PERSONAS QUE INSPIRAN

Es pastelera profesional y realiza un taller para chicos con tratamiento oncológico

Es pastelera profesional y realiza un taller para chicos con tratamiento oncológico

Conocé la labor que realiza Tamara en la Fundación Natalí Dafne Flexer.

“Por más que estén en tratamiento oncológico son chicos y quieren jugar como cualquier niño. A ellos les encanta el taller, les gusta mucho llevarse sus producciones a sus casas y convidarles a sus familiares. Me da una satisfacción enorme, muchas veces aprendo yo más de ellos que ellos de lo que yo les vengo a enseñar cuando veo que más allá de la enfermedad que están transitando pueden disfrutar y ser felices”, dice Tamara Katz, pastelera profesional que brinda talleres de cocina de manera voluntaria en la Fundación Natalí Dafne Flexer, que ayuda a niños con cáncer.

Natalí, que falleció a los 9 años de cáncer, era prima de Tamara. Ella cuenta que pese a la diferencia de edad eran muy unidas,  jugaban mucho y tenían muchas cosas en común como, por ejemplo, el amor hacia los animales. Desde que su tía creó la fundación, en 1994, Tamara siempre estuvo presente. Pero en septiembre del año pasado comenzó con su taller de cocina al que todos los martes asisten chicos y chicas de 3 a 12 años. “Siento satisfacción y agradecimiento, hoy en día no me imagino mi vida sin dar este taller”, dice Tamara, con una sonrisa.

¿Por qué se te ocurrió dar estas clases? 

Desde el día uno estoy cerca de la Fundación preparando tortas para los eventos. Siempre quise estar adentro más activamente, cómo lo estoy ahora con el taller. Me gustaba la idea de generar un contacto con los chicos dándoles un momento recreativo ya que, a pesar de que hoy están transitando esta enfermedad, no dejan de ser niños que quieren jugar, divertirse y aprender cosas nuevas. Entonces, en septiembre del 2017 me ofrecí como voluntaria para brindar mi taller. Antes de ser pastelera, fui maestra jardinera, con lo cual te imaginarás que el hecho de trabajar con niños ¡me encanta!

¿Qué sentiste la primera vez que diste el taller? 

Satisfacción y agradecimiento, sentí que estaba empezando a hacer lo que hace años quería realizar y lo venía postergando porque tuve largos años de dedicación a la maternidad, a mi trabajo y a los estudios, pero hoy no me imagino mi vida sin el taller que doy en la fundación.

 

¿Qué comidas preparan?

Hacemos cookies, cupcakes, budines, trufas, cake pop, tortas, alfajores. Aprenden a batir crema chantillí, a realizar glasé. Y más allá de adquirir conocimientos de repostería, también buscamos enriquecer el taller trasmitiéndoles cuidados de higiene y la importancia de la buena alimentación. Además, sumamos conocimientos que vieron en el colegio ya que algunos en este momento interrumpen las clases por el tratamiento. Entonces, practicamos el lenguaje haciéndoles leer alguna receta, nombramos los colores, vemos las diferentes texturas. Adquieren orden al seguir el paso a paso de las recetas. 

¿De qué manera te vinculás con los chicos?

Siempre a través de lo que estemos realizando en el taller. Les pregunto sobre sus preferencias, si les gusta el dulce de leche o no, qué color prefieren, de qué equipo de fútbol son, si en casa les gusta ayudar en la cocina, etc.

¿Cómo es la predisposición de ellos hacia el taller?

Generalmente, vienen con muchas ganas de participar. A veces la sensación que yo tengo, cuando viene algún niño que no me conoce, es que se frenan y les cuesta acercarse hasta que se dan cuenta que conmigo van a divertirse, que no los voy a pinchar ni revisar, solo vamos a pasarla muy bien cocinando.

¿Conocés sus historias?

No, no conozco sus historias, no es algo que necesito saber para brindarles las clases, pero sí les pregunto a los padres si lo que vamos a preparar en cada una de las jornadas es algo que sus hijos pueden comer o no. 

 

Adriana, Liliana, Flavia y Giuliana son las voluntarias que te acompañan en el taller. ¿Cómo te relacionás con ellas?

Con las voluntarias  formamos un gran equipo. Ellos las adoran, ellas son quienes se quedan con los chicos jugando cuando termina mi taller. Y ayudan muchísimo durante la clase, realmente sin ellas no sería lo mismo, son muy importantes y le ponen mucha onda.

¿Tenés alguna anécdota de las clases para compartir?

Cuando a veces vemos que alguno se chupó el dedo, en chiste decimos “que no vea a nadie chuparse los dedos” y la cara de distraído que pone el que lo hizo es tremenda. O cuando, a veces, hacemos un juego de competencia por un tiempo determinado disfrutamos cuando vemos cómo se van apurando y hacen todo rápido porque el tiempo se acaba. ¡Me los morfo!

¿Cómo es tu relación con los padres?

Tengo una muy linda relación, muchas veces me cuentan que repitieron la receta en sus casas o me piden otras nuevas. Me encanta cuando me dicen “hoy vinimos especialmente para el taller”. Muchas veces las mamás se enganchan en el taller  y en algunos casos se copan más ellas que sus hijos. A veces veo que el hijo ya terminó y la mamá sigue decorando su preparación.

¿Con qué sensación te quedás cada vez que finaliza cada taller? 

Con la sensación de decir: “¡no me quiero ir, que rápido se me paso!”. Es lo que me pasa generalmente y la sensación es gratificante, un placer absoluto.

Si tuvieras que darle un mensaje a estos y a otros chicos que se encuentran atravesando este tipo de enfermedades. ¿Qué les dirías?

Desde mi lugar, lo que yo les diría es que no dejen nunca de soñar, de perseguir sus sueños, de crear, de jugar y de crecer.

 

Datos de Tamara Katz:

Facebook: Tamara Katz Patisserie

Instagram: @tamaraekatz

 

Datos de la fundación:

Teléfono: 4825-5333

Mail: donaciones@fundacionflexer.org

Facebook. fundacion.natali.dafne.flexer

Instagram: @FNDFLEXER