KONSCIENCIA ELEVADA

Ser padre de uno mismo

Ser padre de uno mismo

Cómo trascender la mirada de la autoridad y aprender a ser nuestro propio juez.

Desde chicos nos enseñan a obedecer la palabra del padre, de la autoridad o de quien cumpla esa función.

Esto por un lado tranquiliza: hay alguien que sabe. Y como tal guiará los pasos a seguir y sabrá respecto a lo que se debe hacer.

Por otro lado exige y genera obediencia.  

De pequeños esto es vivido como un marco que organiza y da pertenencia, y al mismo tiempo es contrario a la libertad.

De grandes es de esperar que esta vinculación con la norma sea vivenciada de otro modo. 

Que aquello que nos decimos que debemos hacer sea fruto de una conciencia plena e interna despojada de ambivalencias.

Pero los seres humanos somos complejos, en ocasiones tramposos.

Desoímos  lo que nos prometimos  a nosotros mismos.

Te pregunto:

¿Qué contrato hiciste con vos mismo? ¿Cómo te llevas con el juez que vive en tu interior?

¿Lo respetas? ¿U oscilas entre la sumisión y rebeldía?

Lo maravilloso es que cuanto más madura sea la relación con el propio legislador más libres seremos.

Entendiendo por madura el hacernos cargo, cumplir/nos a nosotros mismos.

Se trata de conmover de este modo la creencia que la normativa viene de afuera, bajo el formato de obligación.

Sólo es libre aquel que se respeta, y nos respetamos cuando hacemos lo que nos toca, lo que sabemos que debemos hacer.

Hay así una exigencia que será necesaria, y que nos conduce a plasmar aquello que nos proponemos como objetivo, como proyecto.

La exigencia con nosotros mismos y al mismo tiempo estar dispuestos a recibirla desde afuera, es clave para la vida si está en la justa medida.

¿Y cuál es la justa medida?

Siempre la da la realidad: la medida es lo que puedo hacer.

Si es de más: será desmedida y me habré dejado llevar por falsas expectativas respecto a mi mismo.

Y si es de menos: será una posición lujuriosa, cómoda, poco valiente respecto a lo que puedo dar.

Caminemos hacia una vida con buena relación con nuestro deber.

Una vida por lo tanto cada vez más libre.