PERSONAS QUE INSPIRAN

María Freytes: “Siempre hay una posibilidad de salir adelante y superar lo que sea”

 María Freytes: “Siempre hay una posibilidad de salir adelante y superar lo que sea”

La conductora repasa su carrera y su vínculo con la solidaridad en esta entrevista exclusiva.

María Freytes es licenciada en Sistemas y cuenta con un Máster en Ciencias Políticas y Economía. Sin embargo, en un momento de su vida se dio cuenta que su verdadera pasión era trabajar en los medios. Entonces, se animó a patear el tablero para disfrutar de lo que ama. “Decidí arriesgarme por esto que siempre había estado como en mi fantasía, pero que nunca la había salido a buscar. Yo quería ser conductora, comunicar cosas”, cuenta, en diálogo con Lado H.

¿Cómo fueron tus primeros trabajos vinculados a lo que habías estudiado?

Hacía la producción de un programa de cable para un economista y en ese momento me empezaron a gustar las ciencias políticas, la actualidad y la economía. Empecé a conocer gente que seguramente me vio con ciertas inquietudes y me ofrecieron una beca. Hice el Máster y, mientras tanto, hacía teatro, cursos de filosofía, de guión y de producción como hobby.

En otra entrevista decías que eras una mujer de negocios. ¿Cómo era esa etapa de tu vida y cómo fuiste cambiando tu perfil laboral?

Después de realizar la producción para ese programa de cable me contrató TELEFÉ para ocuparme de los negocios derivados de los programas. Por ejemplo, en “Gran Hermano” podía vender que hubiera cámaras en vivo en la casa y se hacían acuerdos. Eran negocios que no tenían que ver con la pauta. Después, pasé al rubro inmobiliario y hacía lo mismo, gerenciaba todo el departamento comercial, marketing y prensa.

¿En qué momento empezaste a incursionar en la TV?

Estaba en medio de un desarrollo inmobiliario y, como Gastón Portal está casada con una hermanastra mía, me ofreció ir al programa “RSM” con Mariana Fabbiani durante unas noches, mientras de día seguía con mi trabajo inmobiliario. En un momento tuve que decidirme por si me jugaba por trabajar en los medios o seguía en lo otro y pensé que eso otro siempre iba a estar porque ya lo sabía hacer. Entonces, decidí arriesgarme por esto que siempre había estado como en mi fantasía, pero que nunca la había salido a buscar. Yo quería ser conductora, comunicar cosas. Finalmente, me di cuenta de que la comunicación era algo que traía desde chica.

¿Cómo fuiste planeando tu estrategia dentro de los medios?

Los primeros años fui yendo hacia a donde me llevaban y me ofrecían. No estaba tan parada en mi deseo, sino más bien satisfaciendo el deseo de otro. Me llamaron de “RSM”, fui. Después, me salió una conducción en A24 y lo hice. Luego, me llamaron de “Intratables” y fui, más tarde estuve en “Desayuno Americano”. Hubo un momento en el que estaba como panelista en este programa y renuncié porque quería conducir, no quería ser más panelista  y al mes y pico me llamó La Nación + y arranqué con un programa mío.

Hace dos o tres años que empecé a saber qué cosas quería y qué cosas no y ahí empecé a enfocarme en mis deseos. Me di cuenta que podía prescindir de la tele y de un empleador, sino siempre estaba postergando lo que quería esperando para ver si alguien me contrabata. En un momento pensé que con un celular podía ser mi propia generadora de contenidos. Y a partir de ahí siempre fue un aprendizaje diario.

Cuándo decís que renunciaste a la tele, ¿tuvo que ver puntualmente por la experiencia de haber sido panelista?

En “Intratables” había algo que mostraba una pequeña arista mía, pero no era yo en un 100%, eso no era lo mío. Estaba cumpliendo un rol que solo podía mostrar algo de lo que hago, no me dejaba satisfecha con lo que yo sabía que era y tenía para dar.

¿Qué parte de vos sentías que no podías mostrar?

