PERSONAS QUE INSPIRAN

Vencieron al cáncer, se tatuaron y lo cuentan con un retrato

Vencieron al cáncer, se tatuaron y lo cuentan con un retrato

Más de 700 mujeres participaron del Proyecto Indelebles y se realizaron un tatuaje de reconstrucción de areolas mamarias.

“Antes del tatuaje no me veía incompleta, sino que sentía que estaba rota. Por eso elegí retratarme en una situación que demuestre cómo lo superé. Al principio, no me podía mirar al espejo, estaba muy nerviosa, pero cuando lo vi fue una explosión, algo increíble. Hoy me miro al espejo y veo un cuerpo de mujer, que no es poco. Está muy bueno saber que tenés el poder de elegir. Fue volver a encontrarme con una nueva, no con la que era. Y estoy mucho mejor”.

El testimonio en primera persona corresponde a Andrea Bazar, una de las mujeres que forman parte del Proyecto Indelebles que retrata sobrevivientes del cáncer de mama que no dejan que la enfermedad tenga la última palabra sobre sus cuerpos.

El proyecto nació de la inquietud de Gonzalo Gerardin (a cargo de las fotografías), y Alejo Tarrío (investigación y textos), de la productora Angelita Cine. Comenzaron a desarrollarlo al tomar conocimiento de la iniciativa de Diego Starópoli, creador de Mandinga Tattoo, quien realiza tatuajes que reconstruyen areolas mamarias (el pezón), de manera solidaria. Empezó en septiembre de 2015 y ya lleva tatuadas más de 700 mujeres.

“En noviembre de 2015 vimos la acción solidaria de Diego Starópoli en el Facebook de Mandinga. Ahí surgió la idea de hacer retratos no sólo para difundir la iniciativa o promover la concientización, sino principalmente a partir de inquietudes artísticas, haciendo foco en la representación positiva de estas mujeres y sus historias, que están llenas de vida”, expresa Gerardin.

Generar conciencia sobre prevención y tratamientos

Comunicar experiencias de mujeres que eligen completar su recuperación, difundir el tatuaje como alternativa de reconstrucción, demostrar que las sobrevivientes vuelven a decidir sobre su cuerpo, favorecer un abordaje que no considere al cáncer un tema tabú y generar conciencia sobre prevención y tratamientos son los principales objetivos de esta original iniciativa.

“Más allá de los diferentes perfiles y niveles de expectativas en cuanto a los resultados, todas coinciden en que el momento de ver el tatuaje realizado les cambia la vida. Se vuelven a mirar al espejo, cambian la postura corporal, recuperan el pudor o la confianza en la intimidad. Por lo general, sienten alegría y emoción. Primero se sorprenden por la rapidez de la sesión (suele demorar 15-20 minutos), y el momento de verse en el espejo es muy fuerte. Las reacciones son explosivas, hacia afuera y también por todo lo que moviliza internamente”, dice Tarrío.

“Te ves entera otra vez, tocás el cielo con las manos”

Lidia Lanvers fue la primera que se tatuó la areola mamaria con Diego Starópoli. “Cuando fui a tatuarme buscaba levantar mi autoestima. Fue muy divertido, Diego te hace chistes y te sentís muy cómoda todo el tiempo. Así como estaba, desnuda, lo abracé. Ni lo pensé. Te ves entera otra vez, tocás el cielo con las manos. Antes ni me miraba al espejo, hoy me veo en una foto que transmite alegría. Mi retrato muestra luz y colores, lo opuesto a la oscuridad que vivimos durante la enfermedad”, se emociona Lanvers.

Las fotos representan la forma en que cada mujer se siente y se percibe hoy a partir de la relación que mantiene con su cuerpo (vínculo resignificado gracias al tatuaje de reconstrucción de areolas). Durante los procesos de producción, cuentan los organizadores, prevalecieron sentimientos de optimismo, agradecimiento y vida plena.

“Más allá de difundir la acción solidaria, desde el primer momento buscamos hacer foco en los aspectos positivos del proceso por el cual las protagonistas superan la enfermedad. En cada retrato se muestra que la última palabra es suya, no del cáncer. Por eso consideramos clave hacer hincapié en los resultados de esa lucha por recuperar el control de su cuerpo”, señala Tarrío.

Paulina Gallegos es otra de las mujeres que decidieron sumarse a Indelebles. “La cicatriz era el recuerdo vivo de todo el proceso. Me hice el tatuaje y ya no evito mirarme. Participo de esta iniciativa para que más mujeres sepan que existe una oportunidad para recuperar eso que perdieron”.

¿Qué implica el tatuaje?

 “En primer lugar, me generó un cambio en mi relación conmigo misma. Ya no evito mirarme, no me da vergüenza lo que veo en el espejo. Antes salía de la ducha y usaba un espejo chico para no verme la cicatriz”, afirma Gallegos.

“Me cambió la vida. Hoy me miro al espejo de un lado y del otro, sin problemas. Hasta recuperé pudor, porque ya no dejo que me vean desnuda, como cuando me hacían las curaciones”, dice Lanvers.

¿Qué proyectos tienen en relación a Indelebles? “Estamos enfocados en concretar una gran muestra en octubre de este año, en el marco del Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama. Queremos que sea abierta no sólo a espectadores interesados en la prevención y tratamiento de la enfermedad, sino también al público en general, con interés por la fotografía y las historias humanas auténticas. Por otro lado, también nos gustaría llevar la muestra a distintas localidades del país y ampliar el rango de público que lo pueda apreciar”, concluye Gerardín.

 

Contacto:

Instagram: @proyectoindelebles

Facebook: Proyecto Indelebles