Innovación

Conocé Oceánica, la cerveza sustentable argentina realizada a partir de agua de mar desalinizada

Conocé Oceánica, la cerveza sustentable argentina realizada a partir de agua de mar desalinizada

Tres ingenieros químicos marplatenses crearon esta cerveza para proteger los recursos hídricos naturales.

A partir de una iniciativa conjunta entre Cervecería Antares y Fluence Argentina, la compañía líder en el mercado latinoamericano de soluciones en el tratamiento, recuperación y reúso de aguas y efluentes nació la primera cerveza argentina hecha a partir de agua de mar desalinizada. 

“Esta idea surge de mi relación de amistad de largos años entre los Directivos de Antares, Leo Ferrari y Pablo Rodríguez. No sólo tenemos en común la profesión y el haber compartido las aulas de la Universidad Nacional de Mar del Plata, sino las ganas de hacer, innovar, divertirnos y concientizar al mismo tiempo. Esta alianza representa un gran desafío para Antares y nuestra compañía”, comenta Alejandro Sturniolo, VP de Marketing y Ventas de Fluence Sudamérica.

El agua proviene de la costa de Mar del Plata. Está filtrada y tratada por ósmosis inversa dos veces. Esta tecnología permite producir agua sin sales haciéndola pasar por unas membranas semipermeables, separando la sal y otras impurezas, reduciendo así el impacto ambiental. Además de quitar las sales, y antes del proceso de elaboración, el agua de mar desalada es sanitizada mediante un proceso térmico de alta eficiencia, asegurando de esta manera, un óptimo control bacteriológico.

Se creó en el contexto del día Mundial del Agua, está realizada con ingredientes naturales, ligera, liviana y realizada a partir de agua de mar desalinizada. 
En nuestro planeta contamos con 3% de aguas superficiales subterráneas y glaciares. El 97% restante es agua de mar. El problema del agua en el planeta no está asociado a la falta del recurso, sino a que no siempre se lo encuentra disponible donde se lo necesita. La situación hídrica puede considerarse en estado reservado. Más del 70% de la superficie terrestre es agua y, sin embargo, según Unicef, 3 de cada 10 personas no tienen acceso a agua segura en el mundo. Casi el 97% del agua en la tierra la encontramos en forma de mares, y solo el restante 3% está en forma de aguas superficiales, subterráneas y glaciares. El 75% de la población vive a menos de 100 km del mar, en ciudades cada vez más grandes, lo que genera un estrés sobre las fuentes de agua potable por la demanda del recurso y contaminación irreversible. Según Naciones Unidas, “en 2025, 1.800 millones de personas vivirán en países o regiones con escasez absoluta de agua y dos terceras partes de la población mundial podrían hacerlo en condiciones de estrés hídrico”, es decir, de manera sumamente restringida.

Una herramienta válida para disminuir dicho estrés es la potabilización de agua de mar. Entidades del ámbito público y privado recurren al mar y acuíferos, antes descartados para su uso o consumo, gracias a las diferentes tecnologías que posibilitan la transformación del recurso en agua segura. Argentina fue uno de los pioneros en Sudamérica en avanzar con la potabilización de agua de mar. La primera planta fue instalada en la década del 80 en Puerto Pirámides, Chubut. Sin embargo, hay pocos proyectos adicionales. Que nuestro país no haya tenido que avanzar más decididamente en el desarrollo de esta aplicación tiene que ver fundamentalmente con tenemos la suerte de habitar un territorio donde el agua superficial y la subterránea son más que abundantes. La ciudad de Mar del Plata se abastece de agua potable desde acuíferos subterráneos de muy buena calidad. Sin embargo, la explotación prolongada y a la vez creciente genera un mayor estrés sobre las napas de agua potable, haciendo que los pozos cercanos a la costa produzcan agua cada vez más salada y deban desactivarse.