“Intratables” tenía mucha velocidad y yo soy mucho más de ir a lo profundo, ir a lugares más neurálgicos, y necesito más tiempo para poder explicar lo que pienso y que alguien tenga interés en escucharme . En “Desayuno Americano”, al ser panelista de una conductora que elegía llevar los temas al lugar hacia donde le parecían interesantes, yo hubiera abierto otras aristas pero me di cuenta de que no era el tronco, era una ramita más y no siempre me interesaba poder condimentar en los temas que se planteaban en el programa. El rol de panelista me agotó, apareció  más mi deseo de conducir que de acompañar a otro.

¿Cómo fue que decidiste escribir tu libro Fatigadas?

Había estado cinco o seis veces en RSM y al mes y medio me llamaron de la editorial Planeta y la verdad que hice un trabajo bastante rápido. Me puse a escribir, le encontré una vuelta y salió.

¿Qué características tienen este tipo de mujeres “fatigadas”?

Implica a las mujeres que están envueltas en un mar de tareas entre ser madre, esposa, mujer, trabajar y quedan patas para arriba. El libro estaba pensado para las mujeres que tenían hijos chiquitos donde sentís mucho cansancio mental y físico, estás como en una especie de nube cuidando a tu manada. Yo creo que así debe ser, que no hay que salir rápido al mundo, estás ahí, medio fatigada, te corrés el ombligo hacia un costado para dedicarte más a la cría.

¿Vos te sentís una mujer moderna y desbordada como dice la bajada de la tapa de tu libro?

No, desbordaba no porque todo este orden que me dio el hecho de haber estudiado para Analista de Sistemas lo pude aplicar para tener mi vida equilibrada. Se trata, muchas veces, de aprender a decir que no, de sacarse los mandatos, de buscar  la velocidad crucero y de entregarse a ciertas cosas que te pide la maternidad.

¿Cómo fue que te convertiste en la madrina de A.E.D.I.N (Asociación en Defensa del Infante Neurológico)?

La primera vez que fui a  A.E.D.I.N era muy joven, tendría unos 20 años. Esa experiencia me marcó mucho, me encantó porque era un lugar rojo, lleno de vida, tan lindo. Y me dio como una alegría enorme pensar en una madre, hermano u otros familiares que se encontraban transitando momentos difíciles pero, sin embargo, llegaban  a ese lugar que era como un paraíso.

Más acá en el tiempo, una vez me llamaron para conducir una comida, les dije que sí, me volvieron a llamar para el año siguiente y después me invitaron a una reunión para planificar algunas cosas y de esa forma se formó el vínculo. Siempre las minorías me conmovieron mucho y también la discapacidad porque a veces la sociedad te propone marearte y no tenés tiempo para mirar lo que es importante ya que hay gente que necesita que frenes y la mires más detenidamente.

¿Cuál es tu rol como madrina?

Es acompañar conduciendo en los eventos que hacen y transmitir a toda la gente que está presente el espíritu para que sientan la empatía de lo que le pasa a una madre. Y también asisto a las reuniones anuales donde planificamos hacia a donde podemos ir.

¿Cómo te sentís con el hecho de poder visibilizar este tipo de causas?

Muchas veces siento que podría hacer mucho más. Quizás, para ellos una conducción es un montón y aunque esté cansada igualmente lo hago. Siento que tengo una capacidad de transmitir y de comunicar de una forma muy desacartonada, sensible y real para contagiar a la gente que asiste a esas cenas para que puedan involucrarse con las distintas causas. Trato de ir bien preparada a todos los eventos para comprometerme y contagiar consciencia y empatía en la gente.

En otra nota señalaste que tu marido dice que no ves el vaso lleno, sino siempre rebasado. ¿De qué se trata esto?

Siempre creo que hay una salida, una posibilidad de salir adelante y superar lo que sea. La verdad lo creo, no se trata de una postura. Tiendo a mirar lo que se puede hacer y no lo que falta. No me gusta nada el drama ni la victimización. Incluso, las personas que arrancan con muchísimas dificultades tienen el derecho a que todo eso pueda ser potenciado y transformado a fondo. La mirada que le ponés a algo es la clave para lograr que eso sea.

 

Actualmente, María conduce el programa Cultura del Ocio por La Nación +

 

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