PERSONAS QUE INSPIRAN

Armó un merendero en su propia casa al que asisten más de 50 chicos

Armó un merendero en su propia casa al que asisten más de 50 chicos

Además de la leche, se les entregan ropa y calzado. Y también reciben apoyo escolar.

“Al lado de mi casa hay una plazoleta y muchas veces vi en días de lluvia que los chicos no se iban a sus casas, se quedaban allí. Un día les convidé tortas fritas, comencé a conversar con ellos y así pude conocer sus necesidades: me enteré que algunos de ellos solo comían una vez al día y que después tomaban la leche en la escuela. Nosotros tenemos una buena vida, buenos trabajos, buena salud y una maravillosa familia, solo dejamos de mirar nuestro mundo y pusimos la mirada en los demás”.

A Marina Bulens le venía dando vueltas en su cabeza la idea de poder hacer algo con esos chicos de Curuzú Cuatiá (Corrientes), el lugar donde ella había nacido y al que había regresado en 2006 tras haber estudiado y trabajado durante muchos años en Buenos Aires. Y el 24 de mayo de 2014 abrió las puertas de su casa e inauguró el merendero Tiki al que actualmente concurren más de 50 chicos.

¿Cómo reaccionó tu familia ante esa idea?

Cuando lo charlé con mi familia casi todos me apoyaron enseguida, algunos me dijeron que estaba loca, que cómo iba a dejar entrar a desconocidos a mi casa, tenían miedo. Un día publiqué en mi Facebook que tenía el sueño de darles la leche a los chicos los fines de semana pensando que para más de uno  ese tazón de leche con pan, quizás, era lo único que llevarían a su estómago en todo el día. Y fue increíble el apoyo de la gente. Todos me animaron a que lo hiciera, me ofrecieron su colaboración así que arremangué los miedos y lo hice.

Marina dice que esos chicos son muy humildes, que algunos cuentan con historias de vida muy tristes y que la mayoría de sus papás son jornaleros o realizan changas de albañilerías. Además de la merienda, a los chicos se les entrega ropa y calzados en buen estado que la gente trae para ellos. Claramente, encuentran un espacio de contención y recreación. Y también reciben apoyo escolar. ¿Cómo es tu vínculo con ellos?

Nuestro vínculo es de puro afecto, algunos son más demostrativos que otros, son muy respetuosos y con los años la relación se volvió más familiar. Cuando les pasa algo a algunos de ellos lo sentimos en carne propia.

Al principio, cuenta Marina, solamente acudían al merendero los chicos  y a partir del segundo año fue conociendo gente que se ofreció a apadrinarlos para poder festejarles sus cumpleaños.  A partir de ese momento ella comenzó a hablar con las madres para preguntarles qué era lo que más necesitaban sus hijos. De esa forma, los adultos también comenzaron acercarse a su casa. ¿Cómo te sentís al poder brindarles esto a los chicos?

Para mí, es una bendición ser un puente entre la gente que quiere ayudar y las familias de los chicos dispuestas a recibir.

¿Cuál es la respuesta que recibís de la gente?

La gente de Curuzú es muy solidaria, cada vez que alguno de los chicos o sus familias necesitan algún remedio  o algo en particular yo lo publico en el Facebook y la respuesta es inmediata. Para mí, esta red social es de gran utilidad porque llega enseguida a todos mis contactos en todos los rincones del país y eso es buenísimo.

¿Con qué cosas soñás para el futuro?

Sueño con tener un lugar propio, ahora que ya nos otorgaron la personería jurídica es más fácil soñar. Necesitamos un espacio para poder brindar talleres de oficios y capacitar a los jóvenes. Estos chicos están amenazados por la exclusión social, por eso hay que brindarles herramientas para que puedan tener mejores trabajos y así mejorar su calidad de vida.

Como al merendero se siguen sumando chicos, Marina necesita bancos o sillas, mesas o tablones para que se sienten a tomar la leche ya que algunos lo hacen sentaditos en el piso y otros de pie. Solo tiene banco y sillas para 30 chicos y a veces concurren más de 50. Además, les vendría bien poder contar con juegos didácticos, juegos de jardín (hamaca, calesitas, tobogán), útiles escolares y alimentos no perecederos (leche, cacao, azúcar, mate cocido, galletitas, cereales, etc). ¿Qué significan para vos esos chicos?

Sabemos que los chicos son el futuro, yo deseo profundamente que mis niños del merendero tengan las mismas oportunidades  que los demás chicos, que su condición social no sea una barrera en sus vidas. Que de la mano del estudio o de algún oficio puedan mejorar su calidad de vida. No es una utopía, la fuerza está en ellos, nosotros solo mantenemos la llamita encendida.

Quienes desean colaborar con Marina pueden contactarla a través de su Facebook: Marina Bulens.