KONSCIENCIA ELEVADA

Orbiting: el peligroso juego de salir y entrar en una relación a través de las redes sociales

Orbiting: el peligroso juego de salir y entrar en una relación a través de las redes sociales

Te contamos de qué se trata este comportamiento que es más frecuente de lo que se piensa.

Hoy en día es común escuchar en los consultorios de los terapeutas de pareja las dudas que tienen tanto hombres como mujeres en relación a sacarse o no de las redes sociales en el momento en que terminan una relación. “Me dejó y hasta me bloqueó”, “cortamos hace poco tiempo y ya vi que fulana le puso like en muchas publicaciones” y miles de frases similares que están asociadas a cierta dependencia (y en algunos casos adicción) que tenemos a las redes sociales.

Sin embargo, estas dudas y temores pueden ser consideradas normales y hasta esperables, siempre que se den durante un tiempo razonable y que no se torne un comportamiento patológico. Pero lo que se está empezando a notar es la presencia del orbiting, que significa orbitar, donde a veces la persona que desaparece de una relación se mantiene viendo en una especie de control las publicaciones que realiza su ex, participando de alguna forma, por medio de retuits, o de algún like, como para mandar el mensaje que se encuentra cerca o dar la sensación de que nunca se retiró.

“Me interesa pero no tanto como para hablar con vos”

“Se trata de una forma de mantener el vínculo, de no soltar, de no permitir que el otro pueda seguir adelante con el duelo y manteniendo la ilusión de que en cualquier momento reaparecerá. Pero es llamativo como en caso de que envíes un mensaje no haya respuesta alguna y la indiferencia sea la vedette del momento. La connotación más fuerte que tiene el significado en relación al otro es que el sentimiento de frustración resulta ser más intenso, la duda provoca una sensación de mucha angustia porque no se sabe dónde uno está parado. De alguna forma esto siempre existió en las relaciones humanas y de pareja, solo que en la actualidad esto se vuelve evidente por la adicción que se va construyendo a las interacciones por medio de las redes”, explica Sandra Lustgarten, Psicóloga y Sexóloga.

“De pronto, el orbiting es una ventana que queda abierta a la vida de esa persona que ya no está con nosotros y puede ser una forma de alargar la agonía de terminar esa relación. Es una forma de decir ´me interesa pero no tanto como para hablar con vos´. Lo interesante es que el contacto que propone el orbiting es distante y asimétrico, ´yo te miro y te espío´, pero sin darte la posibilidad de entablar un dialogo. Es una conducta básicamente más voyeur donde la mirada y el mostrarse para el otro están destacados.´Te estoy espiando y te lo digo con un like´. Realmente puede ser frustrante para una persona con baja autoestima”, sostiene Viviana Wapñarsky, Psicóloga y Sexóloga Clínica.

Obsesión y manipulación

Según un estudio de la Universidad Western, el 88% de las personas entre 18 y 35 años ha 'stalkeado' (vigilado) a su ex en redes sociales y un 80% ha consultado el perfil de la nueva pareja de su ex. Este estudio también concluyó que a mayor 'stalkeo', mayor estrés experimentaban los 'stalkers'. 

“Hace seis meses terminé una relación que había arrancado por Facebook. Si bien ya conocía a la persona porque era una amiga de mi hermana, la relación se dio por la red social. Llegué a encariñarme y luego de unos cuantos meses de salir la relación termino. Desde ese momento comencé a espiarla por Facebook y me generaba una ansiedad horrible. Sacaba muchas conjeturas de cosas inciertas, pero por suerte para mí esto no duró mucho porque me angustiaba demasiado. Un día reflexioné y me di cuenta que tenía que ser fuerte porque no me servía más que para amargarme, así que eliminé todo contacto con esa persona para no saber más nada y creo que en dos semanas era una persona completamente feliz de nuevo”, dice Diego, de 27 años.

