PERSONAS QUE INSPIRAN

Mike Amigorena lleva canciones a los geriátricos para alegrar a los abuelos

El proyecto se llama “Jubilandia” y lo realiza junto a dos amigos músicos.

 

Desde hace más de un año que el actor y cantante Mike Amigorena, acompañado por sus amigos Gerardo Chendo y Andrés D'Adamo, formó “Jubilandia”, un proyecto ad honorem en el que todas las semanas lleva música, alegría y distracción a cientos de adultos mayores que viven en geriátricos y hogares.

“Ser solidario es ponerse en el lugar del otro. Ponerse en el lugar del otro es infaliblemente la evolución. Es un ejercicio, no es imposible. Ser solidario es el otro, perderte de vista. Y hay una simbiosis: si vos das, te das, y lo que te vuelve es algo imprescindible porque te hacés mejor persona, más liviano y se te multiplica”, asegura el artista.

“Gracias a ustedes, nosotros somos”

Es viernes y son cerca de las 11hs. Amigorena, Chendo y D'Adamo se suben al auto en el que llevan un equipo de música y la computadora que contiene las pistas de los temas que van a cantar en un geriátrico en el barrio de Caballito. “Nosotros somos ´Jubilandia´ y vamos a estar con ustedes una hora cantando canciones de todos los tiempos que ustedes conocen y van a cantar con nosotros. Esto que hacemos está generado para agradecer todo lo que hicieron por nosotros porque, gracias a ustedes, nosotros somos”, dice Mike, mientras comienzan a escucharse los primeros acordes de “Dame Fuego”, uno de los temas insignias de Sandro.  Los abuelos realmente están sorprendidos. La mayoría miran sin poder creerlo. Otros aplauden, algunos se animan a bailar en el centro del comedor ante la cálida sonrisa de los empleados del lugar que disfrutan tanto o más que los viejitos.

“Empezamos a hacerlo y vimos que era un combustible que nos llenaba el alma esto de darles vida a los abuelos a través de la música con canciones de todos los tiempos, clásicos que ellos puedan cantar. Nos dimos cuenta que había que cantarles temas clásicos como, por ejemplo, ´Zamba de mi esperanza´. Entonces, armamos un repertorio con tangos, canciones patrias  y empezamos a ver la interacción con el público que nos pedía que no nos fuéramos. Salimos de cada lugar con una carga de bienestar que nos falta. Vos cuando das, lo más probable es que te llenes”, dice Mike.

En una oportunidad el trío se presentó en un centro de Alzheimer donde los abuelos, mientras ellos cantaban, hablaban y hacían ruido, comportamientos típicos de esa enfermedad. “Hasta que todo el mundo se puso a cantar las canciones con nosotros. Les decíamos: ´En boca cerrada´ y ellos completaban con la frase ´no entran moscas´. Esa experiencia fue muy emocionante, muy alentadora no solamente para los abuelos, sino también para la gente que trabaja ahí. Vimos que se alegraban mucho al ver que un grupo de actores les dedicábamos tiempo a los abuelos ya que en algunos casos los familiares los dejan como olvidados”.

¿Qué significa para vos “Jubilandia”?

Es un combustible para el alma. Cada vez que terminamos de hacer un show es como que todo me parece nimiedades. Salgo caminando como por el aire, el mundo me sonríe.

¿Llegás a tener noción de lo que puede significar el show para esos abuelos?

Tenemos un poco de conciencia, pero tampoco nos hacemos cargo. Lo hacemos, es algo que no me lo imaginé nunca. Para la gente es un ejemplo, pero al mismo tiempo de que es posible. Este tipo de actos no los hace solamente gente que se dedica a la solidaridad. Hay mucha gente que me escribe diciéndome que le gustaría hacer algo parecido y me preguntan cómo hacerlo. Y yo le respondo simplemente que lo tienen que hacer, golpear las puertas de un geriátrico y hacerles una propuesta. Es muy fácil dar, no necesariamente tienen que venir con nosotros.

No es casualidad que Mike tenga este vínculo tan estrecho con los adultos mayores y que este grupo etáreo sea uno de sus públicos más seguidores. “A mí me crió mi abuela materna. Nací en su casa, dormí con ella en la misma habitación hasta los 16 años. Mi abuela (Antonia) para mí era una especie de ángel. Ella tenía hermanos que nos visitaban, me hacían flanes y tortas. Mi abuela era muy importante para mí y siempre crecí respetando a la gente grande”, explica.

¿Qué fue lo más importante que aprendiste de tu abuela?

Mi abuela falleció a los 96 años. Ella decía: “Comer bien y no hacerse malasangre”. Y un poco son mis pilares. Me encanta la comida, la valoro muchísimo. Y no hacerse malasangre es como un ejercicio, no es tan fácil desobligarse en los tiempos que corren. Se trata de no estar obligado a triunfar, a ser exitoso, a sentir culpa. Eso fue lo que más me dejó mi abuela.

¿Pensás que como sociedad no tratamos del todo bien a los adultos mayores?

Sí, porque el abuelo ya no tiene nada para dar, no produce. En definitiva, es verdad. El punto es: ¿Qué hacés por todo lo que hicieron? Parece que mucha  gente no valora la experiencia de los abuelos, es como que ya está, ya lo dieron, es el pasado. Por default, el abuelo es pasivo, está quieto. Pero no hay que pedir que surtan efecto, es solamente dar por lo que dieron.

¿Pensás que los famosos deben involucrarse más en este tipo de movidas solidarias?

Todo el mundo debería tomarse a la solidaridad como si fuera una materia del colegio y anotar en un cuaderno una vez por semana qué cosas hizo  por el otro.

¿Se puede contagiar la solidaridad?

Claro, se contagia. Es admirada la solidaridad. Si ese que lo hace es como vos, es mucho más fácil que te animes a eso.

 

Contacto de “Jubilandia”:

Instagram: @somos.jubilandia