PERSONAS QUE INSPIRAN

Creó la Terapia de la Risa sin imaginarse que el humor lo ayudaría en su lucha contra el cáncer

Creó la Terapia de la Risa sin imaginarse que el humor lo ayudaría en su lucha contra el cáncer

Trabaja como payapsicólogo en lugares vulnerables y con adultos mayores. Conocé su historia.

Javier Parcero (49) siempre tuvo vocación por el arte escénico y, durante su vida, se dedicó a actuar, a dirigir y a dar clases de teatro. Además, se focalizó en la temática del clown y arrancó con un proyecto para ser "payapsicólogo" en una escuela de una zona muy vulnerable. Un tiempo después creó el taller “Terapia de la Risa” sin imaginarse que el humor que él contagiaba en los demás sería clave a la hora de superar un cáncer.

Cuando a Javier se le ocurrió esta iniciativa pensó en aquellos alumnos que se portaban mal y podrían necesitar la contención de un profesional que pasara por las aulas y jugara un rato con ellos. De esa forma, cuenta, él podía detectar casos de niños con problemáticas.

“Todo esto fue realmente revolucionario”

 “Fue entonces que empecé a estudiar acerca del humor y sus efectos (psi) en el sujeto que no son sólo a efectos de entretener. Al reírse, se estimula la generación de endorfinas, dopaminas, serotoninas, entre otras sustancias. También se estimula el sistema inmunológico (de defensa) y se baja el nivel de estrés, entre otros beneficios”, enumera Javier.

 

De esa manera nació Terapia de la Risa, un taller orientado a adultos mayores utilizando el humor como recurso terapéutico. Si bien no tiene que ser encuadrado a este grupo etario, explica, como se llevó a cabo a partir de un convenio que tiene PAMI con la Facultad de Psicología de la UBA, fue inicialmente dirigido a ellos. También abrió en la misma facultad cursos de payaso terapéutico, orientado a estudiantes y a profesionales que querían interiorizarse en la tarea de ser un payaso con fines de salud psíquica y física, ya no solo encuadrado a hospitales, sino a diversas instituciones con necesidad de risas como geriátricos, hogares y comunidades vulnerables.

 

“Todo esto fue realmente revolucionario. Lo implementé en un par de escuelas con situaciones problemáticas de diferente índole y en ambas me resignificó el rol del psicólogo. De pronto, ver a un payaso psicólogo subvierte el rol escolar del profesional psi. Mi herramienta clownesca es la magia, así que esto también lo he usado para ´romper el hielo´. Otra cosa que hacía era ir a las aulas y no esperar en el ´consultorio escolar´ a que llegaran los ´rebeldes´. En medio de la clase de matemática entraba un payaso mago que empezaba a hacer cosas divertidas y absurdas rompiendo con lo tradicional, pero también no dejaba de producir un efecto de sorpresa”.

 

Este rol diferente del psicólogo escolar propiciaba que los niños no observaran a una persona que los iba a retar por portarse mal, sino a alguien que estaba dispuesto a escucharlos desde un lugar diferente.

“Recuerdo a un muchachito que estaba agarrado del picaporte de dirección mirando para abajo sin hablar con nadie. Me convocaron para ver si podía hacer algo y lo primero que hice fue decir que no contestaba porque tenía pelotitas en las orejas. Y allí le saqué una de esas bolas rojas de gomaespuma y el jovencito no pudo resistir la sorpresa, no pudo resistirse a seguir con la mirada esa bolita, fue su primer movimiento en un rato largo que no daba respuestas. Así empecé a hacer apariciones de bolitas y pañuelos y a esa altura el niño ya se reía a carcajadas. Se había aflojado, se soltó de la manija y empezó a estar atento a lo que yo hacía”.

 

El humor aplicado a uno mismo

En el 2017 a Javier le diagnosticaron un cáncer de esófago y pasó por todos los tratamientos posibles: quimioterapia, radioterapia, medicación y fue sometido a 6 operaciones. Y en enero del 2018 estuvo muy mal de salud, tuvo que quedarse internado por más de 100 días. “Desde el primer día el humor fue mi fuerza resiliente. Si yo daba clases de eso, ¿cómo no utilizarlo como sostén de la lucha contra la enfermedad? Fueron casi dos años en donde la pelea fue contra el tumor desde el humor llevando mi nariz a la misma Terapia Intensiva,en donde estuve largos meses recorriendo pasillos siendo paciente payaso y haciendo memes (fotos trucadas ) para comunicar a los míos la evolución de mi tratamiento. Además, generaba una empatía muy particular con el personal de salud que estaba a mi cuidado. Sin dudas el humor colaboró para salvarme la vida”, confiesa.

Desde el momento en el que le diagnosticaron la enfermedad, Javier utilizó el humor como herramienta para compartir la noticia con sus seres queridos. “Desde el vamos fue la manera de desdramatizar el clima familiar y de amigos. Al principio,  puede ser un poco chocante pero después del tercer chiste ya todos empezaron a sumarse a la cuestión. Por ejemplo, yo vivo en un PH en un primer piso. A los días de enterarme el diagnóstico fue mi cumpleaños, se hizo la reunión festiva en casa y cada vez que llegaba la gente tenía que bajar y subir por una escalera y me sentía un poco cansado. Ese día yo repetía a diferentes personas ´andá vos a abrir que yo tengo cáncer´. Puede parecer chocante pero se hizo un chascarrillo de eso y con el correr de los días los mismos amigos eran los que se animaban a hacer el chiste”.

 

Estupefacientus

Javier confiesa que seguramente su modo de afrontar su enfermedad fue “conmocionante” para toda su gente querida, pero al verlo bien y utilizando el humor para comunicar cuando iba a hacerse quimios o rayos, por ejemplo, hizo que todo su núcleo afectivo se sumara activamente a su estrategia.

“Asi fuimos descontracturando y desdramatizando la situacion. Nació un personaje que fue cuando tuve que tomar una pastilla fuerte que era "Estupefacientus", donde me ponía de capa la vestimenta de hospital y hacía memes con los personajes de la guerra de las galaxias. Más allá de lo terrible que era la noticia pudimos sobrellevarlo con humor y chistes que hacían que el impacto fuera más leve”.

En estos momentos se encuentra escribiendo un libro, preparando unas charlas para dar en diferentes ámbitos y orientando su Terapia de la Risa también para pacientes oncológicos y en estado de vulnerabilidad psicofísica.

Por último, Javier desea compartir una reflexión a modo de síntesis de la importancia de la risa y el humor no solo a la hora de atravesar alguna situación adversa, sino también como recurso para enfrentar nuestra vida cotidiana.

 "Claro que no siempre podemos poner una sonrisa a la vida. Hay veces que no nos es posible salir de la situación angustiante, pero es un trabajo que tenemos que hacer todos los días. Y no es tomarse superficialmente la vida. Muy por el contrario, ser feliz es cosa seria. No hay recetas universales, pero debemos encontrar las cosas que nos resultan placenteras y estimularlas. El pasado es nostalgia, el futuro es ansiedad. Lo único que nosotros podemos alimentar concretamente es el presente. Estimular el humor y aprender a gestionar las emociones ayuda a empezar a sentirse mejor, es una manera de trabajar la resiliencia. Es una receta posible porque la risa, sin duda, es salud"

 

Quienes tengan ganas de sumarse a la terapia de la risa pueden contactarse con Javier a través de su página de Facebook: Payaso Terapeutico.