“Considero que estas conductas ciertamente lindan con la perversión. Y con un juego de manipulación del otro, de tal modo que en algunas personas este juego es excitante por sí mismo. La persona que es observada, aunque ésta sea la única modalidad de relación, siente que está interactuando con el otro y despertando el deseo, lo que sostiene  este tipo de vínculo. Sabe que mantiene la atención del otro y que es una especie de juego y hasta resulta ser vivido como excitante e intensificadora del placer.  Algunas personas actúan para el otro, o sea para quien está expectante esperando una foto por las redes o un comentario para intervenir. A mi entender es el nuevo modelo de funcionamiento disfuncional en las relaciones”, opina Lustgarten.

El observarse sin tocarse, plantea Wapñarsky, es una conducta que puede ser muy placentera si ambos están de acuerdo, pero puede ser muy cruel si no es lo que proponen los dos. “A veces, puede ser un juego de histeriqueo  y si es así y les divierte a todos, está genial, el problema es cuando alguno no quiere jugar y se siente en desventaja. “Creo que son vínculos a los que nos tenemos que acostumbrar porque tienen que ver con las épocas en las que vivimos, donde muchas veces no se profundizan las relaciones y quedan en el´ te toco y me voy´, en el ´´te miro pero no me acerco´ y ´te espío y se de vos  y con eso me alcanza´. Desde ya que esto no reemplaza los vínculos profundos y verdaderos que por supuesto también existen y la tecnología puede ser colaboradora de los mismos”, dice Wapñarsky.

¿Se puede tornar peligroso el orbiting?

El orbiting no se limita a las exparejas, sino que puede ocurrir con amigos y/o familiares con quienes se ha producido un distanciamiento.

Lo fundamental ante una situación de orbiting es poner límites: si uno decidió cortar la comunicación desapareciendo es mejor que lo haga del todo, sino es muy difícil poder dejar atrás esa historia y superar la ruptura. Por eso, hay que plantearse la opción de bloquear y dejar de seguir a esa persona. La idea es poder tomar consciencia de que esa situación nos afecta e influye en nuestro estado de ánimo. Y para que ese malestar no se torne crónico debemos tomar la decisión de cortar todo tipo de vínculo, tanto físico como virtual.

“En si misma ésta conducta no es ni buena ni mala, puede adquirir esa dimensión según como sea utilizada. Es decir, si la persona es más obsesiva, paranoica o manipuladora es una herramienta que facilitaría esta acción. A veces uno no puede cortar una relación y es un camino intermedio hasta lograrlo o no estؘá tan seguro de querer terminarla y desparecer por completo y esto es una solución intermedia. El tema es ver qué quieren ambos”, recomienda Wapñarsky.

Consejos para una relación saludable

A la hora de arrancar una relación de pareja (cualquiera sea la edad) es importante concretar vínculos claros y especificar siempre lo que a ambos les gusta y lo que no y qué es lo que esperan de su compañero/a.

“Por supuesto que hay cosas que no se pueden anticipar, pero la comunicación siempre debe estar presente. No hay recetas, hay personas y gustos y hay que ser claro con el otro. Hay parejas que deciden no estar en las redes del otro y otras que sí, cada uno debe saber manejar la situación que elige y si no lo logra conversar hasta estar cómodos ambos”, sugiere Wapñarsky.

A la hora de querer finalizar una relación es importante tener en cuenta lo siguiente:

-Conversarlo con la pareja, tratar de buscar cambios y rescatar si hay amor y ganas de seguir. De ser así, vale la pena el intento, sino lo más saludable es hacer cada uno lo mejor que crea para ellos. Si no es juntos,  será separados.

-Pensar y saber que lo que no se habla se transforma en síntoma y es el cuerpo el que habla y se queja.

-Tener el valor de enfrentar la situación y elegir un nuevo camino.

-Tener confianza en sí mismo/a para cambiar y apostar a ese cambio.

-Confiar en que puede resultar mejor solos que mal acompañados, y que contamos con recursos propios.

-Pedir ayuda cuando se duda o ante los miedos al cambio.

-Saber que todos tenemos derecho a ser felices, que hay una sola vida y hay que vivirla y disfrutarla.