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“Arte y Esperanza”: trabajan hace más de 30 años a favor de los Pueblos Originarios

“Arte y Esperanza”: trabajan hace más de 30 años a favor de los Pueblos Originarios

Esta ONG contribuye al desarrollo a través del apoyo económico y la difusión cultural.

Dialogamos con Sebastián Homps sobre los proyectos de esta ONG y el vínculo con los aborígenes. “Muchísimas familias confían en nosotros y cuentan con la organización como una fuente de sustento y apoyo cuando lo necesitan. La diversidad de comunidades, culturas, idiomas y distancias hace que los vínculos con cada uno de ellos sean tan únicos como sus costumbres e realidades”, afirma.

¿Qué es y cuándo surgió Arte y Esperanza?

En 1985 un grupo de padres de un colegio de Vicente López comenzó a visitar periódicamente a los pueblos indígenas del Gran Chaco (norte argentino).

De aquellos primeros viajes surgió el deseo de comprometerse con la vida de estos pueblos, organizando un equipo de voluntarios que apoya desde entonces comercial y asistencialmente a numerosas comunidades.

Nuestra misión es contribuir solidariamente al desarrollo de los pueblos originarios a través del apoyo económico y la difusión cultural. En relación a nuestra visión aspiramos a que las comunidades aborígenes argentinas tengan trabajo remunerado responsablemente y sostenido en el tiempo a través de la comercialización de sus artesanías.

¿Por qué decidieron trabajar con los Pueblos Originarios?

A lo largo del siglo XX, los Pueblos Originarios han visto su acceso a la tierra y sus recursos progresivamente restringidos, han experimentado esta presión no solamente económica, sino también social, conduciendo muchas veces a una tensión entre sus prácticas tradicionales y su realidad actual.

Aunque el valor de uso de la gran mayoría de los productos del monte y del río continúa vigente para los indígenas, la pérdida y deterioro de los recursos naturales ha llevado a una creciente dependencia del mercado. 

Se puede decir que en la medida en que las comunidades indígenas se vuelven dependientes de un mercado externo para su subsistencia se registra un deterioro en sus relaciones con el medio ambiente. Esta dependencia lleva a los indígenas a insertarse en el mercado por medio de la venta de artesanía, muchas veces en condiciones de explotación. Es a raíz de esta situación, que el trabajo de Arte y Esperanza nace como una forma alternativa de comercialización: la del Comercio Justo de artesanías.

¿Qué proyectos generaron durante estas tres décadas?

A lo largo de estos años se generaron diversos proyectos, algunos de mayor envergadura, como la gestión para obtener una ambulancia para la zona del este del Chaco Salteño, computadoras para los chicos wichí de Salta, paneles solares para escuelitas Kollas de Iruya, tanques y acoplados cisternas para acopio de agua, la construcción de un Centro de Capacitación “Lewet”, y mucho más.

En la actualidad, acompañamos a 36 comunidades, pertenecientes a ocho etnias diferentes y varios grupos de artesanos criollos con dificultades de comercialización. Esto significa un apoyo social y económico a más de 500 familias de las comunidades Kolla, Wichí, Qom-Toba, Mbya-Guaraní, Pilagá, Chané, Diaguita Calchaquí y Mapuche.

¿Cómo fue creciendo la relación con la comunidad?

Especialmente con las comunidades en donde tenemos presencia constante, como los Wichi de la zona del Pilcomayo en Salta, el vínculo ha ido creciendo en confianza e igualdad. Muchísimas familias confían en nosotros y cuentan con la organización como una fuente de sustento y apoyo cuando lo necesitan. La diversidad de comunidades, culturas, idiomas y distancias hace que los vínculos con cada uno de ellos sean tan únicos como sus costumbres e realidades.

¿Cómo es en la práctica el vínculo laboral con ellos?

Muy directo y cordial. Podemos trabajar con pedidos grandes con los artesanos más antiguos siempre respetando sus tiempos y modos culturales. También continuamos con capacitaciones técnicas para involucrar a nuevos artesanos en este vínculo.

¿Qué tipo de productos fabrican?

Las artesanías y sus diseños constituyen una forma de transmisión cultural de cada pueblo, de su forma de trabajar y de su historia. No sólo de esto dependen las diferencias en las artesanías, sino también de las materias primas que brinda el ambiente natural en el que habitan. Es así como la artesanía indígena permite observar la multiplicidad de etnias que existen en el territorio latinoamericano, reconociendo la diversidad y riqueza cultural. Podemos destacar las siguientes materias primas para su realización:

Lanas: cientos de artesanas del norte y del sur argentino realizan hermosos chales, ponchos, guantes y una amplia variedad de prendas de abrigo con lana de llama y de oveja hilada y confeccionada a mano.

Fibras vegetales: con técnicas ancestrales y únicas en Latinoamérica, muchas comunidades indígenas argentinas utilizan distintas variedades de plantas para la realización de sus artesanías.

Semillas: Las mujeres Wichí - al igual que muchas artesanas centroamericanas - utilizan semillas del monte para realizar collares, aros, cinturones, posafuentes y otras hermosas piezas artesanales.

Cerámica: Pueden ser producidas en diversas formas y tonalidades por artesanos de la comunidad Kolla, así como también por aquellos pertenecientes al pueblo Diaguita Calchaquí, característica por su color negro.

Metales: Un material noble y resistente utilizado por comunidades indígenas como los Mapuches patagónicos, quienes realizan aros, dijes y tupus diseñados con métodos y dibujos antiguos.

¿Qué tipo de trabajo es?

Nosotros comercializamos sus productos en el marco del comercio justo, es decir, somos los intermediarios entre el productor y el comprador. Es una relación de igualdad sin fines de lucro, que se retroalimenta cuando producen y nosotros vendemos, el productor percibe un precio justo por el trabajo realizado y el Consumidor Responsable lo obtiene a un valor acorde, ayudando de esta manera a brindarle trabajo a las comunidades con cada artesanía que se compre responsablemente.

¿Cuánto tiempo pasan con los aborígenes? ¿Cómo es el intercambio con ellos?

Frente a la diversidad de familias y culturas también es diverso el trato. Tenemos sede cerca de las comunidades Wichi en Salta, por lo que con ellos el tiempo es total. Con otras comunidades el vínculo es semanal, mensual o incluso con algunas que ya visitamos en años anteriores, hoy solo existe un vínculo productivo para proveerles trabajo a distancia.

¿Cómo se sienten haciendo esto que hacen?
Muy bien y contentos de ver los resultados día a día. Saber que alguien se lleva a su casa o realiza un regalo con una pieza artesanal, realizada con técnicas ancestrales, con materiales naturales, hecho por artesanas o artesanos que se encuentran a miles de kilómetros de distancia, eso nos hace sentir muy bien.

Los proyectos sociales son también sumamente gratificantes ya que luego de recibir donaciones o ayuda de diversos sectores, lográs realizar una acción buena para la comunidad, como facilitar el acceso al agua o a la producción de huertas comunitarias. 

Contacto:

Facebook: Arte y Esperanza

Instagram: @arteyesperanza