PERSONAS QUE INSPIRAN

La pasión que comparten un papá y su hijo con autismo

La pasión que comparten un papá y su hijo con autismo

Juan y Santi encontraron una forma de comunicarse andando en bicicleta por todo el país

“Santi es la persona más dulce que existe, es bueno, es cariñoso, se porta bien. Necesita orden, saber todo lo que tiene que hacer en los próximos minutos, horas y días. Sabe muy bien en qué día está y qué es lo que tiene que hacer. Le gustan los deportes como el tenis, el golf y la natación. También disfruta del aire libre y de las fiestas con sus amigos. Le encanta jugar al ipad. Con nosotros se comunica con las pocas palabras y frases que dice. Con gestos y con la mirada. Además, tiene un comunicador en la Tablet”, dice Juan Zemborain (46) sobre su hijo Santiago (15) que tiene autismo.

Sin embargo, si de la comunicación  y del vínculo con su papá se trata, ambos descubrieron que salir a andar en bicicleta es una actividad que los conecta día a día, llenándoles el alma de satisfacción, de felicidad y de alegría.

Esta aventura comenzó hace varios años cuando a Juan le dijeron que a Santi le faltaba tonicidad en sus músculos. En ese momento su papá le compró un triciclo con ruedas anchas y ese verano su hijo volvió con las piernas fuertes de tanto darle al pedal en Chapadmalal.

Una bici de a dos

“Santi fue creciendo y el vehículo debía crecer a la par. Pasamos a un karting con ruedas anchas, de ahí a bicicleta con rueditas, después le saqué una ruedita y no lograba soltarlo, le puse una manija (que hacia como palo de escoba) para poder dirigirlo y frenar. Como no lo lograba decidí sacarle la otra ruedita y correr a su lado agarrándolo. Como no lograba soltarlo puse una motivación (Santi tenía 7 años) y le empecé a decir que cuando tuviera 15 íbamos a cruzar la Cordillera de Los Andes”, recuerda su papá. “Al tiempo, Santi logró hacerlo solo y anduvimos durante años y yo lo frenaba con la manija hasta que vi que no podía hacerle entender que tenía que frenar. Él ya iba rápido y me empezó a dar miedo que tuviera un accidente fuerte”.

Por recomendación de un conocido, durante dos veranos en Miramar Juan alquiló un tándem, una bicicleta de a dos. Al principio, les resultó muy pesado e incómodo pero mediante la práctica los dos pudieron corroborar que la mano iba por ese lado. Y a partir de ese momento esa actividad se fue convirtiendo en una pasión que padre e hijo disfrutan sin parar.

“Pedaleamos juntos sobre todo los fines de semana, feriados, paros, jornadas pedagógicas, cualquier excusa es buena. Tratamos de hacer 80 kilómetros por fin de semana. Según el tiempo que tengamos, vamos de San Isidro a La Gral. Paz, por el río o a Aeroparque a ver los aviones. Una vez llegamos desde casa hasta La Boca ida y vuelta", cuenta Juan.

“No solo es pedalear: es pasear, disfrutar del día, reírnos, soñar, jugar”

El pasado 2 de abril, Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, se fueron desde San Isidro hasta el Congreso, también ida y vuelta. No les importa el cansancio y la fuerza que tienen que hacer para pedalear. Lo disfrutan. Es un tiempo compartido entre ellos dos. Se trata de un mundo que supieron construir y alimentar día a día entre padre e hijo.

“Lo que más nos gusta es salir al interior a pedalear. Ya estuvimos en Olavarría pedaleando con Argonautas del Camino que son padre e hijo (10 años) que hicieron la Ruta 40 desde Santa Cruz a la Quiaca. Los fuimos a conocer y después volvimos. En Julio nos fuimos al norte a acompañarlos en un tramo de su viaje desde Purmamarca hasta Humahuaca en Jujuy, una experiencia extraordinaria. Cuando volvimos, nos fuimos a pedalear por Cafayate (Salta) y fue impresionante”, comenta Juan. Y está convencido que salir a pasear en bicicleta con su hijo son aventuras que los saca de las rutinas.

 

“No solo es pedalear, es pasear, disfrutar del día, de los árboles, la brisa en la cara, el río, los barcos, la adrenalina y el deporte, comer algo rico. Reírnos, soñar, jugar. Es tanto lo que disfrutamos haciéndolo que no queremos parar y hacerlo cada vez más”.

Empujando límites

A raíz de la gente que fueron conociendo durante estos años pedaleando juntos, surgió “Empujando Límites” porque muchísimas personas le preguntaban a Juan si los podían seguir en las redes sociales y constantemente recibía solicitudes de amistad en Facebook de gente que no conocía. Hasta ese momento solo compartían lo que hacían entre familiares y amigos. Pero se dieron cuenta que era el momento de expandir la historia y de esa manera poder inspirar a mucha gente.

“El nombre surgió porque nunca quise ver a mis hijos como una carga, como una pesada mochila. Siempre los tuve a mi lado y yo empujándolos para que se animaran a ir siempre un poco más allá. No es un tema de romper los límites. A los límites hay que respetarlos, por algo están. Dentro del límite uno está seguro pero si los empujamos de a poco, llegamos más allá. Todos los progresos de Santi fueron lentos y la manera de lograrlos fue con constancia. Por todas estas cosas salió el nombre Empujando Límites, es una forma de encarar la vida”, explica Juan.

Juan cuenta que con Santi comparten casi todo: sus amigos, sus terapias, la colonia y el golf. Él es quien lo despierta todas las mañanas para llevarlo al colegio. Además, su hijo lo ayuda en tareas del hogar como, por ejemplo, lijar, pintar, o cortar el pasto. “Me acompaña a todos lados, con Santi la paso genial”.

Valorar las virtudes por sobre las dificultades

El sueño de padre e hijo sigue siendo cruzar la Cordillera de Los Andes en bicicleta, una meta que tienen pensado hacer antes de marzo, fecha en que Santi cumple 16. “Nos gustaría pedalear toda la vida, viajar, estar en contacto con la naturaleza. Soñamos con muchos viajes en bicicleta como hacer el camino a Santiago de Compostela, bajar el Rhin desde Suiza a Holanda, cruzar Europa por las ciclovías. Como medio para cumplirlos  soñamos con tener un tándem liviano acorde a nuestros desafíos y también un tándem de carrera para entrenar y poder correr el Fondo 100km de Buenos Aires y otros más”, se ilusiona.

Por último, Juan se permite dedicarles unas palabras a otros padres. “El mensaje es que la podés pasar bien con tu hijo, que no importa las dificultades que tenga, sino sus virtudes. Hay que mirarlos, observarlos y encaminarlos en la dirección en la que veas se van a encontrar sus gustos con los tuyos”.

 

 

Contacto de Empujando Límites:

Web: empujandolimites.com

Facebook: Empujando Límites

Instagram: @Empujando Límites