PERSONAS QUE INSPIRAN

No podía comprarle estampitas pero les obsequió el regalo más inesperado de Navidad

No podía comprarle estampitas pero les obsequió el regalo más inesperado de Navidad

Te contamos el gesto de solidaridad que tuvo Agustina con 11 chicos en situación de calle.

Agustina Wagner (37) no es de hablar mucho, no le gusta figurar, dice que tiene perfil bajo. Seguramente sea así. Sin embargo, hace unos días, en la previa a la Nochebuena, tuvo un gesto digno para destacar: no miró para otro lado, no hizo oídos sordos y once chicos en San Miguel de Tucumán cumplieron su sueño de recibir un regalo de Navidad.

El domingo 23 de diciembre Agustina, que es licenciada en Administración de Empresas y actualmente gerencia una empresa de internación domiciliaria, se trasladó hacia el centro de la ciudad junto a Sofía, una de sus cuatro hijos. El objetivo: comprar algunos regalos para las fiestas.

Sueños que se hacen realidad

Primero fueron a tomar un helado y en ese momento se les acercaron unos chicos para venderles estampitas. “Yo no tenía efectivo y me sentí muy mal porque no podía ayudarlos, pero para romper el hielo comenzamos a hablar”.

-¿Ya le escribieron la cartita a Papá Noel? –les preguntó Agustina a los chicos.

-No, porque no tenemos arbolito –le contestó con mucha tristeza Samuel, uno de los niños.

-Si ustedes tuvieran que escribirle a Papá Noel, ¿Qué le pedirían? –les sugirió.

-Yo quiero zapatillas –le contestaron al unísono los varones.

-Yo quiero un vestido –le dijo Micaela, la única nena del grupo.

-Caminemos un par de cuadras y vemos qué negocios están abiertos –les propuesto Agustina.

Caminaron dos cuadras y se encontraron con un local de zapatillas que estaba abierto.

“Ahí empezaron a decir: ´yo quiero esta, yo quiero de color rojo´, estaban todos muy entusiasmados. En ese momento Micaela me dijo que estaban sus primos en la plaza y me preguntó si los podía ir a buscar. Yo le dije que sí, que fuera rápido a buscarlos. Los nenes estaban súper contentos, mirando y eligiendo sus zapatillas”, se emociona Agustina.

-Señora: usted va a romper el chancito – le dijo uno de los chicos.

-Ustedes me van a fundir –le contestó Agustina, en broma.

“Fue todo muy lindo porque uno busca esa sensación maravillosa de poder generar una oportunidad en los que más lo necesitan. Cuando salí del local la gente comenzó a aplaudirme, ahí me emocioné y me largué a llorar porque tomé consciencia que había hecho una acción positiva”.

Él tampoco miró para otro lado

Agustina se emociona al haber sido testigo del cambio de estos chicos porque cuando empezó a hablar con ellos, cuenta, estaban tristes y una vez que salieron del local con sus zapatillas parecían como “empoderados, se sentían fuertes, se los escuchaba hablar desde otro lugar, con fortaleza, con la satisfacción de haber podido elegir algo”.

Esta noticia trascendió gracias a las fotografías que tomó Nico Terrón, testigo privilegiado de esas escenas que no pararon de conmoverlo. “Sácate el sombrero, párate y aplaudí a estas dos pibas que compraron aproximadamente 11 pares de zapatillas para niños en situación de calle. Se llevó todos los aplausos del local y de la gente que la veía salir. Orgulloso de un Tucumán con esta gente.

PD: Sporting de Mendoza casi Muñecas”, escribió en su perfil de Facebook.

Para Agustina, también fue importante poder realizar esta acción en compañía de Sofía, que tiene 12 años. “Sofía fue super empática con los chicos y para mí como madre fue muy lindo verla con esa actitud, se brindaba desde la generosidad, me sentí muy orgullosa de ella. Además, cuando llegué a casa le tuve que decir a mis otros hijos que sus regalos de Navidad estaban en la casa de 11 niños y ellos supieron entenderlo perfectamente. Toda esta experiencia fue maravillosa”.

Dar y recibir

“Que alguien te diga un ´gracias de corazón´ para mi es una sensación muy gratificante, una alegría interior que te acaricia el alma”, cierra Agustina.

Este tipo de gestos como el de Agustina seguramente lo llevan a cabo otras personas en diferentes lugares de la Argentina que, como en su caso, eligen  comprometerse con su granito de arena ayudando con el corazón a las personas que más lo necesitan. De eso se trata: poder ver más allá de nuestro ombligo y no ser indiferentes ante las carencias de los demás. En definitiva, en este hermoso intercambio de dar y recibir todos salimos beneficiados y transformados.

El caso de Agustina trascendió porque otra persona pudo retratar esas imágenes que sirvieron para mediatizar esa acción y de esta forma poder generar contagio, solidaridad y empatía entre las personas que se enteraron y se seguirán enterando de esta hermosa historia.