CONCIENCIA ELEVADA

Un gol, un grito y un despertar

atlanta vs river bohemio villa crespo

Una emotiva historia relatada acerca de cómo Nico despertó de un coma a través de la pasión por el fútbol.

Quiero contarte una historia, esta vez, en primera persona. Hace algunas semanas escuché a un prestigioso neurólogo de mi país que contaba en la televisión que existen casos en el mundo en donde, ante ciertos estímulos, algunos pacientes que están en coma, reaccionan.
En 2012 estábamos de vacaciones y mi hijo Nicolás tenía 8 años. De repente, comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza y lo llevamos al médico apenas llegamos a Buenos Aires.
El diagnóstico indicó que tenía un tumor maligno en el cerebro y los médicos indicaron que había que sacarlo, además de comenzar un tratamiento oncológico.
Aunque nos habían dicho que las posibilidades eran pocas, luego de la operación Nicolás quedó en coma.
Realizamos interconsultas con los tres mejores neurólogos del país y todos coincidían en que la probabilidad de recuperación era muy baja. Una de estas eminencias incluso aseguró que el caso era irreversible.
Exactamente un mes después de la internación, Atlanta jugó un partido histórico contra River, que recientemente había descendido a la categoría B del fútbol nacional.
Toda la familia, muy fanática de Atlanta, fue a la cancha para verlo en vivo mientras que yo me quedé cuidando a Nico, junto con una amiga, en la clínica Fleni, especializada en neurología.
Sin dudarlo, a la hora del partido prendí la tele para seguirlo porque mi hijo era hincha fanático de Atlanta y yo no quería que se perdiera la oportunidad de verlo jugar contra River.
Mi mamá siempre fue de River y mi papá de Boca, el resto de mi familia, de Atlanta, pero yo sabía por quién alentar.
Ese día pasaron dos cosas que parecían “imposibles”. La primera podría parecer trivial en este contexto, pero Atlanta -que esa temporada arrastraba una pésima racha- le metió un gol a River, uno de los mejores equipos del país.
La segunda también entraba dentro de las estadísticas de las cosas que tenían muy pocas chances de que sucedieran.
Cuando grité el gol, entusiasmada por la hazaña futbolera, y por instinto, me di vuelta a mirar a Nico. Con una fuerza que nadie sabía que tenía hasta ese momento, se despertó en ese preciso instante y se empezó a reír. Una sonrisa enorme, Nico vivía para el fútbol y Atlanta era su gran pasión, tanto así, que se levantó del estado de coma ¡en el momento exacto en el que yo grité el gol!

No era la primera vez que yo intentaba que reaccione a distintos estímulos, siempre le ponía música, le hablaba mucho e incluso le ponía videos y mensajes de sus amigos. El resto de su familia también hacía lo mismo. Nunca antes se había movido o había demostrado alguna reacción.
Ahí vinieron los médicos y nadie podía creerlo. Ese día se armó un revuelo en la clínica y no era para menos. Claramente Nicolás era consciente de lo que pasaba a su alrededor porque se sentó y empezó a reírse. 
Por supuesto que no fue fácil porque luego de este episodio, Nicolás tuvo que volver a aprender a hablar y a caminar, entre otras cosas. Pero ese día el partido estaba ganado.
Mientras tanto, en la cancha de Atlanta el festejo era doble y esa victoria futbolera cobró un significado mucho más épico para toda la familia.
Quiero que las redes sociales sirvan para compartir este mensaje y que nadie te quite las esperanzas cuando tenés algún ser querido que está en coma.

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Basada en la historia de Karina Escandarani, directora de Conciencia Elevada