PERSONAS QUE INSPIRAN

“Amar a mares”: cómo transformar el dolor en acción

“Amar a mares”: cómo transformar el dolor en acción

Perdió a su hijo y ahora Laura ayuda a otras personas a transitar el duelo.

La historia de Laura es un símbolo de que es posible renacer aún luego de atravesar algo tan doloroso como es la muerte de un hijo. Lejos de quedarse en el lugar de víctima, ella atravesó el duelo aceptando lo desgarrador que podría llegar a vivenciar en carne propia semejante pérdida.
Refugiada en el amor de sus hijos y de su marido decidió apostar por la vida y, a través de su solidaridad, calidez, sensibilidad y empatía, se animó a ayudar con su granito de arena a otras personas que atraviesan una situación similar como la que pasó ella hace siete años.

Se trata de transformar el dolor en acción. Y, claramente, lo hace todos los días.

Transcurría el mes de agosto de 2011 y Laura Padula hacía tres años que había atravesado un cáncer de mama que la había sorprendido de muy joven. Parecía que lo peor ya había pasado, que era el momento de disfrutar de su esposo, Rodrigo, y de sus hijos Santi y Joaco.

Después de aquel inesperado episodio, Laura y su familia habían comprendido la importancia de estar los cuatro juntos. Ella cuenta que cuando venía del trabajo sentía una “palpitación única” que significaba encontrarse nuevamente con ellos. Su hogar, como ella misma lo decía, era “magia”.

La peor noticia

El sábado 7 de agosto de ese año los cuatro fueron a cenar a la casa de Esteban, íntimo amigo de la familia y padrino de Santi que en ese momento tenía 8 años.

-No te podés quedar a dormir, no tenés el cepillo de dientes  y no hiciste la tarea –le dijo Laura a Santi ante la propuesta de Esteban.

-Dale, ma –insistió.

Finalmente, Laura le dio el ok. “´Ma, me das un beso más ante de irte´, me pidió Santi y yo me acerqué, le dio un besazo y me fui”, recuerda.

Habían quedado en ir todos al club al día siguiente pero Esteban no se comunicaba con Laura y Rodrigo y ellos tampoco podían localizarlo. Entonces, ambos fueron a la casa pero nadie atendía. Lo primero que pensaron es que estarían desayunando en una confitería, como ya había ocurrido en otras oportunidades, pero tampoco estaban en ese lugar.

-¿No habrá pasado algo con esas estufas? –le insinuó Laura a su esposo.

-Estás loca, como se te puede ocurrir eso –le contestó.

Rodrigo se comunicó con los padres de Esteban, que tenían una llave del departamento. A los pocos minutos, Laura recibió un mensaje donde su marido le comunicaba la triste e inesperada noticia de que los dos habían perdido la vida por inhalación de monóxido de carbono.

“Lo que pasó después es casi incontable, se te cae todo, la estructura entera. Al poco tiempo de la muerte de Santi estábamos en el garaje de mi casa lleno de gente y yo no entendía nada de lo que estaba pasando. Solamente pensaba en que deberíamos morir los tres porque esto era de a cuatro y de esta forma no iba a funcionar. En ese momento tremendo lo vi a Joaco en el borde de la puerta y me di cuenta que yo no podía disponer de él, de su vida, fue algo que me dijo: ´vayamos por él, por su felicidad´. Yo tenía que jerarquizar lo que tenía”.

La caja mágica

En pleno duelo por la muerte de su hermano, Joaco se había vuelto agresivo con su mamá, que solo deseaba abrazarlo y contenerlo. “Su psicóloga me había dicho que cuando él tomara esa actitud, yo tenía que tener una caja y un destornillador para invitarlo a que descargáramos juntos esa ira. De esa forma, nos poníamos en el living de casa y hacíamos pelota la caja. Y gritábamos cosas, decíamos malas palabras, valía todo. Y después, agarraba una lámina y armábamos una especie de collage. No puedo explicar lo mágico que fue eso, era nuestra vida: la destrucción, la ira, la bronca y de ahí armar algo, lo que se pueda. Y eso fue tal cual lo que hicimos”, recuerda Laura, con una sonrisa.

Paralelamente, ella continuaba con su terapia, en donde aprendió a encontrar herramientas propias para salir adelante.

“Me empezó a gustar el hecho de poner en palabra los sentimientos, soy una convencida que hay que decirlo para entenderlo. Nunca me gustó estar en el lugar de víctima y no quería tomar nada que tuviera que ver con anestesiar mi situación, yo sabía que lo que estaba pasando era tan tremendo que lo quería vivir. Esto tan tremendo amerita este gran dolor porque si vos no estás en ese gran dolor, después no podés salir, sentí que tuve que caer muy profundo para después salir”.

