KONSCIENCIA ELEVADA

Los niños lectores de lo invisible

Familia

La trama invisible entre nuestro estado emocional y nuestros hijos. 

Los niños son lectores de lo invisible. Seguramente todos coincidimos que la experiencia de ser padres es única e irrepetible desde todo punto de vista. No hay dudas que desde ese momento nuestra vida no vuelve a ser la misma.

Estar a cargo de un” Ser” nos mueve  a un aprendizaje acelerado, si o si tenemos que  “Revisar nuestras creencias” sobre la vida, sobre el mundo y sobre nosotros mismos.

La educación y crianza de ellos  posiblemente nos enfrenta ante nuestra mayor responsabilidad y lo mas fuerte aun es que nos hace repasar y por qué no revivir nuestro pasado para volver a re-significarlo, incluso si fuera necesario no dudamos en “pedir ayuda”.

La experiencia de “conectarnos con las necesidades de otra persona por sobre nosotros mismos” Nos permite expandirnos como seres humanos y espirituales, nos ayuda a trascender nuestros propios límites.

Nuestros hijos son un reflejo de nosotros mismos:

Nos identificamos con ellos al ver que tienen “nuestros ojos”, el humor  de papá, el pelo de la madre  y hasta el carácter del tío.

Pero mas allá de lo que podemos ver, mas allá de lo obvio se encuentran ocultas sus  propias necesidades  no satisfechas. De un lado de la moneda se encuentran  nuestras propias  carencias no resueltas  que traemos desde nuestra niñez,  y del otro lado las necesidades insatisfechas de ellos. Con sus conductas nos reflejan lo que falta sanar en la familia.

Pero nuestro mayor desafío  es poder  comprender como ellos captan Lo invisible, lo negado, lo no dicho.

Ellos perciben nuestro mundo interno y con sus conductas nos muestran la disociación entre lo que hacemos, pensamos y  decimos.

Incluso las vivencias e historias de vida de nuestros familiares  que nos antecedieron nos afectan directamente. No estamos separados de ellos, todo lo contrario somos una  todo, una  red entramada  íntimamente a través de leyes silenciosas e  invisibles. Todos podemos sentir dolor, enojo, tristeza, confusión  que no sabemos de dónde proviene.

Aquellos que están más receptivos a captar estas redes invisibles son los niños, que con su pureza tratan sin darse cuenta de compensar  desequilibrios y  conflictos entre los padres, ocupar lugares de salvadores, excluidos o castigarse por acciones que no han cometido.

Viven una conexión invisible  con sus familias de origen a través de un profundo amor. De esta manera toman ciertos roles en la estructura familiar. Cada miembro de la familia, incluso aquellos que están ausentes por muerte o separación, está energéticamente presente en la trama familiar. Los niños al ser los últimos en llegar al sistema, se enredan sin saberlo, con el destino de miembros anteriores de la familia.