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De broker a coach de mindfulness para los sin techo

Miguel Riutort cambió su carrera en la banca por el trabajo social, una tarea que "da sentido" a su vida

Cuando era empleado de banca sentía pena por los sintecho. Él se refiere a este colectivo como "estas personas". Ese sentimiento quedó atrás hace 20 años, en el momento en el que empezó a colaborar -se niega a utilizar la palabra ayudar- con ellos. "A mí me ha enseñado a vivir la vida en el aquí y en el ahora, a vivir la vida más despacio, a darme cuenta de que hay que saber parar, observar, me ha ayudado a disfrutar de la vida". Miguel Riutort realiza sesiones de mindfulness en dos albergues, en un hogar para indigentes y en un centro de alojamiento temporal para familias afectadas por situaciones extremas, desahucios... Los sábados y domingos organiza tertulias en San Juan de Dios. También va a las colas de reparto de comida a charlar, visibilizar y humanizar a aquéllos que, por no tener hogar, pasan a ser invisibles. "La única diferencia es que ellos duermen en la calle y yo en casa". Así es Miguel, restando importancia a su labor. No quiere ni oír hablar de que alguien pueda tomarle por un héroe.

La meditación mindfulness reduce el estrés, quita la angustia, la ansiedad... Aumenta la confianza en sí mismos de las personas sintecho, les da seguridad. Pueden utilizar esta herramienta para calmarse ante una entrevista de trabajo. Miguel cuenta que una de las familias que viven en el hogar para los sin techo, le daba las gracias ya que la práctica de la atención plena había reducido su nivel de ira y mejorado el clima familiar. Todo a través de la concentración y la respiración.