“Amar a mares”

Transitando su duelo, Laura se dio cuenta de que se había convertido en una persona sin filtro, en ese momento su psicóloga le aconsejó que armara un espacio para poder transmitir todo lo que sentía y le pasaba para compartirlo con las personas que tuvieran ganas de escucharla. Y de esa forma nació “Amar a mares”, un sitio en Facebook y en Instagram donde comparte todo tipo de sensaciones.

“Acá se muestran las cosas como son. La base es esto de amar sin límites y entender que hasta del otro lado te puedo amar, aunque estés del lado donde está la muerte porque yo lo sigo amando a Santi y no me siento sola sin él, me siento sola físicamente, pero lo siento conmigo”.

“Porque hay temas que no se tocan, palabras que no se dicen, seguramente por todo lo sucedido he aprendido a llamar las cosas por su nombre, hablar de la vida, de la muerte con naturalidad. Si sabemos que ocurrirá, lo apasionante justamente es no tener idea de cuándo. Y este motivo, digo tomar conciencia de que no podemos tener el control de cuando, hace que viva cada día, cada encuentro, cada momento como único. Valoremos la vida, la nuestra y las de los que nos rodean. Dejemos de vivir como eternos”, publicó hace unos meses.

Desde que arrancó con su proyecto, Laura empezó a conocer a muchas personas que le comentan sus escritos o que le escriben por privado. “Nos fuimos acompañando en las etapas del duelo. Que un par te diga cómo son los procesos es esperanzador, hoy me considero una persona feliz, aún sin Santi. Tengo otra felicidad, distinta a la que tuve. Hay abuelas que me escriben que pierden a sus nietos, mamás que pierden a sus hijos, para quien lo necesite yo siempre voy a estar”.

Bienvenido Manu

-No me hagas la receta porque no voy a tomar más Tamoxifeno (un medicamento que se emplea como terapia complementaria para el cáncer de mama) -le dijo Laura a su oncólogo en una de las visitas de rutina.

-¿Cómo que no vas a tomar más? –le preguntó sorprendido el especialista.

-Mi intención es ser mamá de nuevo.

-Vos tenés 40 años y por los efectos de la quimioterapia es riesgoso –le dijo el médico.

-¿Si yo me quedo quieta, vos me podés firmar que no voy a volver a tener cáncer?

-No

-Entonces, déjame vivir.

Su oncólogo le dio la posibilidad de no tomar el medicamento durante seis meses para buscar familia. Además, le brindó el número de un especialista en fertilidad. Laura comenzó a hacerse estudios e intentaron sin suerte durante dos años con tratamientos de fertilización in vitro. Aunque no quedaba embarazada, ella se sentía en plena carrera. En el momento en que manejaban la posibilidad de probar con la ovodonación, finalmente Laura quedó embarazada de Manu de manera natural.  “A Manu le di la teta, las enfermeras no podían creerlo, yo amamantando un bebé, tenía de nuevo alguien a quien cuidar. Manu vino cuando ya estábamos sanitos para poder tenerlo, cuando todos estábamos listos, por eso no había llegado antes. Me gusta pensar que Joaco fue nuestro motor y que Manu no vino a salvarnos, sino a poner el moño a esta familia que pese a todo siguió adelante porque volver a amar es todo un riesgo porque pueden ocurrir cosas”.

Pese a que le dedica mucho de su tiempo a Joaco (12) y a Manu (4), Laura no descuida “Amar a mares”, ese espacio que desde hace unos años le permite poder disfrutar de ese ida y vuelta con sus seguidores. “Un día mi psicóloga me pidió si podía darle mi teléfono a una paciente que hacía poco se le había muerto su hijo y ella decía que lo único que le hacía bien era mi página. Yo no lo podía creer y de esa forma la conocí a Jessi, estuvimos sin vernos más de un año, solo hablábamos por whatsapp, fue un ida y vuelta hermoso hasta que un día nos conocimos personalmente y fue mágico”.

“Me desperté y ya no estabas, no hubo tiempo de despedidas ni pedidos de auxilio... ahí cara a cara con esta nueva realidad... injusta, cruel, absurda maniobra del destino que intentó separarnos para siempre... Sin imaginar que las mamás tenemos el “Don” de modificarlo todo... aprendí a amarte sin tocar, sin ver... me enseñaste a Amar a Mares. Hijo de mi Alma, cuando los lazos son tan profundos, tan verdaderos nada los destruye, ni siquiera la muerte, Te amo con el Alma mi Cachorrito Bonito!! Te Amo para siempre 7 años sin ti  Mamá”.

 

Para seguir la iniciativa en las redes:

Facebook: Amar A Mares

Instagram: @amaramares.oficial