PERSONAS QUE INSPIRAN

La risa sana: se viste de payaso para alegrar a niños y ancianos

La risa sana: se viste de payaso para alegrar a niños y ancianos

Conocé la historia de María Cristina y su gran pasión, ser Payaso de Hospital, en “Sonrisas Contagiosas”.

María Cristina Andrade (64) es docente, bibliotecaria y acompañante terapéutica, carrera que le aportó las herramientas necesarias para lograr llegar a los niños y a los ancianos para brindarles una mejor calidad de vida como Payaso de Hospital.

“Somos un grupo de personas (docentes, enfermeras, amas de casa, estudiantes) que nos capacitamos para poder sanar mediante una sonrisa. Para ello todos los días ejercitamos en nuestro propio rostro la maravillosa manera de ser feliz, vivir sin dolores y contagiar salud. La risa sana. Somos clowns, generalmente interactuamos en forma silenciosa, con un títere, un globo. O simplemente con una canción cortita pero con un bello mensaje. Es mágico recibir un niño luego de un tratamiento oncológico, sabiendo que tenemos que poner todo de nosotros para que ese ´dolorcito´ viaje. Y allí estamos con todo el equipaje: pelotitas musicales .burbujeos y diferentes instrumentos. Y cuando la sonrisa llega, miramos a los papis y en nuestra mirada decimos: ´misión cumplida´”.

Recuerda perfectamente cómo fue el primer contacto con los niños: “La primera vez fue en la Plaza de Brandsen, en un día del niño, regalando sonrisas e interactuando con toda la familia en ´El Tren de la Sonrisa´. Ahí fue el primer contacto con la realidad de hacer reír. Desde ese día nunca más paré, tengo la necesidad de saber que el fin de semana me esperan. Los niños son los que más necesitan”, cuenta sonriente.

 

“Acompaño a los papis y a las necesidades de cada familia”

En cada uno de los encuentros, María Cristina se coloca un ambo azul, una corbata llena de colores, un guardapolvo blanco y una nariz naranja. La roja no le gusta porque se parece al color de la sangre, dice.

“Me cambio en cada hospital, tengo que estar un tiempo para poder contener emociones y luego llenarme de energía para poder interactuar con el enfermo. Me encuentro con el sufrimiento de cada familiar y sé que ese abrazo y esa risa será el nexo para la cura, instantánea y mágica. Es fuerte, pero necesito interactuar semanalmente para poder entregar el amor que recibo en cada beso de un papá al entregarme a su hijo en mis brazos”.

Los profesionales de “Sonrisas Contagiosas” visitan a todas aquellas personas: niños, adultos y mayores que necesiten de sus sonrisas sanadoras. Concurren a hospitales, hogares de ancianos, guardias hospitalarias, salas barriales, comedores y merenderos.

“Soy simplemente un nexo entre los niños hospitalizados y la alegría de saber que una sonrisa llega al alma. Acompaño a los papis y a las necesidades de cada familia. Hay personas que están en una sala de espera preocupados por la salud de niños, ancianos, jóvenes y obreros. Pero también ante un accidente, paro y acompaño a cada accidentado sosteniendo su mano hasta que llegue la emergencia. Los payasos de hospital tenemos la necesidad de brindar todo lo necesario ante el dolor, la angustia y el miedo”.

 

¿Cómo es el vínculo que tenés con la gente?

El vínculo es inmediato, al vernos los padres levantan a los niños y se acercan (previa consulta con los médicos). Nosotros regalamos golosinas, leemos un cuento, formamos figuras con globología y ellos son nuestros ayudantes en repartir todo eso a cada niño en un guardia, una plaza o simplemente en una sala de internación.

¿Tenés alguna anécdota para compartir?

En cada intervención tengo mis anécdotas. Desde encontrarme con una niña en la sala de Oncología y que me pida las pinturas porque quiere ser un princesa Paya hasta poder ver recuperarse a un niño luego de una intervención quirúrgica de alto riesgo. Que los papis te manden un whatsapp y te digan “Gonza quiere ver a las Payas” es saber que he llegado al cielo.

 

¿Qué significa en tu vida ser parte de este emprendimiento?

Es mi vida misma. Es levantarme y saber que hay un niño, un anciano o un adolescente que me necesita. Entonces, comienzo a mandar mensajes, a interiorizarme en cómo le fue ese día con el tratamiento, qué  necesidades tienen y allí comienza la magia.

 

¿Cuál crees que es el beneficio que les brindan a estas personas?

Saber que no están solos, que la risa sana y que nuestra visita se repetirá cada fin de semana y en cada momento que la familia lo considere necesario. Quizás, en esos 15 minutos de nuestra visita se olvidan de las nanas y cada regalito que entregamos será la conexión para estar cerca de cada paciente.

Nuestros seguidores nos acercan los regalos que cada niño recibe, desde la cama de un hospital, hasta un bello día soleado en una plaza. Es hermoso llegar de sorpresa con juegos y golosinas para compartir una merienda.

 

Contacto:

Facebook: Payasos de Hospital "Sonrisas Contagiosas"