicaba las características de esta disciplina. En julio de ese mismo año este deporte llegó a la Argentina.

Rosas del Plata

Las canoas que utilizan actualmente para remar son las llamadas V6 con capacidad para seis personas. Tienen un brazo estabilizador y son hechos para recorrer largas distancias en mar abierto. Las palas son de madera laminada o de carbono y madera.

Es un viernes nublado por la tarde, son aproximadamente las 18hs, y algunas de estas mujeres van llegando, todas orgullosas con su remera rosa, a “El Ombú”, un parador en Acasuso, al norte de la provincia de Buenos Aires. Las está esperando Ayelén Scuderi, coach de Va'a y Profesora Nacional de Educación Física, que las recibe con una sonrisa que contagia en un día en el que la probabilidad de lluvia sigue siendo protagonista. Sin embargo, el atardecer parece que les tiene preparado una grata sorpresa.

Luego de una corta entrada en calor, Ayelén les da las indicaciones para que todas juntas empujen la canoa unos cuantos metros hacia el río. La mayoría tiene botas o zapatillas que utilizan para esta ocasión porque es inevitable que el agua les llegue, en algunos casos, hasta las rodillas. Pero ellas lo disfrutan, ese primer ejercicio de fuerza en conjunto es parte de la rutina de lo que está por venir.

Una de las más entusiastas es Mónica Vázquez (57), que hace dos años se enteró de esta iniciativa por una compañera del secundario que había padecido cáncer de mama y ya era parte del grupo. “En Mayo del 2016 fui a una reunión y me encantó, jamás me había subido a una embarcación, no tenía nada de experiencia. Es un deporte muy completo, se me fueron todas las contracturas que tenía en la espalda, es hermoso estar en contacto con la naturaleza. El vínculo con las chicas es divino, tenemos distintas edades y profesiones, nos llevamos bárbaro, es un grupo increíble. La idea del grupo es reunirnos y hacer un deporte que nos hace bien”, dice Mónica.

“Remando por la vida”

Débora Teplitzki (46), que se ubica en el asiento número 3, cuenta que todas pasaron por la enfermedad, que cada una la superó de acuerdo a su forma de ser, pero que tienen en común el hecho de que decidieron darle un cambio a sus vidas, para estar más fuertes y sanas. “Remando por la vida es nuestro lema. El deporte en conjunto genera una energía que es muy difícil de explicar, más allá del ejercicio que tiene un movimiento fuerte y constante, se trabaja la sincronización y la concentración. Al trabajar todos estos puntos no sólo se fortalece el cuerpo, sino que además se tonifican los músculos y también sentimos el pasaje de la enfermedad a la salud, que en definitiva es lo que todas buscamos”, dice Débora.

Ayelén, que viaja en el último asiento de la canoa, les va compartiendo de una manera muy sencilla y siempre con palabras motivadoras las indicaciones de cómo deben remar. Arrancan todas juntas hacia el lado izquierdo, luego hacen una pausa, cambian la pala de mano y reman hacia la derecha. Todos los movimientos lucen sincronizados y ensayados. “Ellas son capaces de hacer todo lo que está a su alcance y más. Desde mi lugar simplemente intento motivar el hecho de que hagan ejercicio como a cualquier persona ya que es fundamental para mantenerse sano y prevenir enfermedades. Intento ver que necesitan, resaltando lo importante del mensaje que ellas mismas transmiten. La mayor motivación generalmente es estar en el agua aprendiendo constantemente unas de otras”, expresa Ayelén.

“Si ellas pueden remarla, yo también puedo hacerlo”

Jessica Trumper (55) ocupa el asiento número 1 y entre palada y palada aprovecha para tomarse alguna selfie junto al resto de sus compañeras. “La remada es tanto dentro como fuera del agua. Todos los días. Armamos un grupo muy lindo donde no hablamos de la enfermedad en sí, sino que disfrutamos de estar sanas y vivas. Para mí, remar juntas es una forma de dar esperanza a las personas que estén pasando por esa enfermedad. La palabra cáncer es muy dura. Pero si ves un bote lleno de mujeres que pasaron por eso y que ahora están practicando un deporte, divirtiéndose mucho y disfrutando de la naturaleza, significa que superaron la enfermedad. Una imagen vale más que mil palabras. ´Si ellas pueden remarla, yo también puedo hacerlo´. Desde que remamos juntas nos han pasado cosas maravillosas, tanto a nivel de grupo como en forma personal. La gente nos alienta y nos felicita”, se emociona Jessica.

Luego de remar durante unos 20 minutos sin parar, Ayelén les propone que se tomen un descanso. Y parece que las chicas se lo toman en serio porque aprovechan para recostarse boca arriba apoyando las manos debajo de la nuca, en el mismo instante que comienza a verse esos rayitos de sol que dicen presente para pintar un lindo atardecer, entregando una hermosa imagen que recordarán por algunos días.

Cynthia Lizzi (57), que está en el asiento 2, rema como actividad deportiva desde su ingreso al equipo en 2016, aunque previamente tuvo contacto con deportes náuticos desde muy joven navegando a vela. “Me siento bien en el equipo, contenta, fue algo inesperado y distinto. Es juntarte con mujeres que practicamos un deporte y lo hacemos por lo mismo. Lo que más me impacta es la posibilidad de conocer gente de todo el mundo, a cada instante. Obviamente que la actividad física hace bien, física y emocionalmente te levanta el ánimo y la autoestima”, dice Cynthia.

“1 2 3 imua! 1 2 3 Rosas del Plata!”

Una vez que las chicas regresan para encallar la canoa, todas juntas se concentran y ante la arenga de Ayelén pronuncian la frase 1 2 3 imua! 1 2 3 rosas del plata!”, una saludo que es una tradición en este deporte.

“Ayelén es una excelente profesora y entrenadora, es aún mejor persona, nos cautiva en cada entrenamiento, logró afianzarnos como equipo, nos enseña mucho, con paciencia y mucho amor, se ve que ama lo que hace. Conoce el río, las corrientes, los vientos y el clima. Nos cuida y no nos expone a enfermarnos remando en climas extremos”, dice Débora. Y todas asienten con la cabeza como reafirmando sus elogios hacia la entrenadora.

Luego de una hora de entrenamiento, las cuatro parecen cansadas. Sin embargo, sus indisimulables sonrisas denotan que están más que contentas y felices por una tarde más que compartieron remándola juntas por la vida.

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La importancia de la detección temprana

Todos los años se producen entre 15.000 y 18.000 nuevos casos de cáncer de mama en la Argentina y una de cada ocho mujeres que lleguen a los 80 años se verá afectada por esta enfermedad en nuestro país. Pese al aumento de las cifras, la detección temprana aumenta las probabilidades de sobrevida a tal punto que los tumores menores a un centímetro de diámetro se curan en el 95% de los casos. Es por eso que se recomienda:

-Toda mujer a partir de los 40 años debe hacerse una mamografía anual.

-Realizarse el autoexamen mamario.

-Mamografia previa a cirugía estética mamaria (a cualquier edad).

-Anticipar la edad de inicio de los estudios mamográficos, cuando existan antecedentes familiares.